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miércoles, 29 de abril de 2020

AMANDO CARABIAS





Cerviz uncida

(A Paloma Corrales)



Tus dedos son un verso ensangrentado,
azul huella de espanto acariciándome
la piel indiferente a tu prisión,
insensible al desgarro que te asfixia,
el desgarro y la cárcel invisibles
para estas dos retinas siempre en fiesta
oropel cimentado en tu miseria,
fiesta endeble, tan frágil como un sueño
tan fugaz como el brillo del diamante.

Entorno a mi cintura, tu sudor
es tejido invisible que me cubre,
un sudor que ha castrado tu futuro,
un sudor como yugo con candado
que aprisiona cerviz y pensamiento,
impidiendo al destino de su vuelo
encontrar las respuestas que caminan
hacia la misma dársena común…
Mientras, la huella esclava de tus dedos
aún sangra en los tejidos que me cubren
como invisible verso maniatado,
como llanto de lágrima sin grito.

Si tus pupilas arden con el fuego,
el mismo que da vida a mi mirada,
el mismo que calienta mis latidos,
el mismo que ilumina mi sendero,
¿por qué tu esclavitud no me desgarra,
por qué el brutal silencio genocida
no cesa de crecer cada jornada…?

¿Por qué, si tu materia es mi materia,
este dolor me importa más que el tuyo?
¿Por qué, si tu materia es mi materia,
no cuento tu llorar entre mi llanto,
ni cuento tu prisión como mi cárcel?

¿Por qué, si tu materia es mi materia,
no cuento la injusticia que te llaga
como una inmensa losa que me asfixia,
ni cuento tus heridas como mías,
ni tu muerte conmueve mis entrañas?

¿En qué parte del viaje compartido
en esta nave azul y milenaria
se decidió que tanta esclavitud
sería el pedestal para mi dicha?

Y ahora que me acecha la mentira,
y ahora que ese yugo crece y crece,
como las sombras negras de la tarde
y aproxima sus fauces a mi cuello
y asedian sus colmillos mis arterias,
quizá ya sea tarde y no haya tiempo
que evite compartir nuestro destino:
pues mi carne también como la tuya
será un verso de piel ensangrentada,
macerada en barrotes de vergüenza:
cerviz uncida en yugo inapelable.



jueves, 23 de abril de 2020

AMANDO CARABIAS





 Versos como carne
  
Para María Jesús Lloréns,
que me ha empujado para no desfallecer



Quisiera que mis versos fueran carne…
Carne como labios
besando las heridas de los pobres,
o besando las llagas que se pudren…
Carne como labios
besando las miradas solitarias,
o besando las manos temblorosas
de un anciano…
Carne como labios,
besando en esos besos que son llama,
besando los deseos inflamados...

Quisiera que mis versos fueran carne…
Carne como dedos
desgarrando injusticias y mentiras,
condenas ilegales de inocentes…
Carne como dedos
aplastando cañones asesinos
de flores y de risas y de razas…
Carne como dedos
acariciando esclavos indefensos,
denunciando negreros perfumados...

Quisiera que mis versos fueran carne…
Carne como sueños
que los niños convierten en idilios,
en risas que alborotan funerales…
Carne como sueños
pintando de colores tanto miedo,
impregnando recuerdos del pasado…
Carne como sueños
danzando libres en la noche oculta,
y más hermosos cuanto más usados.

Quisiera que mis versos fueran carne…
Carne como ríos
salpicando de luz el vientre oscuro,
vivificando anhelos, pez en vuelo…
Carne como ríos
remontando los montes de las penas
profundo cauce para vuestros sueños


viernes, 17 de abril de 2020

AMANDO CARABIAS



  

La metamorfosis de los Alhelíes
Contemplando la foto de los cadáveres de unas niñas palestinas…

A Beatriz Ruiz, siempre comprometida
con los desheredados y con los poetas.



