martes, 21 de julio de 2026


 

IRENE X

 


 

Si todo fue mentira,
si nada fue verdad.

¿Fue? ¿Fui? ¿Fuimos?

Me enciendo un cigarro y
lo apago rápido en el dorso de mi mano
—al caer, de cabeza, en la cuenta atrás—.

Tú que fuiste todo,
todo lo que pedía al soplar las velas.

Un deseo tan efímero,
como el fuego de un fósforo
que lamía hasta sentir molestarte
al acariciarte a kilómetros.

Con un hilo de voz que perdí
tejiendo unos guantes
para que no pasases frío.

Quiero decir: para no ensuciarte con mi piel.

Porque me redujiste a nada
y me acabo de dar cuenta: fui verdad.

Y tú nunca hubieses podido mirar
cómo se abre camino la sangre cierta.

¿Temías a la costurera
o a la aguja que me pudiese remendar?

  

De: “Tanto amor”

 

JACQUELINE GOLDBERG

 

 


 

no creo en fangos

ancho es el temor
el rancio canto de los sábados

me hago tronco
para caminar en el agua

sigo a ras
de un verbo soportable
un aquí sin ahora
un ahora que mengua

no sabe el oncólogo
que hay raíces aéreas
melancolías que guarecen
espaldas sin remedio

  

De: “Melanoma”

 

FEDERICO GALLEGO RIPOLL

 

 

 

Vivir en precario

  

El nada que yo tengo lo comparto
contigo. Es lo mejor que soy:
soy lo que callas.
El silencio es siempre epifanía,
gozo en el mundo.
Hay vientos y montañas en el silencio, y ríos.
Hay silencio en el canto de los pájaros,
y en la profundidad de las raíces
(de las que crece el mundo).
Pero es un don escaso y hemos de estar atentos.
Hace años
que el Gobierno no sube por decreto
el mínimo nivel imprescindible
de silencio.
Cuando cae la noche
acudo a la asamblea de los que se alimentan
con las sobras del día,
buscamos el silencio entre los desperdicios
del ruido de los otros.
Ardua labor, difícil:
lo cierto es que la gente calla poco.
Vivimos en precario (de silencio).
A veces vuelvo a casa con las manos vacías.

 

De: “Los latidos contados”

 

 

JHAK VALCOURT

 

  


3

Marcharse

  

Si el verano es lluvioso y triste…
si un velamen de alas salvajes lleva la isla hacia los naufragios
si el crepúsculo ahoga el vuelo desgarrado de un último pañuelo
y si el grito hiere al pájaro
tu partirás…
abandonando tu pueblo
su laguna y sus uveros amargos
la huella de tus pasos sobre la arena
el reflejo de un sueño en el fondo de un pozo. 

Jaques Roumain

marcharse.
¿será la palabra partera que asistió a mi nacimiento?
¿la que me estampó la palma en la nalga
y me arrancó aquel grito de vida
que aún llevo en mis viajes?

siempre lejos,
siempre de espaldas a mi nacimiento,
prófugo de mí mismo
nacer es el destierro más amargo,
luego el exilio de la infancia

y aunque duela,
aunque el celaje de la incertidumbre nuble el mañana,
hay que marcharse,
dejar de nuevo un trozo de sí en cada lecho,
en cada toalla que nos lamió las lágrimas,
en cada libro de cada biblioteca,
en cada parapeto por donde
en las tardes de otoño
miramos desfilar a los vendedores ambulantes,
los pregoneros de frutas,
las muchachas…
un trozo que jamás recuperaremos.

pero de tanto marcharse,
de tanto abandonarse en cada rincón,
en cada recoveco del viaje
¿cómo es posible que quede aún algo de ti?
esta sobra,
siempre dispuesta a marcharse de nuevo
porque ni a ti mismo te perteneces.

hubo un tiempo en que sí,
era placer,
un éxtasis de sentirse un átomo
que encaja en cualquier parte del uni-verso.
pero luego,
empiezan a perderse los pedazos
que ni siquiera crecen en los lugares
por donde se desprenden;
y después las heridas,
que jamás se curarán.
entonces sí,
las idas empiezan a hacerse notables,
luego el miedo a lo desconocido,
a los parajes aún por peregrinar,
al mañana,
el miedo a quedarse solo
solo con el alma
solo sin el alma
estar entre la gente sin ser gente.
vivo sin vida,
vivir en lo que un día fuiste,
en los recuerdos,
en el olvido,
en la inevitable invisibilidad
y los laberintos del karma…

pero, ¡cuánto duele marcharse!

  

De: “Cuando callan los ríos”

 

LUIS RAMOS DE LA TORRE

 

  


 

BENDITO el vértigo

que crece sin saberlo en la mirada.

Bendito su rumor,

su riesgo.

El ver siempre es lo mínimo,

y ahí está, ahora,

antorcha y nudo en su sigilo,

pupila y pámpano.

 

Un solo instante nunca hará gavilla,

ni un único murmullo implica auspicio. 

(lo mínimo)


De: “Ningún instante es más”

 

 

REDRY

 

 

 

Ánima

 

He desenredado el hilo que teje todos los átomos de mi cuerpo,
pensando que en algún momento
formaron el beso que implosionó
entre tú y yo,
una pequeña réplica del Big Bang
que aún reverbera en mis costillas.

He deshojado cada universo
entre las fronteras de nuestros pechos,
pensando cuántas vidas había estado dentro de ti
y cuántas constelaciones compartimos
sin saber nombrarlas.

He incendiado todos los mundos
en los que coincidí contigo,
porque he pensado que se me ha desvanecido el alma tantas veces
que mi suspiro,
al coger aire,
lo hace por costumbre,
de veintiún gramos en veintiún gramos,
como si cada exhalación fuera
una supernova que se apaga lentamente.

He regresado inerte de tantas ruinas,
que cada gramo,
en la puerta de nuestra extinción,
ha versado hasta veintiuno.

Todas las ánimas que,
chocando contra todos los volcanes de mi corazón,
pude
compartir
contigo.

 

De: “La trayectoria del Big Bang”

Nota: Redry es el seudónimo del poeta David Galán