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lunes, 9 de diciembre de 2024

PABLO NERUDA

 


 

Bella

 



BELLA,

como en la piedra fresca

del manantial, el agua

abre un ancho relámpago de espuma,

así es la sonrisa en tu rostro,

bella.

 

 

Bella,

de finas manos y delgados pies

como un caballito de plata,

andando, flor del mundo,

así te veo,

bella.

 

 

Bella,

con un nido de cobre enmarañado

en tu cabeza, un nido

color de miel sombría

donde mi corazón arde y reposa,

bella.

 

 

Bella,

no te caben los ojos en la cara,

no te caben los ojos en la tierra.

Hay países, hay ríos

en tus ojos,

mi patria está en tus ojos,

yo camino por ellos,

ellos dan luz al mundo

por donde yo camino,

bella.

 

 

Bella,

tus senos son como dos panes hechos

de tierra cereal y luna de oro,

bella.

 

 

Bella,

tu cintura

la hizo mi brazo como un río cuando

pasó mil años por tu dulce cuerpo,

bella.

 

 

Bella,

no hay nada como tus caderas,

tal vez la tierra tiene

en algún sitio oculto

la curva y el aroma de tu cuerpo,

tal vez en algún sitio,

bella.

 

 

Bella, mi bella,

tu voz, tu piel, tus uñas

bella, mi bella,

tu ser, tu luz, tu sombra,

bella,

todo eso es mío, bella,

todo eso es mío, mía,

cuando andas o reposas,

cuando cantas o duermes,

cuando sufres o sueñas,

siempre,

cuando estás cerca o lejos,

siempre,

eres mía, mi bella,

siempre.

 

 

domingo, 8 de diciembre de 2024

PABLO NERUDA

 

 

 

Amiga, no te mueras

 


AMIGA, no te mueras.

Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,

y que nadie diría si yo no las dijera.

 

Amiga, no te mueras.

 

Yo soy el que te espera en la estrellada noche.

El que bajo el sangriento sol poniente te espera.

 

Miro caer los frutos en la tierra sombría.

Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.

 

En la noche al espeso perfume de las rosas, cuando danza la ronda de las sombras inmensas.

Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando

el aire de la tarde como una boca besa.

 

Amiga, no te mueras.

 

Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes

para el lecho selvático fragante a sol y a selva.

El que trajo en los brazos jacintos amarillos.

Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.

 

El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.

 El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.

 

Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.

Racimos refregados. Mordeduras bermejas.

 

El que te llama desde las llanuras brotadas.

Yo soy el que en la hora del amor te desea.

 

El aire de la tarde cimbra las ramas altas.

Ebrio, mi corazón. bajo Dios, tambalea.

 

El río desatado rompe a llorar y a veces

se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.

 

Retumba, atardecida, la queja azul del agua.

Amiga, no te mueras!

 

Yo soy el que te espera en la estrellada noche,

sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.

 

El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.

Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!

 

sábado, 7 de diciembre de 2024

PABLO NERUDA

 

 


 

El mar

 

 

 

NECESITO del mar porque me enseña:

no sé si aprendo música o conciencia:

no sé si es ola sola o ser profundo

o sólo ronca voz o deslumbrante

suposición de peces y navios.

El hecho es que hasta cuando estoy dormido

de algún modo magnético circulo

en la universidad del oleaje.

No son sólo las conchas trituradas

como si algún planeta tembloroso

participara paulatina muerte,

no, del fragmento reconstruyo el día,

de una racha de sal la estalactita

y de una cucharada el dios inmenso.

 

 

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,

incesante viento, agua y arena.

 

 

Parece poco para el hombre joven

que aquí llegó a vivir con sus incendios,

y sin embargo el pulso que subía

y bajaba a su abismo,

el frío del azul que crepitaba,

el desmoronamiento de la estrella,

el tierno desplegarse de la ola

despilfarrando nieve con la espuma,

el poder quieto, allí, determinado

como un trono de piedra en lo profundo,

substituyó el recinto en que crecían

tristeza terca, amontonando olvido,

y cambió bruscamente mi existencia:

di mi adhesión al puro movimiento.

 

 

viernes, 6 de diciembre de 2024

PABLO NERUDA

 

 

  

 

Algunas bestias

 



Era el crepúsculo de la iguana.

 

Desde la arcoirisada crestería

su lengua como un dardo

se hundía en la verdura,

el hormiguero monacal pisaba

con melodioso pie la selva,

el guanaco fino como el oxígeno

en las anchas alturas pardas

iba calzando botas de oro,

mientras la llama abría cándidos

ojos en la delicadeza

del mundo lleno de rocío.

