miércoles, 5 de agosto de 2026


 

JUAN PABLO ZAPATER

 


 

Dibuja el viento
el perfil de las dunas
a su capricho.

 

 

VERA RICH

 

 

 

Saludo tardío

  

Este saludo llega, ay,
demasiado tarde a Navidad,
pues vino un mal sin avisar:
la gripe —o algo más, en verdad—.
El médico no supo aclarar
qué fue lo que me abatió,
aunque sí dijo sin dudar:
“Hay mucho de esto en derredor”.

Cinco días antes, al alzarme,
quise —en vano— escribir postales;
pero problemas vinieron a colmarme,
y plazos urgentes, fatales.
Tecleé sin cesar, noche y día,
entre crisis, dudas y espanto,
que enturbian la fiesta y su alegría
(¡de eso hay mucho, por tanto!).

¡Todo hecho al fin! Brindo ahora:
buena suerte de pies a cabeza,
que el Año Nuevo traiga sin demora
lo que tu alma desea con firmeza.
Brindemos juntos, celebremos:
vino, whisky, champán o cerveza,
ron, vodka o gin —lo que queramos—:
¡de eso hay mucho, sin sorpresa!

ENVÍO

Amigo, en esta estación de bondad,
alzo mi voz con fervor y sin duda:
“¡Dios nos bendiga a todos!” en verdad,
pues aún hay mucho de ello, ¡aleluya!

 

 

PEDRO CEPEDAL

 

 

 

1 [Zagreo]

 

El cuerpo de un muerto está desnudo sobre la cama
Amarillo         tieso
Parece estirado con nudos firmes

Sólo lo parece

Los ojos están cerrados la boca abierta
Es un cuerpo masculino muy viejo
No tan viejo ochenta y tantos
Lo suficiente

La imagen cumple es directa y seca
Áspera mejor que seca

El cuerpo del muerto fue mi padre

 

De: “Ananké”

 

ELIZABETH BARRET BROWNING

 

 

 

Si has de amarme que sea solamente

 

Si has de amarme que sea solamente
por amor de mi amor. No digas nunca
que es por mi aspecto, mi sonrisa, el modo
de hablar o por un rasgo de carácter

que concuerda contigo o que aquel día
hizo que nos sintiéramos felices…
Porque, amor mío, todas estas cosas
pueden cambiar, y hasta el amor se muere.

No me quieras tampoco por las lágrimas
que compasivo enjugas en mi rostro…
¡Porque puedo olvidarme de llorar

gracias a ti, y así perder tu amor!
Por amor de mi amor quiero que me ames,
para que dure amor eternamente.

 

Versión de Carlos Pujol

 

ALBANY FLORES GARCA

 

  

 

Primer poema contra la muerte

 

Fue la noche del 1 de diciembre del 2017
después que Ramón Hernández Alcerro
declaró la suspensión de las garantías constitucionales
y el estado de sitio
en toda la nación.

Fueron los militares enviados por el gobierno
quienes asesinaron a sangre fría
a Kimberly Dayanna Fonseca
en la oscuridad de la noche
en la colonia “Honduras” de Tegucigalpa.

Fueron los mismos matones
que en los días previos
persiguieron a bala viva
y punta de metralla
a quienes pedían con gritos
la renuncia del tirano
en las calles de El Pedregal.

Fueron Juan Orlando Hernández
y su séquito de fieles
quienes llevaron al pueblo
a la desesperación y la muerte.

Aquí no lo olvidaremos.

 

VANESSA NÚÑEZ HANDAL

 

 


 

Sapo

  

Corteza de árbol que canta en los ríos.

Lo mismo que en la tierra
como en el agua, hace llorar los cielos
y cantar las cataratas. Por las noches,
canta a la luna. Se la quiere tragar.

 

martes, 4 de agosto de 2026


 

CARLOS PINTADO

 


 

Sueño mi muerte:
Los clavos, la madera.
Cuelgo del sueño.

 

CRISTINA SÁNCHEZ-ANDRADE

 


 

49

El chatarrero

  

¡El chatarrero! ¡Ha llegado el chatarrero!
¡Haaaaaa llegado el chatarrero
a la puerta de su casa, señoooooora!

