martes, 2 de mayo de 2023


 

ARTURO MARASSO

 



 

Poemas de integración

 

Vuelves, del seto asoman crecidas las granadas,
encuentras los amigos en los huertos natales,
hay un olor de frutas, de hierbas aromadas,
late en el aire cálido con temblor de cristales
la mañana, en las sombras guarda aún la frescura,
tres días tiene el zumo del racimo estrujado
de esta copiosa dulce primera uva madura,
en cántaro de arcilla de la hez se ha serenado;
huye el lagarto ardido de sol; en la colina
brota de hueca piedra con un manar de nieve
el agua, denso el ramo de ciruelas se inclina,
dice el zorzal de cuanto se ha amado, ajena embebe
la memoria; te entrega, viña de verano, el vino
nuevo; incumplidos sueños saben la confidencia
primigenia; anduviste de uno en otro camino
errante; brilla el álamo, atraía en la ausencia.

 

 

EDUARDO GONZÁLEZ LANUZA

 

 

 

Apocalipsis

 

Cuando
el jazz-band de los ángeles
toque el fox-trot del juicio final
y llegue Dios al galope tendido
de sus tanques de hierro
estallen los soles
hechos dinamita viviente
y por los espacios
rueden oleadas de odios dispersos.
Se enhebrarán las chimeneas y las torres
en el agujero de la luna
y un bosque de gritos
retorcidos como llamas
incendiará el silencio de las noches
y llegará una voz infinita,
la voz del OTRO diciendo a Dios;
-¿Que has hecho de los hombres?
y él temblará de miedo
como un niño que ha roto los juguetes.

 

 

HOMERO MANZI

 

 

 

Viejo ciego

 

Con un lazarillo llegás por las noches
trayendo las quejas del viejo violín,
y en medio del humo
parece un fantoche
tu rara silueta
de flaco rocín.
Puntual parroquiano tan viejo y tan ciego,
al ir destrenzando tu eterna canción,
ponés en las almas
recuerdos añejos
y un poco de pena mezclás al alcohol.

El día en que se apaguen tus tangos quejumbrosos
tendrá crespones de humo la luz del callejón,
y habrá en los naipes sucios un sello misterioso
y habrá en las almas simples un poco de emoción.

El día en que no se oiga la voz de tu instrumento
cuando dejés los huesos debajo de un portal
los bardos jubilados, sin falso sentimiento
con una “canzonetta” te harán el funeral.

Parecés un verso
del loco Carriego
parecés el alma
del mismo violín.
Puntual parroquiano tan viejo y tan ciego,
tan llena de pena, tan lleno de esplín.

Cuando oigo tus notas
me invade el recuerdo
de aquella muchacha
de tiempos atrás.

A ver, viejo ciego,
tocá un tango lerdo
muy lerdo y muy triste
que quiero llorar.

 

 

JIM HARRISON

 

 

 

Otro país

 

Amo estos amaneceres muy húmedos con
mil pájaros que oyes pero
no llegas a ver en la niebla.
Mi viejo y ajeno cuerpo es un extranjero
que lucha por entrar en otro país.
La llamada del somormujo me da escalofríos.
De regreso en la cabaña veo un libro
y no acabo de estar seguro de qué es en realidad.

 

 

BILLY COLLINS

 

 

 

Consuelo

 

Qué agradable no viajar a Italia este verano,
recorrer sus ciudades y ascender la pendiente de sus tórridos pueblos.
Cuánto mejor deambular por estas calles familiares,
absorbiendo el significado de cada cartel y señal de tráfico
y los bruscos gestos que hacen con la mano mis compatriotas.

No hay conventos aquí, ni frescos desmoronados o famosas
cúpulas y no es necesario memorizar una sucesión
de reyes o pasear los húmedos rincones de los calabozos.
No es necesario dar vueltas en torno a un sarcófago, contemplar
la cama diminuta de Napoleón en Elba, o los huesos de un santo en redoma.

Cuánto mejor dominar el simple recinto hogareño
que empequeñecerse ante columna, arco o basílica.
¿Por qué hundir la cabeza en locuciones extranjeras y arrugados mapas?
¿Por qué meter paisajes en una hambrienta cámara de un sólo ojo
ansioso de tragarse el mundo, monumento tras monumento?

En vez de recostarse en un café ignorando cómo se dice helado,
bajaré a donde el coffee shop y la camarera
conocida como Dot*. Me deslizaré en la corriente del periódico
matutino, las barreras del lenguaje destruidas,
los ríos del idioma fluyendo libremente, los huevos despachados sin problema.

Y tras el desayuno, no tendré que buscar a alguien
deseoso de fotografiarme rodeando con mi brazo al propietario.
No repasaré la factura ni registraré en un diario
qué tuve que comer y cómo incidía el sol en la ventana.
Basta con volver a subirse al coche

como si fuera el gran automóvil del mismísmo idioma inglés
y haciendo sonar mi cuerno vernáculo, acelerar
por una carretera que nunca me llevará a Roma, ni siquiera a Bolonia.

 

 

WILLIAM CULLEN BRYANT

 

 

 

El sol de Mayo

 

El sol de Mayo envuelve en esplendores
Prado y selva, de nuevo floreciente;
Mas la que a honrar venía estos verdores
Con sonrisa aún más pura y más fulgente,
En soledad reposa
Bajo la helada losa.

En larga copia blancas flores bellas
Asoman del camino en las orillas;
La que con mano que envidiaban ellas,
Cogiendo iba y juntando florecillas,
En soledad reposa
Bajo la helada losa.

Los pájaros al aura brillad ora
Esparcen sus concentos matutinos;
La que con voz más dulce y más canora
Convidome tal vez a oír sus trinos,
En soledad reposa
Bajo la helada losa.

La música del año que amanece,
La florida estación me causa enojos;
Mi espíritu se anubla y entristece,
Las lágrimas asoman a mis ojos;
Que ella ¡ay de mí! reposa
Bajo la helada losa.