martes, 28 de marzo de 2023


 

MALVA FLORES

 


 

Primero en todo

(Diálogo frente a un retrato de
Fanny Calderón de la Barca)

pedacito de patria que sabe
sufrir y cantar

Agustín Lara

 

—Una serie de pulcras idioteces divididas por punto decimal. Que si el puerto era el primero en todo el continente, que si aquí aposentó sus reales el magnífico Humboldt, que si vino la dama y señaló que acá todo era delabré.
—Ya puedo imaginarla, con sus ojos de asombro, sus brocados de seda y sí, esa mirada azul de no puedo creerlo. ¿Dónde vine a parar?, pensaría la señora. Buzas con el tirabuzón, escuchaban sus criadas y pobrecita, ella, con el tirabuzón pegado hasta en la frente: el piojo del calor.
—Una pocilga, sí, pero no importa. Los oriundos adoran la ciudad sobre todas las cosas y la ponen “en un pedestal más alto que a cualquier otra parte del mundo”. Ay la marquesa, en qué almohada de chinches recostó la cabeza.
—Te recuerdo que escribió sobre flores, emblema principal de la ciudad. Por todos lados, flores, y en cualquier ocasión: que si para las vírgenes, que si para los santos, que si en los tendajones, escribió.
—Sí, Fanny, (tendríamos que decirle), acá hay todas las flores aunque nadie acostumbre ponerlas en florero. ¿Para qué, si con mirar la selva se te llenan los ojos?
—¿Cuál selva? Quieres mortificarme. En una carta dijo: “Nada existe en México que parezca vulgar. Todo alcanza grandes proporciones y todo tiene un aire pintoresco”.
—¿Y ya olvidaste al gordo, al cacique gordo de Cempoala? No están equivocados: acá, la traición fue primero.
—Hablábamos de Fanny. Siempre lo cambias todo.
—Qué importa la voz de la marquesa. Si se trata de flores, la única que encuentro es la bien reputada Dionaea muscipula, Venusatrapamoscas.
—Pero, ¿ya probaste el café?
—Y tú, ¿ya te fijaste que la palabra “todo” sólo tiene su anverso? No existe un sinónimo exacto.

 

 

FERNÁN GONZÁLEZ DE ESLAVA

 

 


Canción divina

  

¿Por qué, mi Dios, me soltais,
Y soltando me prendeis?
Porque suelto no perdais
Lo que preso ganaréis.
¿Cómo siendo por quien vivo
Yendo en vos me quedo acá?
Libre quedais de captivo
Y atado en mi yugo allá.
¿Pues por qué así me apremiais.
Si premiarme pretendeis?
Porque suelto no perdais
Lo que preso ganaréis.
¿Vuestra Sangre estais vertiendo
No siendo á ley sometido?
Viértola porque pretendo
Dejarte con ella ungido.
Pues en rey me trasformais,
¿Por qué á ley me someteis?
Porque suelto no perdais
Lo que preso ganaréis.
¡Oh mi Dios! ¿qué os ha movido
A nuestra carne tomar?
El quererte libertar
Y tener comigo unido.
¿Y por eso me apremiais
Con ñudos de amor que haceis?
Porque suelto no perdais
Lo que preso ganaréis.

 

LUIS DE SANDOVAL ZAPATA

  


 

Belleza a un balcón del ocaso

  

Iluminando al occidente estaba
quien para oriente de beldad nacía,
para detener lo que a expirar corría
la esfera de este ocaso el sol buscaba.

Yo que en el occidente luz rondaba,
en un morir enamorado ardía;
el último período de mi día
luna era que mi vida madrugaba.

Desde occidente estás al sol ganando,
él da heridas fatales, fugitivo,
tú das inmóvil de salud heridas,

Orientes para piras está dando
y tú desde el ocaso, sol más vivo,
estás enamorando para vidas.

Iluminando al occidente estaba
quien para oriente de beldad nacía,
para detener lo que a expirar corría
la esfera de este ocaso el sol buscaba.

Yo que en el occidente luz rondaba,
en un morir enamorado ardía;
l último período de mi día
luna era que mi vida madrugaba.

Desde occidente estás al sol ganando,
él da heridas fatales, fugitivo,
tú das inmóvil de salud heridas,

Orientes para piras está dando
y tú desde el ocaso, sol más vivo,
estás enamorando para vidas.

 

 

GERMAIN NOUVEAU

 

 


 

Las palomas

  

El oscuro negro y el esperanzador verde
nunca aguardan la flor que baten las palomas
y a las tumbas agrada.

Ellas irrumpen desde el cielo,
cargadas de fruta, desnudas
y perdidas sus plumas en
en el viento y en los
antiguos caminos.

Esclarece el día
desde lo alto del árbol
en hermoso equilibrio.

La delicia de sus ojos
atrapa un trozo de cielo,
incuba la madrugada
en el lecho inferior del
cementerio.

Y cada árbol ahuyenta la
desesperación más enfermiza,
bajo la multitud de plumas blancas,
en medio de sus arrullos.

Estas aves, cuyas voces son hermanas,
son, obviamente, las almas
de niñas y mujeres

Cuya tumba suave brilla
en la luna de cada noche y
escribe sus gélidos epitafios.

 

 

MARCELO MOREYRA

 

 

 

Convención de mariposas

  

Revoloteando en las esquinas
son violetas ensangrentadas
ardientes lirios de vergüenza
libando las muertes del alma
gastados ríos de lujuria
muecas de pan en la mañana.

Allá en su refugio de sombras
ya no queda una mesa blanca,
curtido néctar de las horas
sin veranos para las alas
flotan sus niños sin ternura
por toboganes de la nada.

Mariposas multicolores
mirada oscura y carne blanda
dibujan sueños en el aire
aleteando en azul organza,
maldecidas por el obispo
hacen del cuerpo una plegaria.

Tras la huella de azules rumbos
justicia esquiva y sucia plata
tal vez enfurezcan un día
y cubran el sol con sus alas
quizás quemen la hipocresía
con las mundanas alabanzas
dejando sus pechos desnudos
enarbolados en la plaza.

 

HILDA CONKLING

  


 

El puente viejo

  

El viejo puente tiene una cara arrugada.
Dobla la espalda
para que nos acerquemos.
Él gime y llora
Pero no lo escuchamos.
La tristeza está en su cara
Por el pesado peso y la preocupación
de las personas que pasan.
Los árboles dejan caer sus hojas al agua;
El cielo asiente hacia él.
Las hojas flotan como pequeños barcos
en la superficie azul
que es el cielo.
No siempre está triste:
sonríe al ver caer los barcos
y a los niños pequeños que
juegan en el río