Vivir
en precario
El
nada que yo tengo lo comparto
contigo. Es lo mejor que soy:
soy lo que callas.
El silencio es siempre epifanía,
gozo en el mundo.
Hay vientos y montañas en el silencio, y ríos.
Hay silencio en el canto de los pájaros,
y en la profundidad de las raíces
(de las que crece el mundo).
Pero es un don escaso y hemos de estar atentos.
Hace años
que el Gobierno no sube por decreto
el mínimo nivel imprescindible
de silencio.
Cuando cae la noche
acudo a la asamblea de los que se alimentan
con las sobras del día,
buscamos el silencio entre los desperdicios
del ruido de los otros.
Ardua labor, difícil:
lo cierto es que la gente calla poco.
Vivimos en precario (de silencio).
A veces vuelvo a casa con las manos vacías.
De:
“Los latidos contados”
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