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lunes, 9 de diciembre de 2024

DANIEL ARELLA

 


 

Darkonia

 



La bestialidad de la máquina mastica tronos

traduce la voracidad con la embestida

la fuerza tragada por el demente vórtice

diamantino agónico espacio de vaciar las sienes

con la armadura gloriosa ampliando el Caos

r:_)e”·$v´)e=n?¿t*a¨/%n”ªd_·o el cielo

con cada rostro en espuma o fuego relinchando

contra los quebraderos

y las piernas rodando

con el clamor de las aspas

que enhebran los sexos de los escombros prístinos

en la fuga acudiendo a mi entrada

desflorando el glande

que aparezca en lo mío

con sus piernas      doradas  levantadas

y me muestra su sexo como droga recién cortada

con sonrisa insomne

y una rosa roja en el pelo      negro     ensortijado

reverdezco para decir el salmo

desde su silencio antiguo

la Darkonia, desnuda sobre la cama,

la esfinge del maquinal misterio

el delirio que se hace piedra por piedad de la luz

me esperabas

pero tú nombras el fuego sediento de tus manos

deleitándose en el ritmo pausado de las violetas

apaciguado por la curva que deletrean las estrellas del vientre

cueva dormida en su jaula de gema

sagrada de alabanza

infatigable arqueando la desnudez de los desiertos.

 

domingo, 8 de diciembre de 2024

DANIEL ARELLA

 

 

 

Cristos de diamante 

y por un río nuevo,

sin mirarlo,

con pueblos de sonido

y longitud de Arcángel.

Eunice Odio

 

 


En la tarde se incendia el río

hasta los aleros de las casas,

la tristeza enamora el viento hacia la noche,

en la cima palmeras lunáticas

estrellan su pecho en éxtasis contra la tormenta

Cristos de Diamante, me digo,

cuando veo el cielo abierto

como la panza de una vaca degollada

atravesando el puente del Alba

con el rostro hechizado y lleno de presagios.

Alcé los ojos más allá del río

y las estrellas me invitaban a su pueblo

donde cabía mi angustia antigua de reclamar

el reino traslúcido del sonido.

Bajé la mirada hacia mi paso

y vi toda la carne:

la invadía una luz de río vertical

En mi frente la estrella rodaba siendo niña por primera vez

El cielo desapareció para verme

El río es el sol

Estoy solo

La tarde

no cabe

en mí.

 

 

sábado, 7 de diciembre de 2024

DANIEL ARELLA

 

 

 

Plegaria del guerrero yogui 

a Edilio Moreno

 

 

Montaña,

entrégame

tu paciencia de ceniza

como un sable

 

para arder como fuego alto

detrás

en lo invisible

 

el cielo de tus manos limpias

 

de donde sólo bebe

el agua

la desaparición celeste

de estar solo

frente

a la nada simple

 

Montaña, entrégame

tu paciencia de ceniza

como un sable

 

sólo eso basta

 

en la cima sabré arder

junto al espíritu.

 

  

De: “La última cena de las Dakinis”

 

 

viernes, 6 de diciembre de 2024

DANIEL ARELLA

 


  

 

Elegía a las manos de mi padre

 

a Antonio Arella, mi padre, y Droopy, mi perro

 

 

 

Y si Dios está lejos

Tan lejos

como yo de los míos

Y si Dios es lo incalculable

y tú eres lo más cercano que puedo pertenecerme

Hoy que no hay

nadie

sino un bosque y la lluvia y tus ojos, Padre

tan lejos

de Todo

es decir, tan cerca de Mí

Que puedo predecir la vida en el polvo

como una crepitación que aúlla entre nuestros dos corazones negros

como el carbón, como la sangre de las bestias derramadas sobre las rocas de los sacrificios

corazones de ángeles que el musgo disimula

a la deriva de la lluvia

cuando todos se van

y yo me quedo con ella

en cada gota

en cada poro que debo a las muertes inmerecidas

o merecidas

No importa

Somos los mismos aún en la nada

Y si la nada es nuestra

Somos los últimos en esta tierra que amaron a un Dios más desnudo que tus manos

 

Más desnudo que mis ojos

cayendo desde mi madre al suelo

desde el suelo a mi hermana

desde el infierno a mí

 

Me contuve aún hoy de meterme bajo la tierra a bendecir los minerales

De amasar las raíces que te buscaban en la noche a ver si no habías muerto

lejos de tu tierra

Como yo ahora más triste que Droopy

alcanzo a escribir para ti

esta suerte

de ser apenas un ángel o un árbol quebrado bajo la sangre de todos los cielos

 

