L
Veía
el pasto crecer entre los adoquines y me sentía abrumado. Caminaba por las
calles y veía los rattus entre mis pies. Los mosquitos me robaban las ganas.
Había tantas palomas que me sentía nauseabundo, el aire tenía guano. Estuve
convencido de que lo natural nos succionaba. Tuve miedo al piquete del alacrán
y a la mordida de la araña. ¡Invaden nuestro espacio! Me llené de relaciones de
use y deseche, entonces me levanté el cuello. “Mis plegarias se escucharon”.
La
autorregulación es el árbol de la vida. Un pingüino, dos, tres, millón y
medio. Los adelaida sobrepoblaban el antártico. Nivel trófico. La eterna teoría
de Darwin. La vida busca surcos. Hay un idioma blanco, un lenguaje transparente
entre los seres. Tienden a la sobrepoblación y los depredadores los regulan.
¡Lar! Fuimos nosotros los que nos alejamos de lo reglamentado. Rompimos el
ciclo: ya no hay árbol de la vida. Consumí chatarra, quise todo pasajero. Use
y después deseche.
MATARON A BERTA CÁCERES EN HONDURAS,
UN PAÍS DONDE EL 90% DE LOS DELITOS QUEDAN IMPUNES.
TODOS SABÍAN QUE BERTA ESTABA AMENAZADA.
De:
“Use y deseche”
No hay comentarios:
Publicar un comentario