Recogemos todo tipo de chatarra:
esperanzas oxidadas,
iras polvorientas y días que pesan como el metal,

lámparas como sueños apagados,
recuerdos hechos añicos,
tuberías y cañerías atascadas
como viejos pensamientos.

¡El chatarrero! ¡Ha llegado el chatarrero!
¡Haaaaaa llegado el chatarrero
a la puerta de su casa, señoooooora!

Señora, solo tiene que salir.
Saque a la puerta lo que tenga,
ollas resentidas,
sartenes inseguras y
manijas
que gimen en la oscuridad.
Saque ventanas y puertas,
las rejas que la separan del mundo.
¡El chatarrero! ¡Ha llegado el chatarrero!
¡Haaaaaa llegado el chatarrero
a la puerta de su casa, señoooooora!

Clasificamos, limpiamos y desmontamos.
Despiezamos su chatarra mental.
Anímese, señora:
a veces,
si esa chatarra tiene arreglo,
la reparamos para una segunda vida.

 

 

DANIEL ALCÁZAR

 

 

 

Su mano derecha

Artemisia Gentileschi

 

La cuerda aprieta,
cada nudo es un ojo inquisidor.
Mi mano derecha grita,
y con esa misma mano
pinto a Judith degollando a Holofernes
—también con su mano derecha—.
La derecha de Dios reservada al Hombre
es ahora la mano que respira en la espada
que degolla al Hijo
hecho a vuestra imagen y semejanza.
Mi mano derecha sobre la suya.
Su mano derecha empuñando la luz
que nunca nos fue dada y que ahora cae,
roja y abierta sobre el mundo.

 

De: “La memoria encendida”

 

ZUZANNA GINCZANKA

 

 

 

Soberbia

 

Somos
centros de círculos,
somos
centros de mundos
pensamos la palabra:
«yo»
cerrados en ella como con llave:
mi circunscripción, mi circunscripción c e n t r a l
no quiere hermanarse con la tuya:
somos
centros de círculos
y nos separan
siete colinas — —

nuestros círculos crecen de orgullo,
se inflan de soberbia,
—¡oh, círculos
lacustres de agua,
— oh, fama
que te agrandas!
en el chapoteo de la lejanía
ya no se oye nuestra propia ola —
nos perdemos en la hipertrofia desbocada
como en ciudades de hormigón armado.

— ¿De qué hablamos?
De nosotros,
que es bueno ser tu propio timonel,
que la libertad es nuestra patria
y nuestro orgullo multiplicado por cien.
— ¿Qué callamos?
El dolor que
de un hachazo abrió el cráneo,
que en la soberbia —
de círculos —
que crecen—
crece con nosotros
la s o l e d a d — —

31 de mayo 1934

 

De: “El ave de fuego”

Versión de Elzbieta Bortkiewicz

 

 

FERNANDO DÍAZ SAN MIGUEL

 

 

  

Quiero saber qué significa todo, saciado de las mentiras que repetimos a falta de algo real.

espera

Palabras diáfanas.

espera

El dolor ya no existe entre antes y después de la muerte, antes o después del sueño. barro

Vienes del sueño, me nombras.

disolve

Como los hombres crean dioses nombrándolos, al nombrarme en el sueño me conviertes en sueño.

 

De: “El libro de la sed”

 

 

RONNY RAMÍREZ

 


 

Sueño con una casa

 

Quiero una casa donde pueda tender la luna
como un calcetín de Navidad,
pero las monedas bailan en mi alcancía
hasta volverse polvo.
Termino el día vegetando en mi escritorio,
quemando facturas que saltan
de gavetas y ventanas
y encadenando deudas que se arrastran como cascabeles.
Quiero una casa donde echar raíces
y celebrar el paso de los años,
un espacio modesto donde atesorar
los cometas felices;
un lugar sagrado donde crecer, además,
entre olas y peñascos.
Pero no basta sumar más horas
sobre mis hombros o dormir con la corbata.
Espero que el banco me sonría otra vez
y me suelte su jauría de ratas
para quedar absorto en otra tasa de ensueño,
apostar la mitad de mi vida
en una hoja bien planchada,
aun cuando apenas sobreviva
bajo el péndulo que me acorrala
y me zanja los bolsillos.
Debo tirar los dados hasta que mi sueño estalle
como una botella en el refrigerador.
Debo firmar un pacto de muerte y sonreír
porque una casa por fin estará a mi nombre.