Duermen los alhelíes rojos, callan
bajo esta tierra: sangre, sudor y barro
de vísceras que explotan.
Duermen los alhelíes rojos, tiemblan
acurrucados en la oscuridad
del dolor inabarcable.
Duermen los alhelíes rojos, sueñan
con que el perfume de sus labios niños
muera esta madrugada.
Duermen los alhelíes rojos, niegan
desdibujar con su fragancia el vómito,
la nauseabunda fetidez de sangre.
Duermen los alhelíes rojos, oran
para evitar ser cómplices sin alma
de olvidos, desmemorias y mentiras.
Duermen los alhelíes rojos, borran
tirabuzones negros que sonríen
seda en los labios que musitan salmos.
Duermen los alhelíes rojos, miran
las ilusiones hechas pesadillas
sólo aptas para un pudridero en sombra.
Duermen los alhelíes rojos, niegan
repartir el fragor de su perfume
dentro del territorio que se muere...
Duermen los alhelíes rojos, sueñan
con ser ya flor marchita.
¿Sabrán ellos que son inmarcesibles?
Duermen los alhelíes rojos, duermen,
ajenos a una voluntad más alta
que determinará un milagro oculto,
que su perfume ondeará en la brisa
de esta madrugada.
Quizá, al amanecer, los alhelíes
rojos de sangre que declina y llora,
se conviertan en alhelíes blancos,
en alhelíes albos: vida y luz.


sábado, 11 de abril de 2020

AMANDO CARABIAS





Paseo por la calle subido a unas zapatillas viejas



Mis ojos escupen llanto de muertos sin mirada
yaciendo con las manos dislocadas
tras los pómulos resquebrajados de las estrellas
póstumas.

Crujo con el hambre de madres sin savia
desconocedoras de los nombres de los banqueros
que jubilan sus enaguas con tres millones de euros
anuales.

Paseo por la calle subido a unas zapatillas viejas
y contemplo mitras fijas en cristos de marfil
mientras otros descuartizan nazarenos de sangre y carne
reventada
bajo minas antipersona escondidas como hienas carnívoras
en el aroma de una orquídea donde ya no se lee,
pues las letras son troqueles de vértebras,
madeinspain.

Gritan interminables las pesadillas del corredor
de la muerte, donde deambula un postrer latido,
y muerden mis tobillos cual alacrán jodidamente
venenoso.

Las serpientes de cascabel tienen partida de nacimiento,
manos invisibles con dedos de mausoleo,
y reptan y tintinean con el mismo eco de monedas
fariseas.

Las barbas de bin-laden quizá duerman en afganistán,
en la hura de un áspid alimentado con hierros abrasados,
pero nadie excarcela las miradas presas tras los barrotes
del burka.

La ciudad es un tránsito de carcajadas de cadáveres,
un rugido de luces hirviendo sobre el grumo de alquitrán,
o de miradas revestidas de huellas dactilares que sólo buscan
glúteos...

...Si escribo...,
el cielo rompe alas de cristal,
traducen mazapán azul o blanco,
sólo él distingue lágrimas de niños
enterrados en heces de agua podre.
Mientras, nuestras manos giran el pomo de hielo negro
de las puertas del infierno con la misma naturalidad
con que el asfalto es el colchón de plumas de los orines
de los perros.



domingo, 5 de abril de 2020

AMANDO CARABIAS





Poema inútil
 A Susana Chávez, a quien desconocía del todo.



In memoriam I

Estoy seguro de que el sol vendrá
a enterrar el cadáver de la nieve,
a sepultar su frío sin batallas
a cubrir con sus dedos el aliento
yerto, olvidado, como el de un suspiro
de otra mujer asesinada en México.

Bien sé que este poema será inútil
para enlutar la madrugada abierta
en jirones de sangre coagulada
sobre la piel sajada en el oprobio…

Pero sin este verso, mis pupilas
no podrían alzar su voz mañana
y saludar el llanto de la vida
y ofrecer mi regazo a sus latidos