"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
domingo, 14 de junio de 2026
GILRAEN EÄRFALAS
Hipotermia
Me
quité la ropa
buscando darle calor a tu cuerpo frío,
buscando salvarte,
o buscando salvarme.
No
te vayas ahora
que estoy conociendo el amor,
estoy sintiendo por primera vez
lo que es sentir un poquito de vida,
¿me entiendes?
Siento que existo cuando te veo vivir…
conmigo.
El
vapor sale de mi boca al tocarte,
estás helado, vida mía,
tú, que hiciste germinar mi corazón seco,
¿qué les diré a las peonías que crecieron para ti?
Te
abrazo,
queriendo retenerte,
¿a ti o a lo que ya no eres?
Pero no te estás moviendo,
tengo entre mis manos un pedazo de hielo,
tan ajeno,
tan lejano,
y ahora que te vas,
¿a dónde iré yo?
De:
“Desfibrilador”
VERA RICH
No
para mí, gracias
No
deseo enganchar mi carro
al dictado de Carl Sagan.
¿Quién prueba que su reparo
no sea ilusión que halaga?
Nota:
Vera Rich, seudónimo de Faith Elizabeth Rich
ERIC NAIVO
en
las largas noches en vela de Van Gogh
ante el lienzo
el blanco en el arte no es blanco
el veneno en el arte es veneno
las personas en el arte son personas
el tiempo en el arte no es tiempo
A en
el arte equivale a B
B en el arte equivale a C
C en el arte equivale a A
A = B = C
De:
“Ritmo”
Versión
de Antonio Sánchez Carnicero y Marco Vidal González.
AURELIO SERRANO ORTIZ
Se
quebró de pronto poco a poco
la asintótica recta que trazamos
por hacer que llegaran a rozarse
las dos ramas de la hipérbole que somos
Y me
voy quedando solo como antes
pues un seudoarrabal como París
es excusa suficiente
para que un laurel confundido con collar
adjudique a Zeus
canotier y bastón para bailar a Schönberg
De:
“Entre nosotros”
IRENE MAÑERO
si
rodeo el moratón de mi rodilla
recreo la línea justo al borde
de tres manchas en tu pecho
veo un helado
quizá un sombrero
la señal de mí
de aquella que clavó un quiero
deseo
¿me dejas?
al nivel de la sangre
he
imaginado cuarenta cuerpos para alcanzar el tuyo con cuarenta y uno
suficientes articulaciones se han colocado pésimas a mi lado
hasta perfeccionar el tiro al marido
soplar la fruta
y comerme el hueso
si
respondo al silencio
con cualquiera de las otras
vuelvo a un gesto únicamente tuyo
al cristal que te conserva
cada vez más sucio
embarrado olvidado
poco
queda de tu cara
en nuestra misma historia
es el pasado velocísimo
de dos medio extrañas
no
encuentro ya ningún paso cercano
que me recuerde tu piel mudada
pero te dejaste una mecha en casa
un mechón que todavía me pongo
lo manoseo
y me miro al Espejo
De:
“Seré yo el marido más bello”
MANUEL PÉREZ Y CURIS
Himno
a los Ejercicios Físicos
Aire
y luz y movimiento
arrancan al desaliento
la cadencia de la vida ;
loemos todo sustento
de la vocación dormida.
Vencen
la inercia de nuestros músculos
la fuerza, el ritmo, ya en los crepúsculos,
ya en las mañanas ebrias de sol.
Mientras palpitan nuestros tendones,
Naturaleza pródiga en dones,
nos da la clave de perfección.
Ha
de surgir del cultivo
corporal, noble y activo
dechado de humanidad:
juventud de porte altivo
y ubérrima voluntad.
La
casta débil desaparece.
No habrá más savia pobre. — Florece
nueva, robusta generación.
La vida exige firmeza y bríos ;
iNo más retoños magros, tardíos!
Salud, la diosa, nos prohijó.
Rompiendo
de nuestros vicios
corporales las cadenas,
regulan los ejercicios,
— a la juventud propicios, —
el ritmo de nuestras venas.