 

De: “Condeno la noche y sus perros de caza”

 

lunes, 3 de agosto de 2026


 

JUAN PABLO ZAPATER

 


 

A veces pienso
que en un solo verano
cabe mi infancia.

 

CRISTINA SÁNCHEZ-ANDRADE

  

 


32

Polilla

  

El chasquido
de las alas
que se agitan entre la hojarasca
porque enterrada bajo el deseo
yace desnuda la frustración,
algo que se desliza
sobre la lengua
y que sabe a vinagre o azúcar,
salir y tocar. En las decisiones hay siempre
una noche venosa
o un cielo azul.
Perder es el camino para ganar,
ganar el camino para perder,
oír
el aleteo agitado
al otro lado,
enloquecido aleteo y,
aplastada contra el cristal,
el terciopelo color sangre
de su rostro aniñado.

 

De: “Vida insecta”

 

ZUZANNA GINCZANKA

 

 

 

Virginidad


Nosotras….
El caos de avellanos desmelenados tras la lluvia
huele a pulpa de sus frutos untuosos,
las vacas paren en el aire sofocante
en los establos que arden como estrellas. —
¡Oh, grosellas y trigo maduro
jugosidad a punto de derramarse,
oh, lobas amamantando a sus crías,
los ojos de las lobas son dulces como lirios!
Chorrea de las resinas la espesa miel,
la ubre de la cabra pesa como una calabaza —
— fluye leche blanca como la eternidad
en los templos del pecho materno.

Y nosotras…
… en
cubículos empapelados en color melocotón
herméticos como termos de acero
enredadas en los vestidos hasta el cuello
mantenemos
conversaciones
educadas.

1936

  

De: “El ave de fuego”

Versión de Elzbieta Bortkiewicz

 

 

DANIEL ALCÁZAR

 

 

 

Regent Street, 1912

Emmeline Pankhurst

 

El cristal de Liberty’s es un lago helado
donde mi reflejo pacta con la seda.
Veo mi sombrero, mi abrigo burgués,
superpuestos a un maniquí de cera,
la imagen muda de lo que esperan que sea.
Pero bajo mi mano, un amante frío
que aguarda su momento.
Miro mi rostro en el escaparate y me digo:
Deeds, not words
El maniquí me sonríe con su vacuidad de lujo.
Yo le devuelvo una mirada de guerra.
¡Crash!
La telaraña blanca se extiende,
y el cristal cae con el estruendo
de un Imperio que se rinde.
A mi alrededor, silbatos y gritos de pánico
abrazando el bullicio de Londres.
Veo a la joven Mary correr, el sombrero torcido,
doblando la esquina perseguida por la ley.
Veo a la vieja Jane inmovilizada, sus piedras
rodando por el adoquín como votos robados.
Yo no corro. Me quedo frente a mí.
Siento el aire frío de la calle entrar en la tienda,
barriendo el olor a perfume y a sumisión.
No hay miedo, solo una paz profunda y eléctrica.
Cuando el primer policía me agarra del brazo,
mi sonrisa es el trozo de vidrio más afilada.

 

De: “La memoria encendida”

 

FERNANDO DÍAZ SAN MIGUEL

 

  


 

Cicatriz de mis recuerdos el sueño ya no puede hacerme nada.

insecto

Manejo como real la textura de un sueño.

pie

Mañanas y tardes en las que reclamar más vida.

lugar

Un dolor constante, ilusionado, todo lo perdido.

verso

Planea sobre el hueco preguntando.

 

De: “El libro de la sed”

 

 

 

RONNY RAMÍREZ

 

 

 

Las sombras del parque solitario

 

