lunes, 17 de abril de 2023


 

 


 

Donante

para Lex

 

cuando me dicen que mi cuerpo
podría rechazarlo
pienso cuando treinta años atrás
metí a empujones ganchos dentro mío
bien fuerte tratando de no tenerte.

pienso en las pastillas, en todo
lo que junté en contra de tu
bulto inconveniente; y vos,
mi obstinado bebé,
te acurrucaste ahí en la oscuridad
rechazando mi rechazo.

supongamos que mi cuerpo le dice no
al tuyo. otra vez, otra vez te siento
abrochado a mí a pesar mío, lex,
agarrado a la vida como el ceño fruncido
en la frente de un ángel.

 

ARTHUR RIMBAUD

 

 

 

Sol y carne

 

¡Si volviera el tiempo, el tiempo que fue!
Porque el hombre ha terminado, el hombre
representó ya todos sus papeles.
En el gran día, fatigado de romper los ídolos,
resucitará, libre de todos sus dioses,
y, como es del cielo, escrutará los cielos.
El ideal, el pensamiento invencible, eterno,
todo el dios que vive bajo su arcilla carnal
se alzará, se alzará, arderá bajo su frente.
Y cuando le veas sondear el inmenso horizonte,
vencedor de los viejos yugos, libre de todo miedo,
te acercarás a darle la santa redención.
Espléndida, radiante, del seno de los mares,
tú surgirás, derramando sobre el Universo
con sonrisa infinita el amor infinito,
el mundo vibrará como una inmensa lira
bajo el estremecimiento de un beso inmenso…

El mundo tiene sed de amor: tú la apaciguarás,
¡oh esplendor de la carne! , ¡oh esplendor ideal
¡Oh renuevo de amor, triunfal aurora
en la que doblegando a sus pies los dioses y los héroes,
la blanca Calpigia y el pequeño Eros cubiertos con
nieve de las rosas
las mujeres y las flores su bellos pies cerrados!

 

Versión de L.S.

 

 

SANDRA CISNEROS

 

 

 

Solteronas

 

Mis primas y yo,
no nos casamos.
Somos muy viejas para
los estándares mexicanos.

Y los familiares
sospecharon desde hace tiempo
que no estaremos más
de blanco.

Mis primas y yo,
somos solteronas
de treinta años.

Quién no vestiremos a los chicos,
y nunca santos –
aunque los desvestiremos.

Las tías,
se rindieron con nosotras.
No más codazos – Sos la que sigue.

En vez de –
¿Qué pasó en tu infancia?
¿Qué te dejaron todas estas adolescentes?
¿Quién te lastimó, cariño?

Pero estudiamos
matrimonios demasiado tiempo

Tía Ariadne,
Tia Vasti,
Comadre Penélope,
querida Malintzin,
Señora Cáscara de calabaza –

las lecciones nos sirvieron mucho.

 

XAVIER ABRIL

 

 

 

Tono último del alba

 

A una sola línea del sueño, del color que es su vida. El mundo de
mis manos se vuelve sutil en su cuello. Luego, se pierde el mundo.
Esto ya es el gozo, la media luna, el canto de primavera. De sus axi-
las veo emerger la estación, el verano.

Adormecida en el alba entre dos rayos.

 

JUAN GONZALO ROSE

  


 

Carta a María Teresa

 

Para ti debo ser, pequeña hermana,
el hombre malo que hace llorar a mamá.
Yo me interrogo ahora
¿por qué no he amado sólo
las rosas repentinas,
las mareas de junio,
las lunas sobre el mar?
¿Por qué he debido amar
la rosa y la justicia
el mar y la justicia,
la justicia y la luz?
Fui un niño como todos.
También mi infancia
la atravesaba un río
y tenía una hora misteriosa
en la cual las palomas
a mi alma obedecían.
Pero me preguntaba
¿por qué en mi calle
la alegría es un viento
fugaz e inesperado?,
¿Por qué no siembran trigo
también sobre mi pecho,
si aquí en mi corazón,
todas las noches
se desbordan los ríos?
Por eso fue la noche
el rostro de mi madre,
astro de cera y llanto
en el cielo apagado de mi celda;
por eso me negaron
el Perú en mi desvelo,
y vanamente grito:
devolvedme mi patria,
devolvedme mi escuela de palomas,
mi casa frente al mar,
devolvedme su calle más pequeña;
su lámpara más rota,
su más ciego lugar.
A pesar de todo esto,
para ti debo ser, pequeña hermana,
el fantasma que vuelca
la sal sobre la mesa,
el mal hado que rompe
las puntas de los días:
y es que a ti te hace daño
ver llorar a mamá.
Mas una tarde, hermana,
te han de herir en la calle
los juguetes ajenos;
la risa de los pobres
ceñirá tu cintura
y andando de puntillas
llegará tu perdón.
Cuando esa hora suene
es que amarás las rosas,
las mareas de junio,
el jardín de diciembre
donde los niños van;
es que amarás mis sueños
y mis cosas,
¡Sabrás por qué se rompe
fácilmente
por la mitad el pan!
Cuando esa hora suene
y se empadrine en mi padre mi orfandad,
iremos de la mano
por las calles de Lima,
en trinidad de gozo
la risa de mamá.

 

JULIE SOPETRÁN

 

 

 

Ruinas

 

La escarcha de la noche ha estilizado el tiempo
Y las ruinas acallan los cantos gregorianos
Sin palomas, sin grajos, en silencioso rito
mi corazón imprime latidos en la piedra!
El rubor de la historia mistifica los gestos
No existe fortaleza que recobre la intriga
de aquellos monjes buenos, o los otros inquietos
inquisidores de almas entre muros toscanos!
Belleza del refugio, salvaguardas salvajes
de trisagios, de glorias, de reprimidos sueños
que dejaron el arte desnudo en su flaqueza!
Exequias de un pasado tenebroso y devoto
Que calcifíca sombras y esclarece misterios
La escarcha de la noche con sus manos heladas
congela entre las piedras… intuídos secretos!