Padre, no hice mucho

es cierto

me hundí como la pena

y el surco del agua cotidiana

que no cede a mi bondad

y a la tuya

 

Pero más cierto que tu alegría

es mi suerte alabada por la soledad de los nuestros

Hoy, último, sin fondo

más lejos que                                   ahora

que me oculto bajo el revés de tus manos

puedo decir que soy igual:

tú

pero más ciego

y menos vivo, un poco

más entero desde las cosas

que nos olvidan

y nos dejan ese sabor a ceniza

o a relámpago

que en nuestra cabeza fue esa estrella

la última

 

Hoy sé que nuestra tristeza es una estrella

y que, aunque muerto yo

brillo por tu entrega a la sencilla emancipación

de la angustia

al tormento perfecto que invisible

me es omnipresente para seguir

y verte reír

a través de mis escombros cristalinos

 

Hoy, como yo, un antes

mañana te veré, aunque siempre

idéntico a la verdad que me cautiva

Cuando todos se van con la lluvia

y un cielo idéntico a tus ojos

me oculta

de los soles orbitantes que no mueren

ni con tu furia

ni con tu maldición

ni con tu rabia

ni siquiera con tu nostalgia

Padre

aunque hoy, yo soy ayer

Tú eres mañana siempre

Después de mí

Lo que nunca morirá

Lo que nunca podrá apagar

esta muerte mía vertical en las rocas

Río congelado desde arriba

desde la última cabeza de musgo

donde un relámpago cae para unirnos

como una estalactita reventando mi sombra en dos

 

Hoy, desde la fuga

con este ron a la inversa

casi idéntica a la luz de afuera sonrojada por nuestros anhelos

porque la causa es la casa

empezada desde tus pies

hasta el pecho que alumbra

las ventanas ambulantes por donde miro caer la lluvia

y sostengo, a la vez, toda esta soledad

casi tan pequeña como Uruguay

o más pequeña que Uruguay

tal vez

igual de grande que tus manos

hechas para empuñar la luz

última de mis huesos

hechas para construir

los peldaños que me quedan

desde los ojos hasta el primer sueño

igual al cielo que contiene nuestra sangre

 

Hoy, desde la oscura sierpe

bendecida por la sed azul de sabernos nuestros

unidos opuestos a Dios

somos el espejo roto de sus milagros

porque en cada pedazo existe un lugar

aunque último, de ser felices

 

Hoy, Padre, desde más acá de la esperanza

mi corazón es igual a tus manos:

Llagadas, cicatrizadas, abiertas

Vueltas a abrir como un libro

o cerradas como los caminos de la sangre

perfectas para herir o amar

que es lo mismo

Mi corazón es la sombra antigua de una herida

como los nuestros de Cleto

olvidados en las orillas

eternas de esa Italia

más cercanas que una canción o un beso

 

Hoy Padre, aunque menos muerto

de este poema nacido de la lluvia

Quiero decirle Gracias

Gracias por haber parido esta voz

Por haber hecho feliz a mi madre

Por hacer triste a mi hermana

Porque su tristeza es la verdad rumorosa que el río esconde

 

Padre, hoy la belleza me saluda

como si la lluvia me mereciera

como si la sangre que me atraviesa desde el fin hasta mi muerte

me dictara este poema idéntico a tus manos

perfecto como un cielo de Sol.

 

 

De: “El Arcángel”

jueves, 5 de diciembre de 2024

DANIEL ARELLA

 

 

 


 

 

La belleza afilada en la garganta de la puerta

 



No olvido tu rostro, nunca

Mi persona se santifica, creo en el negro de tus manos, siempre

Yo vine oscuro a que me vieras, a ver si no fui yo el que mató al hombre

   Mi miedo es la medida de las cosas

Yo sufrimiento no, acaba, la palabra no puede ser sangre

Yo necesito acabar esto

Necesito que este grito acabe

No sé acabar; las estrellas me dicen que no

Que si es posible

Les creo

Los árboles me dicen que les crea, que las estrellas son mi madre

La locura es tener muchas madres

La locura es la belleza afilada en la garganta de la puerta

“Mide” –“Tú no sabes medir”

 

La oscuridad puede ser un cerebro

Un cerebro de balas incorpóreas, de rosarios de bala

Mi pensamiento tiene la forma de una bala en tu cerebro

Yo nací atravesando tu cuerpo al cruzar la calle

Yo te miraba desde el ojo rojo del semáforo pensar en tu hermano

Te vi pasar desde el gato solitario por la avenida Montparnasse pensando en tu hermano

Yo soy tu hermano

Yo soy la calle mojada que pisas

Me enamoré una vez y era agua y no quisieron recibirme en un cántaro

En un ánfora, o en una bolsa como un pececito naranja

Me dejaron caer al suelo​​ 

Soy un charco que refleja los árboles de la calle

Soy un charco

Soy un charco como un muerto en la calle

 

miércoles, 4 de diciembre de 2024

DANIEL ARELLA

 

 

 


 

El libro desaparecido de Mallarmé

 

A Víctor Manuel Pinto

 

Vivir la masacre sin saber por qué.