En otras circunstancias, el parque me acogería
y los árboles podrían ser mis amigos.
Pero el parque no me reconoce
y los grandes árboles
se tornan inmensos y sombríos.
Alguien pasa corriendo al otro lado de la cancha
y solo cae una hoja de un laurel cercano.
Ando raudo por el camino que oscurece
y temo a las ramas que crepitan de repente
a la sombra de mis pasos.
Está lloviendo, y el parque solitario
tiene rumor de mística y muerte.
Aquí quedó varada
la risa de un niño que nunca volvió a casa
y cuyo último recuerdo solo se mueve en el columpio vacío.
Aquí trotaron mujeres que pensaban
en qué harían esa noche o al día siguiente
o en un par de años,
sin sospechar que iban a correr la misma suerte
de un pequeño barco en el ojo de un huracán:
nadie las volvería a ver
después de torcer por un túnel
de recodos frondosos y blancos.
Aquí también yació un hombre sin pasado
que terminó girando en la deriva de su propia sangre.
Solo venía a dispersar la mente
y relajarse con el juego de luces y sombras
en los tejados verdes y centenarios;
tal vez recostado en la hierba
e intentando fijar la mirada
en el polvillo que queda suspendido entre las ramas.
Pero una bala, una sola,
que llevaba mucho tiempo buscándolo,
pudo encontrarlo y darle un fin que nadie esperaba.
La verdad es que hubo un tiempo
donde se confiaba en la soledad del paisaje,
donde había algo de eucaristía
en los atardeceres lánguidos.
Ahora nadie puede, por ejemplo,
hacer el amor al cielo raso
sin que algún alma en pena y en desdicha
y ridícula y triste
siga el legado de un tal asesino del zodiaco
y manche las flores silvestres
con la sangre de los jóvenes enamorados.
Ahora las fiestas deben estar cronometradas
porque cerca de las luces alegres
merodean depredadores nocturnos.
Las familias deberían poder celebrar
un cumpleaños hasta el amanecer
y los niños deberían poder jugar y crecer sin ser vigilados.
Pero el caso es que me duele
tener que caminar apresurado
y no poder recoger la gotita de lluvia
que me habrán guardado los framboyanes,
porque alguien —y no un Pennywise
debe estar acechando desde los desagües
y debe estar recolectando huesos, cabello
y dientes de gente perdida.
Quisiera estar tendido en una red
llena de rocío,
atrapado en una telaraña de ficciones,
y no sentir este alivio inmenso
de llegar finalmente a la carretera
de vehículos indiferentes y veloces;
pero la verdad es que existen personas
con intenciones más oscuras
que la noche que se avecina.

 

De: “Condeno la noche y sus perros de caza”

 

domingo, 2 de agosto de 2026


 

CARLOS PINTADO

 


 

La primavera
Descansa en una hoja
Del árbol rojo.

 

CRISTINA SÁNCHEZ-ANDRADE

  

 


1

Tijereta

  

Se introduce en el oído

mientras duermes,

perfora el tímpano,

desgarro,

rotura de membranas.

Como un pensamiento,

penetra,

excava túneles,

horada.

Así es el miedo:

incuba huevos en el cerebro.

 

De: “Vida insecta”

 

DANIEL ALCÁZAR

 

 


 

¿Acaso no soy una mujer?

Sojourner Truth

  

Explicar que mi voz
no es una plegaria
sino una alabanza apresada
dentro de la corriente de la sangre,
un idioma nuevo
derribando los cimientos negados
de aquellos que oscurecen
aún más mi piel.

No olvides lo que digo,
ni niegues mis brazos,
que como los tuyos,
se hundieron en la tierra
y sintieron la punzada
del acero y la cuerda.

He abierto mi carne
y la luz emanó salvaje.

Dime si tú
con todo tu poder
pudiste engendrar un sol
como yo hice
sobre el marco de la luna.

 

De: “La memoria encendida”

 

 

ZUZANNA GINCZANKA

 

 

 

Gramática

  

(— y echar raíces en las palabras con alegría
y enamorarse de las palabras es tan fácil —
basta con sujetarlas entre las puntas de los dedos y mirarlas al trasluz como un vino de Borgoña).

Los adjetivos se desperezan como gatos
y como los gatos están hechos para las caricias
suaves, tiernos, mansos gatos ronronean en andante y maestoso.
Los tiernos gatos tienen en los ojos lagos y abismos de algas verdes
Miro soñolienta las pupilas gatunas
misteriosas y cristalinas y traidoras.

He aquí la masa y la forma, he aquí el contenido indispensable,
el quid de las cosas, la materia incrustada en el sustantivo,
y la inmovilidad del mundo y la paz de inercias y la constancia,
algo que existe y dura, la palabra condensada en un cuerpo.
He aquí simples mesas y duros bancos de madera,
he aquí frágiles y húmedas hierbas de tejidos vegetales,
he aquí la iglesia rojiza, que con su gótico en Dios crece,
y he aquí el venoso, arterial, sencillísimo corazón humano.

