Al
borde
Quizá
haya que dejarse morir,
ver la curiosidad apagarse
en la lengua
la duda al borde del labio,
quedarse
en la antesala del amor,
donde todo es posible,
siempre,
todavía,
en la antesala del beso,
de la caricia.
Prepararse
para el recuerdo
y el lamento
de lo que no sucederá,
apuntar, claramente,
la fecha de los poemas,
para no dar pie al olvido
ni tregua a la memoria.
De: “Bajo
una luz amarilla”
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