Los tres

 

 


Su boca se hunde con el placer de las grietas

y cosecha las oscuridades del mantra con la súplica y el silencio

No resisto los días las noches alumbrando y apagando lo vivo

Recuerdo el camino a fuerza de cielo/ a fuerza de infierno

Un poema para sonreír antes que la sombra      decapite

No encuentro pensar-siempre-vivo

Me voy con la espuma y la fuga en sílaba

Deseo amar el silencio de los otros en el fondo de la vasija

El juramento del árbol en mi cáliz

Sólo así resisto

Por ella me he vuelto invencible

Me empuja al coraje de la soledad inmaculada

La soledad que revienta los cráneos del sonido

(Me dicen que si insisto atravesaré la página)

Que un mar de ausencia detrás de la palabra levita en lo profundo

Mis ojos cierran las aguas de la luz

El olvido capaz de ausentar el color de los cielos

El trazo de la nada sobre el efluvio anterior

A la transparencia

Es verídico el ardor

y su invasión declarada

Bajo la máscara

La piel es levantada hacia sus manos

Dentro del sentido puede llover

Puede andar el vértigo de la libélula sin piedad hasta hacer de la altura

el costado del volcán

su abertura delgada

línea de la boca sangrienta

donde reventaron pasos de asesinatos

(Disecadas para entrar)

En las casas ocultas del padre

Que sí guardaron con creces

lo que buscaba allí en la               intemperie de la biblioteca

Pudo suicidarse cualquiera            bajo grande disminuyendo

Hasta el punto en donde tomé      el libro que estaba esperando por mí

a que se me hiciera igual a una Letra

pequeña para desaparecer por los recodos de los dedos

 

 

  

 

martes, 3 de diciembre de 2024

DANIEL ARELLA

 

 

 

Carta abierta de despedida a la poesía

 



Desde que usted se fue camino más lento

 

Lo supe cuando una niña caminando a mi lado

me alcanzó y me miró como diciendo que ella era más rápida

 

Cada paso que doy es un sonido seco que ocurre en otro lugar

y de pronto descubro que es el eco

y entro en cuenta que nunca he movido un pie

 

 

Desde que usted se fue leo más lento

 

 

¿No te ha sucedido, acaso, que aparece una hormiga

 

—apresurada y perdida— sobre la hoja del libro de poesía que estás leyendo?

 

¿Entonces dejas de leer y ves en la hormiga una letra fugitiva

 

que persigue la palabra exacta de tu sentimiento?

 

[¿La letra fugada del poema imposible?]

 

 

Definitivamente soy más lento desde que usted partió

 

Cualquier insecto es una explicación —diría el viejo Whitman, siempre oportuno— pero ahora ya no leo ni escribo

 

como el mendigo que piensa que el mundo es su mano— recojo cosas de la calle para salvarme:

 

semillas de árboles, lazos de niñas, exámenes de escolares, mariposas muertas, flores solitarias, plumas, chapas, botones, piedras, tornillos, tuercas, tapas de cesta, metras, alas de libélulas, antenas de radio o televisores, hebillas, monedas, recibos comerciales con títulos de “Repuestos El Toro” y “La fuente”, estampillas religiosas, patas de araña, tapas, sellos, cintas, frascos, gomas, pedazos de vidrio, cds rotos, balines, barajas:

 

 

E intuyo que son poemas insustituibles que traduce el azar

 

Y recuerdo que son poemas que les fue dando forma la intemperie

 

hasta ser encontrados por mi mano

Y siento en mi amanecer recóndito que están vivos

 

o son peces por un instante desolado parecido a la luz

 

 

Y siento así que cualquier cosa es una explicación

Y que Whitman soy yo y mis zapatos

 

 

Desde que te fuiste soy más lento, como caracolado por tu adiós

 

 

Cada letra una hora

cada palabra un día

 

cada semana un verso

de este poema último

 

lento

 

casi inmóvil

 

que te espera

 

 

 

sin morir