El adverbio en cambio es un milagro repentino
la sorpresa que salta al frotar el chispero —
y sucedió algo no se sabe cómo —
y ahora está ya al bies y al través
y con ambas manos envuelve el pensamiento y todo es seguro, lánguido y bueno.

Los pronombres son minúsculas estancias,
con pequeñas macetas en las ventanas.
Cada rincón es un recuerdo del pasado
y son solo para Ti y para mí.
Con su secreto abracadabra
florecen las leyes del álgebra del amor:
yo — soy tú, tú — eres yo (ecuación)
yo sin ti — tú sin mí, da cero.
Arropados en los ocasos adoramos
hurgar en palabras como en cajones.
Yo soy tú — tú eres yo. Ecuación.
Los pronombres son secretos como flores,
como diminutas, diminutas estancias,
en las que habitas oculta del mundo.

(– así que, entre las puntas de los dedos toma la palabra
y al trasluz mírala como un vino de Borgoña
—y echar raíces en las palabras con alegría
y enamorarse de las palabras es tan fácil. —)

1936

 

De: “El ave de fuego”

Versión de Elzbieta Bortkiewicz

 

 

FERNANDO DÍAZ SAN MIGUEL

 

 

 

De un cero, el germen de la nada.

desdibujo

Otras luces, mañanas y tardes, convocas.

lugar

Tú rompiendo el sosiego la noche.

acero

Qué permanecerá, qué quedará de mi abuelo ahora que ha muerto.

exordio

Qué de él cuando muramos los que lo recordamos.

  

De: “El libro de la sed”

 

  

RONNY RAMÍREZ

 

 

 

Elegía por el capitán que soñaba

Del proceloso viaje el barco arriba, victorioso, con su trofeo.
¡Exultad, oh, costas! ¡Repicad, oh, campanas!
Pero yo, con paso fúnebre,
camino por la cubierta donde yace mi capitán,
frío y muerto.

Walt Whitman

 

¿Cómo puede amanecer
si ya no me guía el ángel y sus cuentas de oro?
¿Cómo volver a la carrera del día
si no bastan las lágrimas, no basta la flor?
¿Cómo decir mañana o paraíso frente al mar
si no quedan más que cruces bajo el cielo?
Yo, que no me atrevo a tocar
tu epitafio sangriento,
condeno la noche y sus perros de caza.
Yo, que aprieto el lirio inútil,
arranco las raíces de sueño que te rodean
y levanto una línea de fuego sobre la página
que te hunde entre sus sábanas blancas.
Tú, que cedías entre lunas y violines
soñabas que te aferrabas al lomo de una nube
y sonreías al océano, las auroras y sus caminos secretos.
Tú, cometa salvaje, capitán frente a la deriva
de abismos y tormentas,
tigre o isla,
¿cómo volver a tu fotografía sin preguntar
en qué estrella, en qué libro, en qué viaje
te sorprendió la sombra susurrante
y su hilo de ceniza?
¿Cómo descifrar ahora ese acertijo
entre las nubes,
que baja y ronda como rumor de hierba seca
sobre tantas historias de rocío,
abandono y herrumbre?
¿Cómo sostengo la risa, el perdón,
la cálida confidencia de tus ojos
bajo los años que se bifurcan como maleza
y caen como llovizna de nieve?
Yo, que sollozo frente al sol
y retomo el paso fúnebre,
voy dejando pétalos.
Tú, que tantas veces caíste
contra las embestidas de las olas
y te negaste a replicar con un canto de cisne,
hoy naufragas de pie y con calma
entre restos de madera que aún resplandecen
henchidos de fe.

