miércoles, 12 de abril de 2023


 

MIGUEL ÁNGEL MORELLI

 

 

 

Las palabras

«imaginar un lenguaje es imaginar también una forma de vida»
L. Wittgenstein


son una lluvia de fuego | de infinitos copos de fuego
derramados por la lengua de quienes maldicen al mundo

son pequeñas islas de luz atrapadas entre silencios |
oscuros laberintos donde el poema nace o se despeña para siempre

y son | también | las voluptuosas catedrales del alma |
la eterna porfía del hombre que arremete contra el tiempo

ah las palabras | esas venganzas de dios
que existen en el mundo para que el mundo exista

 

 

VICENTE MULEIRO

 


 

El maratonista

  

Correr correr y levantar los brazos
mientras brama el estadio ¿O en el último tramo
abandonar la pista
para reflexionar bajo los sauces
su estética inclinada?

(cuando cruzas la meta ya es de noche
se han retirado el público y los medios).

Se te veía venir a esta derrota:
el que corre desnudo
le teme a la llegada.

 

CARLOS GERMÁN BELLI

 

 

 

Poema

 

Nuestro amor no está en nuestros respectivos
y castos genitales, nuestro amor
tampoco en nuestra boca, ni en las manos:
todo nuestro amor guárdase con palpito
bajo la sangre pura de los ojos.
Mi amor, tu amor esperan que la muerte
se robe los huesos, el diente y la uña,
esperan que en el valle solamente
tus ojos y mis ojos queden juntos,
mirándose ya fuera de sus órbitas,
más bien como dos astros, como uno.

 

 

ENRIQUE VERÁSTEGUI

 

 

 

A ti te gusta la poesía

 

Nada más claro en estos días como esas palabras
con sabor a yerba fresca que tú y yo,
por detenernos delante del mar
en Barranco
deseé apoderarme de ti o mejor, toqué tus cabellos,
esa soledad maldita en la que estuvimos
metidos antes y después de noviembre.

Esta vida no es lo que es ni lo fue y ahora mismo,
con todo lo dura que es para mí,
un ángel volando a ninguna parte
en el centro del gran enredo en que todos,
algunas veces,
cuando equivocamos la página,
volvemos a caer en lo mismo: un sándwich
barato higos secos
y Mozart es apenas
una sonata que ningún aprendiz
estudiante de piano puede limpiar sobre las teclas
como antes o siempre
alcanzamos a gustar de este idioma perdido:
sinrazón
que aparece como el día y la noche
porque en nuestra lengua el sueño
aún no tiene nombre ni forma ni punto de partida.

Hoy es un día más de todos los que hasta ahora hemos
conocido — hoy es el día
o sencillamente una palabra ha reventado en nuestra mente
fugándose lejos de la esfera de acción de estas líneas,
de este deseo.

Te queda muy hermosa esa cabellera — te lo dije una vez
y te lo vuelvo a repetir.
Recuérdalo, estoy en ti en tu manera
de arrancar los geranios más tiernos
esta primavera mientras todo,
el viento, la angustia, rompían tu serenidad
y no éramos
sino restos del naufragio de estos días,
un rastro solitario en la playa.

A ti te gusta la poesía
pero no tanto como un pastel de fresa.
Esa poesía
hecha a la exacta medida de un brassier
que pueda resistir a tus senos.
¡Cúbrete, está lloviendo fuerte aquí!
A ti te gusta la poesía y ya no hay pastel de fresa.

 

 

BILLY COLLINS

  

 

 

Centro

 

Al primer resquicio del alba,
las ventanas de un lado de la casa
se escarchan con una fría luz naranja,

y en cada ventana de pálido azul
del otro lado
cuelga una luna llena, un resplandor blanco, redondo.

Miro a un lado, luego al otro,
pasando de cuarto a cuarto
como si entre países o partes de mi vida.

Entonces me detengo y me paro en el medio,
extiendo ambos brazos
como el hombre de Leonardo, desnudo en un círculo perfecto.

Y cuando comienzo a girar lentamente
siento a toda la casa dar vueltas conmigo,
rotando libre de la tierra.

El sol y la luna en todas las ventanas
se mueven, también, con las puntas de mis dedos,
el sistema solar girando por grados

conmigo, el ególatra de las mañanas,
girando en pantuflas sobre la alfombra del pasillo,
llevando al frío naranja, azul y blanco

a dar una vuelta callada y sin prisa,
todo rueda y brújula, eje y carrete,
tan despierto como jamás lo estaré.

 

 

JULES LAFORGUE

 

 

 

Resignación

 

Como necio parásito de un planeta oscuro,
en la infinidad sonora de clamores eternos,
aquí, lugar cualquiera, he nacido y vivo,
y sólo es mi deseo que se sepa y se detenga todo.
Que por un grito perdido en la tormenta
los océanos callen de pronto el aullido de sus olas,
que por traer flores a mi tumba
los soles en masa dejen su Verbena.
¡Pobre corazón ingenuo! Rómpete, no eres nada.
Muchos otros murieron con ansias iguales
y la tierra siguió en su silencio.
Todo es duro, descorazonado, superior a ti.
Sufre, ama, espera siempre y baila
sin nunca exigir ese Porqué universal.