 Los monos trenzaban un hilo

interminablemente erótico

en las riberas de la aurora,

derribando muros de polen

 y espantando el vuelo violeta

de las mariposas de Muzo.

Era la noche de los caimanes,

la noche pura y pululante

de hocicos saliendo del légamo,

y de las ciénagas soñolientas

un ruido opaco de armaduras

volvía al origen terrestre.

El jaguar tocaba las hojas

con su ausencia fosforescente,

el puma corre en el ramaje

como el fuego devorador

mientras arden en él los ojos

alcohólicos de la selva.

Los tejones rascan los pies

del río, husmean el nido

cuya delicia palpitante

atacarán con dientes rojos.

 

Y en el fondo del agua magna,

como el círculo de la tierra,

está la gigante anaconda

cubierta de barros rituales,

 devoradora y religiosa.

 

 

jueves, 5 de diciembre de 2024

PABLO NERUDA

 


 

Amigo

 

 

Amigo, llévate lo que tú quieras,

penetra tu mirada en los rincones

y si así lo deseas, yo te doy mi alma entera

con sus blancas avenidas y sus canciones.

Amigo -con la tarde haz que se vaya

este inútil y viejo deseo de vencer -.

Bebe de mi cántaro si tienes sed.

Amigo —con la tarde haz que se vaya

este deseo mío de que todo el rosal

me pertenezca -,

Amigo si tienes hambre come de mi pan.

Todo, amigo, lo he hecho para ti.

Todo esto que sin mirar verás en mi estancia desnuda:

todo esto que se eleva por los muros derechos

– como mi corazón – siempre buscando altura.

Te sonríes amigo… ¡Qué importa!

Nadie sabe entregar en las manos

lo que se esconde adentro,

pero yo te doy mi alma, ánfora de mieles suaves,

y todo te lo doy…

Menos aquél recuerdo…

… Que en mi heredad vacía aquel amor perdido,

es una rosa blanca, que se abre en el silencio…

 

miércoles, 4 de diciembre de 2024

PABLO NERUDA

 

 

 

 

Amor

 


 

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte

la leche de los senos como de un manantial,

por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte

en la risa de oro y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos

y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,

porque tu ser pasara sin pena al lado mío

y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

 

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría

amarte, amarte como nadie supo jamás!

Morir y todavía

amarte más.

Y todavía

amarte más

y más.

 

martes, 3 de diciembre de 2024

PABLO NERUDA

 

 

 

Agua sexual

 

 


Rodando a goterones solos,

a gotas como dientes,

a espesos goterones de mermelada y sangre,

rodando a goterones,

cae el agua,

como una espada en gotas,

como un desgarrador río de vidrio,

cae mordiendo,

golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del

alma,

rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

 

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,

un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,

un movimiento agudo,

haciéndose, espesándose,

cae el agua,

a goterones lentos,

hacia su mar, hacia su seco océano,

hacia su ola sin agua.

 

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,

bodegas, cigarras,

poblaciones, estímulos,

habitaciones, niñas

durmiendo con las manos en el corazón,

soñando con bandidos, con incendios,

veo barcos,

veo árboles de médula

erizados como gatos rabiosos,

veo sangre, puñales y medias de mujer,

y pelos de hombre,

veo camas, veo corredores donde grita una virgen,

 veo frazadas y órganos y hoteles.

 

Veo los sueños sigilosos,

admito los postreros días,

y también los orígenes, y también los recuerdos,

como un párpado atrozmente levantado a la fuerza

estoy mirando.

 

Y entonces hay este sonido:

un ruido rojo de huesos,

un pegarse de carne,

y piernas amarillas como espigas juntándose.

Yo escucho entre el disparo de los besos,

escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

 

Estoy mirando, oyendo,

 con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma

en la tierra,

y con las dos mitades del alma miro al mundo.

 

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,

veo caer un agua sorda,

a goterones sordos.

Es como un huracán de gelatina,

como una catarata de espermas y medusas.

Veo correr un arco iris turbio.

Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

 

 

viernes, 27 de marzo de 2015

PABLO NERUDA


 

Soneto LXXXIX

 

Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí su frescura:
sentir la suavidad que cambió mi destino.

Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos juntos
y que sigas pisando la arena que pisamos.

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,

para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

sábado, 21 de marzo de 2015

PABLO NERUDA


 

Soneto XLVI

 

De las estrellas que admiré, mojadas
por ríos y rocíos diferentes,
yo no escogí sino la que yo amaba
y desde entonces duermo con la noche.

