domingo, 21 de enero de 2024


 

YANKO GONZÁLEZ


  

[r. lira]

 

cuando yo escribía
cuando yo le daba cierta importancia
a mi trabajo, lo pronunciaba
como quien canta un dazibao

palpable, corpóreo.

eran tiempos en que había un actor
en mi cabeza que hacía tu papel
mejor que yo, emitiendo troqueos
dáctilos y espondeos.

pero la lluvia le dijo al viento
empuja tú, que yo azoto
y ningún amor se prolongaba

John Donne, Ann Donne, undone.

de alguna forma todos huían, todos
me evitaban y también, de alguna
forma, yo los perdonaba. pero a ti nunca, Quezada

que me dejaste fuera del programa.

el postulante no tenía locomoción propia
lo sé. el postulante buscaba con suma urgencia
una dama, lo sé. el postulante trataba
a todo el mundo como Neftalí.

¿era eso lo que les hacía cierta gracia
discontinua? estar lejos de ahí, celebrando
la triste incomodidad de la gallada
con mis perturbaciones?

bueno, llegó la hora de borrar.

alegría alegría
un poeta no es muy importante
siempre habrá otro.

 

De: “Elabuga”

 

 

ALEJANDRO ALBARRÁN POLANCO

 


 

Algunas bellezas no son terribles
(Dos formas de silogismos —y algunas variaciones— sobre un verso de Rilke)

Cesare (o Cesaron)

 

1
Nada bello es terrible
Todo ángel es terrible
Algunos ángeles no son bellos

 

2
Nada terrible es bello
Todo ángel es bello
Algunos ángeles no son terribles

 

3
Ningún ángel es bello
Todo lo terrible es bello
Algunos terribles no son ángeles

 

4
Ningún ángel es terrible
Todo lo bello es terrible
Algunas bellezas no son ángeles

 

De: “Algunas personas no son caballos”

 

MARINA PEREZAGUA

 


 

Golden Gate Bridge

 

La mujer que se arrojó
por el puente de San Francisco
llevaba una nota en el bolsillo que decía:
«Si una sola persona me sonríe por el camino,
no me suicidaré».
Yo estoy tan apegada a la vida,
tan obsesivamente apegada,
que no necesito sonrisas de extraños que me salven,
que me agarren en el último instante
y detengan mi caída en el mar hecho cemento.
Sin embargo, hay algo en aquel bolsillo,
en aquella nota,
en aquella mujer o puente
que tiene que ver conmigo.
Hay algo que soy yo sacándome medusas de la boca,
hay algo que soy yo escribiendo orgasmos en el mástil lejano,
orgasmos truncados sólo por la ola de otro orgasmo imprevisto,
hay algo que soy yo-mujer-plancton
que ilumina el puente en las aguas de las costas sin infancia,
y aunque no necesito una sonrisa extraña que me salve,
si tú te tropiezas entre la arena y el mar,
si te detienes entre la puerta y nuestra cama,
hay algo que soy yo vértebra rota,
yo tendones perdidos,
yo a la deriva, a mi pesar,
sin nota, sin bolsillos,
yo mujer sin mujer siquiera,
hacia el puente dorado e indeciso.

 

De: “Nana de la medusa”

 

 

ALFREDO LOZANO

 

 

 

L

 

Veía el pasto crecer entre los adoquines y me sentía abrumado. Caminaba por las calles y veía los rattus entre mis pies. Los mosquitos me robaban las ganas. Había tantas palomas que me sentía nauseabundo, el aire tenía guano. Estuve convencido de que lo natural nos succionaba. Tuve miedo al piquete del alacrán y a la mordida de la araña. ¡Invaden nuestro espacio! Me llené de relaciones de use y deseche, entonces me levanté el cuello. “Mis plegarias se escucharon”.

La autorregulación es el árbol de la vida. Un pingüino, dos, tres, millón y medio. Los adelaida sobrepoblaban el antártico. Nivel trófico. La eterna teoría de Darwin. La vida busca surcos. Hay un idioma blanco, un lenguaje transparente entre los seres. Tienden a la sobrepoblación y los depredadores los regulan. ¡Lar! Fuimos nosotros los que nos alejamos de lo reglamentado. Rompimos el ciclo: ya no hay árbol de la vida. Consumí chatarra, quise todo pasajero. Use y después deseche.

MATARON A BERTA CÁCERES EN HONDURAS,
UN PAÍS DONDE EL 90% DE LOS DELITOS QUEDAN IMPUNES.
TODOS SABÍAN QUE BERTA ESTABA AMENAZADA.

 

De: “Use y deseche”

 

 

ELAINE VILAR MADRUGA

  

 

Rey frijol

 

no fui animal en la pandemia
ni cicatriz del tejido quemado
tercer eslabón de exposición
nunca fui la foto de una ciudad que cuelga
ahorcada en sí misma

padre
ahorcado en sí mismo
contempla
su calle su avenida su casa

quizás nunca contempló a mi madre
de igual manera

su promesa          vivirás como el rey que eres
rey frijol dentro del adoquín
padre el diamante en bruto de su generación
no pudo escapar de su calle
excepto para visitar otro adoquín
en este caso el de la muerte
padre está detrás de la reja en un calabozo de sí mismo
cabizbajo rey frijol
saborea al mundo a su conquista
ahora lleva una nieta sobre el brazo como una pertenencia
un eslabón hacia otro siglo
un eslabón hacia mí
la carga
y esa niña es su maleta su nuevo adoquín que exhibe
porque piedra en el bolsillo no pesa
pero piedra en el bolsillo pesa

arrastra
hacia abajo

detrás de la reja prisionero
ha matado a un hombre recuerdan algunos
pegó a mi madre recuerdan otros
nunca me llevó en los brazos
yo fui el adoquín que jamás pudo pisar
el adoquín
que le falta

piedra en el bolsillo no pesa
piedra en el bolsillo sí pesa

arrastra
hacia abajo.

 



ROSA GARCÍA-GASCO

  

 

Resurges

 

Te presto mi garganta para que resurjas,
te presto el agua cuando estés sedienta.
El correr de los ríos,
el delta de las fuentes,
el oxígeno exótico en las selvas.

Y cuando vuelvas a gritar tu nombre,
a gritar claro quién eres
—yo soy, yo existo, brillo, luzco—,
y tu cabello sea
los rayos de otro sol que se despliega,
y cuando tu voz baile
la música de la corriente,
se le unirán todas las voces
—hermana, yo te creo,
hermana, no estás sola—,
y cuando emerjas de un silencio antiguo
y sacudas el agua de tus alas,
entonces
—yo soy, yo existo, brillo, bailo,
grito, ilumino, descompongo,
quemo el miedo, aniquilo
la mano que me asfixia—,
resurges
y el miedo es, al fin, como un espectro
hecho de aire y de nada.

 

De: “El dormitorio de las golondrinas”