 

De: “Condeno la noche y sus perros de caza”

 

sábado, 1 de agosto de 2026


 

IVAN POZZONI

 


 

EL TARDOMODERNISMO

 

Giorgio Linguaglossa plantea una pregunta decisiva sobre el concepto de arte: «¿Cómo y hacia dónde orientar la búsqueda del nuevo lenguaje poético?». Tras el fin de la era moderna y de toda ontología estética modernista, decretada por Zygmunt Bauman y la nueva sociología contemporánea, todo metafilósofo posmodernista -como Jencks con la arquitectura, Danto con el arte, o Fukuyama con la historia- tiene la tentación de imponer la sanción final de condenar a muerte al objeto de su filosofía, sin contar teóricamente con la lección contenida en La condition postmoderne y en el bellamente incomprendido Le postmoderne expliqué aux enfants de Jean-François Lyotard: el núcleo del posmodernismo consiste en la admisión de la caída de todos los «métarécits», es decir, la deslegitimación de las metanarraciones de la modernidad y de la concepción y la «univers(o)alidad». El hipermodernismo, consciente de la distinción lyotardiana entre la muerte del discurso y la muerte del metadiscurso, resucita el arte y entierra el todo vale de Danto: contra el posmodernismo se alza el hipermodernismo de Virilio, Baudrillard y Lipovetsky; contra el posmodernismo se alza el hipermodernismo de Bauman (sociedad líquida) y Beck (sociedad del riesgo) [la posmodernidad siempre ha mantenido cierta confusa vaguedad entre teoría (posmodernismo) o espacio histórico (posmodernismo)]. El hipermodernismo, como cualquier milenarismo neovanguardista (ejemplo italiano mi neoN-avant-gardismo), abandona -como consolidado- el debate sobre el anti-«univers(o)alismo» y entra en una continuidad antagónica con el modernismo, a diferencia del posmodernismo, soltando sus misiles Katjuša en dirección a la deslegitimación de cualquier forma de “canon” y «Tradición», esclavizado por su vena neovanguardista. El hipermodernismo, sin embargo, es un movimiento de la krisis. Una vez cerrada la krisis, toda vanguardia/neovanguardia, autocrítica, se suicida artísticamente y, finalmente, entra en escena el tardomodernismo. ¿Qué es el modernismo tardío? En primer lugar, es, al mismo tiempo, teoría y espacio histórico: supera el posmodernismo y el hipermodernismo por la izquierda, declarando el fin definitivo de la ontología y el desprendimiento total del modernismo, ya sea natural o caricaturizado; supera la posmodernidad y la hipermodernidad por la derecha, formalizando la transición de la era moderna a la era tardomoderna (como repetición histórica de la transición entre las eras antigua y tardoantigua).

 

 

La afirmación de Giorgio Linguaglossa es falsa: «La respuesta que podemos dar por el momento es que hoy, en 2025, no se puede poner en marcha ninguna hermenéutica del arte tras el fin de la poiesis, de lo que se llamaba “arte” en la época de la historia progresista; hoy, en la época de la storialidad (es decir, de la historia no progresista), el fin del arte arrastra consigo también el fin de la crítica de arte. Y aquí se cierra el discurso». Giorgio cae en el posmodernismo de Jameson (1) y Danto, formalizando inadvertidamente una utopía distópica con una kitchen dystopian utopia. El arte no ha muerto: ha muerto toda metanarrativa universal sobre el arte, es decir, toda hermenéutica literaria (crítica) fundada en la autodeclaración de ser una interpretación objetiva del arte. El artista, reunido en asambleas bunds, kolektivne, aeriformes, nómadas y resistentes, metaboliza el error de la historiografía filosófica moderna sobre la distinción aristotélica entre ποίησις y πρξις, rechaza la noción misma de «poesía» o anti «poesía» como creación fantástica de un objeto-lenguaje y, en nombre de una concepción pragmática del propio objeto-lenguaje, revive la interpretación auténtica del artista frente a cualquier interpretación subjetiva del crítico literario. La crítica no ha muerto: se ha convertido en una interpretación débil sometida a la metacrítica argumentativa del artista (Habermas). El artista se convierte en agens (poesía comprometida), de faber, organiza el objeto-lenguaje en función de sus fines, sustituye la hermenéutica por la praxeología, se apropia del hacer arte (discurso), del contar arte (metadiscurso) y del arte-contra-discurso (megameta-discurso), adquiriendo el papel de artista, crítico y metacrítico (contrarreflexividad termonuclear), contra cualquier intento de veramusement kitchen del arte y contra cualquier ontología del modernismo lírico/elegìaco. Del deslizamiento, a la transformación, finalmente a la oposición abierta (revueltas). La kitchen poetry, atascada en Danto, obstinada en intentar una refundación ontológica de un veramusement de la ποίησις fuera del núcleo del arte, permanece en la fase del deslizamiento entre modernismo y posmodernismo, no logrando, todavía, entrar en el tardomodernismo. El tardo-modernismo es una praxis distópica que aniquila toda forma de ontología y fenomenología del arte, sustituyendo la ontología estética y la fenomenología estética por una socio/etno/antropología estética (anestésica), KNSEAE, basada en la «inter-acción» social (negación de la decadencia de la tríada emisor/mensaje/receptor). La riots poetry tardomodernista no «[...] toma un fragmento (en claridad) y lo lanza contra la pared en blanco del lienzo de la nada [...]»: organiza un fragmento (en claridad) y -como un ariete- lo lanza contra la pared en blanco del lienzo de los Estados Pontificios. Papa Rey, ¡estás siendo atacado!

