"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 25 de julio de 2026
ANDRÉS GARCÍA CERDÁN
Mira,
Teo
Mira,
Teo. Aún hay gorriones.
Es septiembre y se mueven
a tu lado. Los últimos
gorriones.
Se hacen
con un trozo de pan y vuelan cerca,
un poco, apenas unos metros,
y desde ahí te observan: te conocen.
Aunque tú no lo sepas,
su estirpe es el temblor,
el verde de los campos.
Desde antes están aquí.
Ahora bailan
en los semáforos, en la fachada
de Hacienda,
entre los coches,
o sin decir nada se van.
No hay sitio
para ellos en el ruido.
Si aparecen, si vienen hasta ti,
es porque saben
que tú eres su hermano. Míralos:
su eternidad,
su asombro,
su
alegría.
En cada salto, el gran amor
del mundo,
una celebración del equilibrio.
Han venido a cantar contigo. Canta
con ellos. Dales pan, dales un nombre.
De:
“El gran amor”
BEATRIZ VANEGAS ATHÍAS
Consejos
del fracasado
“Sin nosotros, no serían excepcionales,
¡oh triunfadores! Sin nosotros, vuestro mundo
victorioso, resultaría monótono y frío”.
Germán Espinosa
Asegúrate
siempre de ser el mejor perdedor.
Asegúrate
y nadie demandará tu sabiduría
ni reclaman urgidos tu amparo.
Asegúrate siempre de ser el mejor perdedor
y evitarás convertirte
en el ejemplo digno de imitar.
Si
fracasas
Eludirás los incómodos escrúpulos.
Serás siempre falible
ahorrándote la excomunión del aprendiz.
Si fracasas no conocerás la máscara
ni la servil lisonja.
Cuestiona
con escarnio,
Nunca fabriques ni siembres nada:
ni un cariño, ni una sonrisa,
ni un hijo, ni un árbol
mucho menos un libro.
Y no dejes de disfrutar descaradamente
si una gallina se traga en dos bocados
al gusano inerme.
Sé
pusilánime.
Prostérnate ante éste
y también ante aquél.
Erige gesto a gesto
un monumento al ridículo.
Apuesta
siempre al gallo tuerto y cojo
Al boxeador más desnutrido
Al jíbaro de saco y corbata
Al bacán que cambió su vida
Por un trago de aguardiente
A la puta vientre de llanta
Al desesperado que huye en la moto
Dejando a sus espaldas
un reguero de amargura
Al traficante de esperanzas
que nunca dice lo que piensa
Al sepulturero feliz entre los infelices
Al mercader de calificaciones
—él te garantiza la inutilidad humana—
Al ángel negro y aterido
guardián de la noche en los pretiles
Al desgraciado que aplaza
desde una sonrisa
Hasta una cópula con ternura.
Sácale el cuerpo a la alegría.
Que sea tu única ley la anarquía.
Nada más honesto
seguro y confortable que el fracaso.
ÁLVARO OJEDA
6
La
mano del artista dibuja los significados
el albur de la vida
sucede
acontece
desvive
y en el espacio del sinsentido
cabe otro negocio
que otorga las regalías de la idiotez.
Por eso
no sabrás de mí
sino lo que se pierde
la encerrona de la calle Chubut
que cierta noche
crujió en un aguacero
y crudo cayó sobre mi infancia.
Desde
la evocación
la sangre de mis muertos
es la tinta.
CLAUDIA MARÍA JOVEL
Amaneceres
Cuando
el día empieza a nacer,
y el sol ofrece sus primeros rayos,
me gustaría mirar con afán los arroyos,
las lágrimas y el sudor
que lleva muy dentro, en sus entrañas,
la montaña.
Permanecer así, por mucho tiempo,
queriendo olvidar el tormento
para no sentirme tan herida;
envidiar el ave que vuela,
libre en el firmamento,
y gritarle: ¿Por qué?
Y es por esto
por lo que yo me lamento.
Sí… luz divina del día,
luz que alumbra el sendero:
amanece en la tierra mía
para amarte
como la noche al lucero.
JACQUELINE GOLDBERG
no
temas pues
a negras palabras
son
tu pulso
di
lo exacto
lo más tuyo
di
cuánto insiste
la espiga
la llaga
sin
miedo
a sortilegios
dilo
dilo
no
hay salud fingida
[no
hizo falta alterar tu nombre
reforzar plegarias]
vuelve
lo que ha de volver
el mal
—o su ficción—
anda
dilo
[di
también
que tuviste una vida buena
hasta con árboles]
sana
sana
desde la elegía
De:
“Melanoma”
ARTURO BORRA
¿Adónde
aloja la tempestad? ¿La deriva
que llama lo que no tiene
nombre?
¿Qué
mapas vulnerados, qué rutas
nos arrojarán a otras costas, qué patria
intransitada
si este silencio fractura
todas las geografías?
No
archipiélagos de dicha
en pleno derrumbe. Ni siquiera dulzura
arrebatada a la frontera:
continentes
otros
que confundan las orillas
y nos reencuentren.
De:
“Para trazar lo (im)posible”
