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lunes, 23 de febrero de 2026

TENTE GARRIDO

 

 

 

Raia  

“De um lado terra, doutro lado terra;
de um lado gente, doutro lado gente;
lados e filos de esta mesma serra,
o mesmo céu os olha e os consente.”

(Miguel Torga)

 

 

Con la mirada sigo
la línea imaginaria
que separa dos tierras,
que parte la sierra que une en silencio
—accidentes aparte—
tu pueblo y mi pueblo.
Serpiente enajenada
que cambia las palabras.

Arden rastrojos,
tufo que ciega distintos acentos.
Varas que agitan centellas
sobre estos campos secos.

Caballos desbocados
bajo la luna llena.
Disparos que retumban
entre la niebla.
Se muelen las penas
con grano amargo,
engrasa el aceite las despensas.

No hay quien gobierne
el ramaje nuevo
de este olivo centenario.
No hay quien sofoque
este cielo arrebatado.

Relincha la noche
aciaga en la frontera
(han pasado de largo)
se han calmado las bestias.

  

De: “Peonías en el lecho del fauno”

domingo, 22 de febrero de 2026

TENTE GARRIDO

 


 

Estos prados

  

De palabras sin voz,
de relojes parados,
de robles encorvados sobre el camino,
de peonías aisladas
buscando el sol
están hechos estos prados.

De ceniza caliente,
de tierra húmeda,
latente,
de curvas y encrucijadas,
de luto y plañideras
está repleto este limbo
oscuro e insurgente.

De pisadas sin huella,
de barro, de piedras,
de regato que expira
ante mis sentidos biselados
que no retienen el impreciso desdén
del fugitivo.

De filos dentados
y oxidados que
a salto de mata acechan
—astillan el cráneo—
y desfiguran la calavera,
aseguran que no falte
la lumbre en tejavana,
el humo que macere
la esperanza,
la grasa que manchará
atrayendo ojos ocelos
los hules
adornados de carencia.

De frío y consecuencias,
de futuro cardenillo,
de nube y de racimo
está hecho el destino
del reo liberado.

 

De: “Peonías en el lecho del fauno”

 

sábado, 21 de febrero de 2026

TENTE GARRIDO

 

 

San Antonio, 35

A Eugenia y José

  

Sentado en el umbral de la casa de mis abuelos
he venido siguiendo el señuelo;
el rastro amable que ha ido dejando la memoria
que aún me queda.

El tiempo refleja mañanas deformes
por las que deambula mi cuerpo
lastrando un alma cansada.

La calle se estrecha,
las esquinas lucen afiladas,
ya no hay bicicletas tiradas en la entrada.

Por las rejas trepaba al balcón del primer piso.
En el baño, al otro lado del patio,
siempre hacía frío.
Debajo de la escalera
coronas de manzanilla seca
enarbolando los mandiles
que eran nuestras capas de Superman,
y una bolsa de pan duro
que siempre estaba llena.

Tres pisos de una casa interminable
para jugar al escondite,
para buscar los regalos de reyes,
para huir de mi hermana,
de mis primos,
de mi madre gritando
¡Estaos quietos!

Tres pisos que con el tiempo han ido menguando
en una casa tan pequeña…
con tantas brechas, que no entiendo
como sigue ocupándome tanto espacio,
hospedando tantos acuerdos.

¡Apartad las bicis de la puerta!

El comedor siempre oscuro,
la cortina cerrada
para que desde la calle nadie nos viera.
La tele encendida,
teclas que salían disparadas
al cambiar de canal,
corridas de toros y telenovelas.
Un reloj de péndulo
al que todos los días había que darle cuerda
y una máquina de coser plegada
en un mueble de madera.

Bautizos, comuniones y bodas
enmarcadas en todas las paredes.
Papel pintado y gotelé.
Baúles con pañuelos de mil colores,
ropa de varias generaciones.
Un desván con cajas que abrigaban
caudales secretos custodiados por ratones.

El luto y la devoción
en las blancas manos de mi abuela,
tierna y sonriente,
inmensa y tan pequeña.
Suaves también las manos
de campo de mi abuelo
y el hoyuelo en su barbilla
donde guardaba el misterio
de tantas historias,
tantas rimas, tanto cariño
y, sin embargo,
tanto sufrimiento.

El escaño negro en la cocina,
sopas de jamón y
cajas de cerillas.

El sombrero de fieltro colgado
en la percha del pasillo
No juguéis con él a pistoleros,
como os pille el abuelo…
Langostinos en Nochebuena.
Plátanos y obleas.
Viandas de niño rico.
¡No corráis dentro de casa
que volvéis loca a la abuela!
¡Quitad las bicis de la puerta!

  

De: “Peonías en el lecho del fauno”

 

 

viernes, 20 de febrero de 2026

TENTE GARRIDO

 

 

 

Sonámbulo

  

¿Quién se despierta de madrugada?
Los lobos en manada.
¿Quién corre por el pasillo?
Dientes afilados como cuchillos.
¿Quién reza desconsolada?
La luna congelada.
¿Quién se esconde bajo la escalera?
El miedo a la carrera.
¿Quién dice que no se acuerda?
Muñecas derretidas de cera.
¿Quién suda bajo las sábanas?
El tiempo hecho láminas.
¿Quién descuelga el telefonillo?
El niño haciendo equilibrio.
¿Quién escupe contra mi cara?
Todas las cosas que queríamos olvidadas.

 

 

De: “Peonías en el lecho del fauno”

 

jueves, 19 de febrero de 2026

TENTE GARRIDO

 

 

Besarte

 

A continuación, paso a desarrollar,
prescindiendo de principios y estrategias,
el proceso de elaboración y coordinación del reglamento
que concreta el marco que establece
las normas de accesibilidad universal a tu sonrisa:

Comenzar cogiendo maneras,
distintos ademanes.
Caminar siguiendo la línea
dibujada en tus labios
y al llegar a la comisura perderme
como un rebaño disperso
a ambos lados de la carretera.
Retoñar en las jardineras del balcón
aun siendo semilla seca de supermercado,
escurrir por la barandilla
y mojar gota a gota la ropa del vecino de abajo.
Volver silbando de la derrota.
Venir firmando en el aire
la rendición de un juramento,
la esperanza de los días que vendrán.

  

De: “Peonías en el lecho del fauno”