De la ola, una ola y otra ola,
verde mar, verde frío, rama verde,
yo no escogí sino una sola ola:
la ola indivisible de tu cuerpo.

Todas las gotas, todas las raíces,
todos los hilos de la luz vinieron,
me vinieron a ver tarde o temprano.

Yo quise para mí tu cabellera.
Y de todos los dones de mi patria
sólo escogí tu corazón salvaje.

 

 

domingo, 15 de marzo de 2015

PABLO NERUDA


 

Soneto LXXI

 

De pena en pena cruza sus islas el amor
y establece raíces que luego riega el llanto,
y nadie puede, nadie puede evadir los pasos
del corazón que corre callado y carnicero.

Así tú y yo buscamos un hueco, otro planeta
en donde no tocara la sal tu cabellera,
en donde no crecieran dolores por mi culpa,
en donde viva el pan sin agonía.

Un planeta enredado por distancia y follajes,
un páramo, una piedra cruel y deshabitada,
con nuestras propias manos hacer un nido duro,

queríamos, sin daño ni herida ni palabra,
y no fue así el amor, sino una ciudad loca
donde la gente palidece en los balcones.

 

lunes, 9 de marzo de 2015

PABLO NERUDA


 
Soneto XLVII

 

Detrás de mí en la rama quiero verte.
Poco a poco te convertiste en fruto.
No te costó subir de las raíces
cantando con tu sílaba de savia.

Y aquí estarás primero en flor fragante,
en la estatua de un beso convertida,
hasta que sol y tierra, sangre y cielo,
te otorguen la delicia y la dulzura.

En la rama veré tu cabellera,
tu signo madurando en el follaje,
acercando las hojas a mi sed,

y llenará mi boca tu sustancia,
el beso que subió desde la tierra
con tu sangre de fruta enamorada.

 

 

 

martes, 3 de marzo de 2015

PABLO NERUDA


 

Soneto XXVII

 

Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo

como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

 

 

sábado, 31 de enero de 2015

PABLO NERUDA


 
Soneto XXV
 


Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,

todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.


 

 

lunes, 26 de enero de 2015

PABLO NERUDA


 

Soneto LXVI
 


No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

 

 

domingo, 25 de enero de 2015

PABLO NERUDA



Soneto VIII

 

Si no fuera porque tus ojos tienen color de luna,
de día con arcilla, con trabajo, con fuego,
y aprisionada tienes la agilidad del aire,
si no fuera porque eres una semana de ámbar,

si no fuera porque eres el momento amarillo
en que el otoño sube por las enredaderas
y eres aún el pan que la luna fragante
elabora paseando su harina por el cielo,


¡oh, bienamada, yo no te amaría!
En tu abrazo yo abrazo lo que existe,
la arena, el tiempo, el árbol de la lluvia,

y todo vive para que yo viva:
sin ir tan lejos puedo verlo todo:
veo en tu vida todo lo viviente.

 

 

martes, 20 de enero de 2015

PABLO NERUDA

 

Soneto XX

 

Mi fea, eres una castaña despeinada,
mi bella, eres hermosa como el viento,
mi fea, de tu boca se pueden hacer dos,
mi bella, son tus besos frescos como sandías.

Mi fea, ¿dónde están escondidos tus senos?
Son mínimos como dos copas de trigo.
Me gustaría verte dos lunas en el pecho:
las gigantescas torres de tu soberanía.

Mi fea, el mar no tiene tus uñas en su tienda,
mi bella, flor a flor, estrella por estrella,
ola por ola, amor, he contado tu cuerpo:

mi fea, te amo por tu cintura de oro,
mi bella, te amo por una arruga en tu frente,
amor, te amo por clara y por oscura.


 

 

lunes, 19 de enero de 2015

PABLO NERUDA




Soneto XVII

 

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

 

 

miércoles, 14 de enero de 2015

PABLO NERUDA

 

Soneto LXX

 

Tal vez herido voy sin ir sangriento
por uno de los rayos de tu vida
y a media selva me detiene el agua:
la lluvia que se cae con su cielo.

Entonces toco el corazón llovido:
allí sé que tus ojos penetraron
por la región extensa de mi duelo
y un susurro de sombra surge solo:

¿Quién es? ¿Quién es? Pero no tuvo nombre
la hoja o el agua oscura que palpita
a media selva, sorda, en el camino,

y así, amor mío, supe que fui herido
y nadie hablaba allí sino la sombra,
la noche errante, el beso de la lluvia.