 

¿Resonancia caótica o resonancia magnética?

 

Kolektivne NSEA, reunida en Prezidium, analiza e interpreta el concepto de resonancia distópica, utilizado por las corrientes de cocina, disturbios y fragmentación de la oposición al Estado Pontificio lírico/elegíaco. ¿Por qué una resonancia distópica implica necesariamente una resonancia caótica (Morin y Maturana), sin abordar la Rehabilitierung del pragmatismo contemporáneo (Rorty y Putnam), y no se traduce en resonancia magnética? Aclaremos: en literatura, tras una cuidadosa serie de definiciones y redefiniciones, es necesario no confundir la resonancia distópica (efecto) con la resonancia caótica (estrategia): la resonancia distópica es el efecto de una sensación distópica que una estrategia de resonancia provoca en el lector. La resonancia caótica, con sus troyanos, con su alternancia voluntaria entre emético y hermético, sibilante y tinnitus, corre el riesgo de activar, en el (falso) lector, una sensación de desorientación (resonancia distoputópica). La resonancia magnética, que cataliza la atención del (falso) lector, con una serie de actos praxeológicos de desdoblamiento, carnavalización, остранение y antifrasticidad irónica, crea un campo de «interacción social» propicio para construir una relación entre el artista y el (falso) lector, λόγος, orientada hacia la historia, con máxima claridad y observación indirecta (participante), sobre la verdad de la situación social actual, intrínsecamente distópica. La realidad es distópica: se hace necesario introducir una praxia neutral (ποίησις, en la modernidad tardía, se ha convertido en πρξις) —como Gedankenexperiment— capaz, mediante una estrategia de resonancia magnética, de maltratar y aterrorizar al lector (falso), para así influir en la búsqueda de un futuro adistópico. El uso de una estrategia de resonancia, caótica o magnética, crea un λόγος, de desorientación o terrorismo, entre un artista y un lector (falso): el fundamento teórico neoontológico del rechazo de la tríada emisor-mensaje-receptor se derrumba. El uso de un efecto de resonancia, que implica una «interacción social» subyacente, conduce a la antinomia con la afirmación del rechazo de la tríada emisor-mensaje-receptor. Cualquier estrategia de efecto/resonancia requiere un emisor, el artista, un receptor, el lector (falso) y un mensaje (desorientación o terrorismo). El modernismo tardío resuelve la antinomia teórica de toda nueva ontología estética redefiniendo la tríada emisor-mensaje-receptor, en un doble sentido (la contribución de la «neón» y la vanguardia a la concretización de una antipoesía original), empleando una estrategia de resonancia magnética terrorista y rechazando toda forma de «poesía» y la «poesía distópica», sustituyéndola por «experimentos» praxeológicos atópicos. El modernismo tardío es atópico.

 


JORDI DOCE

 

 


 
Esta calle,
que daba al mar, es hoy
una mano de niebla
que despinta fachadas y balcones,
el fiel de las aceras.
Hasta el tiempo, confuso,
se enrosca como un perro
para morder un hueso que no existe,
la cal gemela de la expectación.
Alguna vez un coche
sale de esta blancura
y el ruido del motor
parece devolvernos a la vida,
los relieves del ojo,
tatuándonos la piel con su inquietud
de niño a solas.
Sabemos de las aguas
por esta proyección,
este lienzo trabado
que no desmiente su flaqueza
cuando el sol de las once
lo rasga sin esfuerzo
y hace el trabajo del pensar.
 
