lunes, 24 de agosto de 2026


 

RUBÉN ALABARCE

 


 

Viuda negra

 

Levitan dos viudas,
con sangre en mano,
deshuesando pies
de dolorosos amores
en la luz quebrada
que aguarda horrores
en la hoja afilada.

Sus penas esclavas
enredan en cipreses
soléas gitanas
para la Alhambra.

En la roja colina
consumen su martirio
con daga de agua,
jazmín y luto.

Huyen por Realejo,
cenizas de aire muerto.

De: “El polvo del telar”

 

 

NAIA ESTIBALIZ

 

 

 

 

Al borde

 

Quizá
haya que dejarse morir,
ver la curiosidad apagarse
en la lengua
la duda al borde del labio,
quedarse
en la antesala del amor,
donde todo es posible,
siempre,
todavía,
en la antesala del beso,
de la caricia.
Prepararse
para el recuerdo
y el lamento
de lo que no sucederá,
apuntar, claramente,
la fecha de los poemas,
para no dar pie al olvido
ni tregua a la memoria.

De: “Bajo una luz amarilla”

 

ANDREA BERNAL

 

 

 

Niña de octubre

 

Yo no soy ellos, pero estuve aquí.
Sonaba el viento de una isla como el motor de un barco.
Yo no soy ellos, pero sabes que existo como los peces que están ya riendo la
carcajada tuya, o los mapaches silenciosos que van estirando los brazos.
Yo no soy ellos, y temo ser cursi y hacerte más presente si te llamo.
Pero allí hay una mujer que también te lleva,
y verás, que aunque distintas,
compartimos tierra, luna, úteros y llantos.
Yo no soy ellos,
pero me aproximo,
y espanto más lobos cuando cumplo más años.
Niña de octubre,
yo no soy ellos.
Soy la música del mar que te persigue,
el cangrejo de sombrero rojo,
el zarapito resfriado,
el alga de tus cosquillas,
la gaviota chapoteando.
Soy como todos,
endeble, frágil,
todas las palabras que quise entregarte,
y el abrazo que tu escojas
para este mundo a donde llegas,
perdido, fugaz, equivocado.

RUBÉN J. TRIGUERO

 

 

 

XII

 

En realidad, no sobran los besos
porque los besos no se pueden comprar.

Bueno, tal vez sí,
hay muchos tipos de besos que sí que se pueden comprar,
pero no son los besos a los que me refiero.

Esos, los besos de los que hablo,
jamás se podrán comprar.
Nunca podrían ponerse a la venta.

De verdad, son una auténtica ruina para el mercado.

De: “Coreografía”

 

GONZALO ZURANO

 

  

 

Medallas de guerra (perdida)

 

Alguien arrastra muebles en el piso de arriba.
Nosotros miramos una serie
de escenas oscuras y silenciosas,
mientras el perro se sacude en el sillón.
Batallas
en una inconciencia inocente.
La luz tenue del velador
se refleja a veces en la pantalla,
el ruido del ascensor
nos hace percibir el afuera.
Todo lo planeado pierde sentido
cuando la secuencia se pausa,
justo para recordarnos
que arriba no vive nadie
que hacia abajo no hay nada.

De: “El desarmadero”

 

AZUL URDANETA

 

  

 

Lengua

 

Escribiré un poema
con mi lengua
en la línea
de tu espalda
alargo
las vocales
como gemidos
en dirección
a tu flanco
mi lengua es ésta
la del cuerpo
la que te circunda
apenas ésta
que nombra
para alcanzarte

De: “Piedra de Rayo”