 

ROSANA HERNÁNDEZ PASQUIER

 

 


 

Plato de navidad

  

El cuchillo desprende la hoja de plátano
la flama de la candela adormece sus verdes
cúmulo que reposa en la mesa
ala del Ávila dibujado por Reverón
Estallan sobre el mantel los pimientos
el negro de las pasas
los asuntos de las aceitunas y alcaparras
Como en un cuento
las mujeres lloriquean lágrimas de cebollas
En las bandejas trozos de cerdo
y pechugas de gallina humean
Las hojas trajeadas con la fina tela
de la masa dorada del maíz
aguardan por la joyería de las carnes
y el perfumado lujo de las especias

La suculencia de la Hallaca arde
mientras la Navidad comienza a nacer
en nuestros paladares

 

De: “Aposento de lo cotidiano”

 

 

CARMEN OLLÉ

  


 

 

Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque

  

Cardiaco o al vaciado uterino. Dolencias al margen
nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.
He vuelto a despertar en Lima, a ser una mujer que va
midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada
por el vaivén de su culo transparente.
Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer.
Son millas las que me separan de Lima reducidas a solo
24 horas de avión como una vida se reduce a una sola
crema o a una sola visión del paraíso.
¿Por qué describo este placer agrio al amanecer?
Tengo 30 años (la edad del stress).
Mi vagina se llena de hongos como consecuencia del
primer parto.
Este verano se repleta de espaldas tostadas en el
Mediterráneo.
El color del mar es tan verde como mi lírica
verde de bella subdesarrollada.
¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema de ser o no ser
gorda / pequeña / imberbe / velluda / transparente
raquítica/ ojerosa…?
Del botín que es la cultura me pregunto por el destino.
¿Por qué Genet y no Sarrazine?
O Cohn Bendit/ Dutschke/ Ulrike
y no las pequeñas militantes que iluminaban mis aburridas
clases en la U
ELSA MARGARITA CIRA
Marx aromaba en sus carteras como retamas frescas
qué bellas están ahora calladas y marchitas.
No conozco la teoría del reflejo. Fui masoquista,
a solas gozadora del llanto en el espejo del WC
antes que La muerte de la familia nos diera el alcance:
La desnudez de los senos, la obscenidad del
sexo, tienen la virtud de operar aquello con
lo que de niña, no has podido más que soñar,
sin poder hacer nada.
…………………………………Bataille
Margarita Elsa Cira se perdían en la avenida Venezuela
y colocaban carteles en la noche sobre paredes musgosas.
De día interrumpían las clases de metafísica con rabia
y aplaudíamos esos cabellos sudorosos y negros sobre
la espalda.
El que más se lava es el que más apesta, como los buenos
olores son testimonio de una mala conciencia
como el grito es la figura de la timidez.
HOTELES de Lima
en ellos la ciudad se pulveriza mediante el silencio
inventor de palabras y como la lluvia que ahora cae
sobre Menorca son solo INSTANTES!
Losas empotradas en paredes metálicas sin luz
estudiantes = habitaciones inmundas
lavabos + amasijo de pelos & residuos de grasa
llegan hasta mí para impugnar esta limpieza
que me somete maniáticamente.
Despierto y me levanto de un catre viejo
estoy inclinada en el WC, el culo suspendido.
he venido del brazo de mi compañero de clase por un solo motivo
buscando a Sira a Elsa a Margarita.
La militancia no es una casa vieja del Rímac
pobre o hedionda
y aquí sin espejos ni tazas de mayólica aguantas
las ganas de orinar
o revientas.
La impotencia es silenciosa y corta
el flujo–
La lluvia cae sobre el espacio abierto del jardín
y estás dentro.
Bajo el cobertor
en brazos de la mística
el infeliz muere en la esquina rosada
gritan los pájaros fruteros violados
¿Dónde está el peso mayor del estar allí,
en el estar o en el allí?
¿En el allí –que sería preferible llamar un
aquí- debo buscar primeramente mi ser?
……………………………Bachelard
Pues aquí estás tú, HOTELES de madrugada, bañador
caminando en el azul metálico de una calle desierta
regresas y ventoseas en tu lecho
y otra vez aquí / allí = viento / molotov / pezuña del poli
Margarita Elsa Cira esta frase se cansa de evocarlas.