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miércoles, 24 de febrero de 2021

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ

 

 


 

Quizá, sólo quizá

 

 

 

Quizá nunca pasee por el puente de Brooklyn
ni vea cómo los rascacielos rasgan el cielo
de la noche newyorkina.
Quizá nunca deambule por Walt Street,
absorto en el frenético bullicio
de ese universo enumerado de oficinas.
Quizá nunca pase una noche en Manhattan,
ni surque las aguas del Hudson,
ni acaricie tus pechos en el piso 40 de mi vida.
Quizá, sólo quizá, tal vez nunca, todavía.

 

De: “Septiembre en los armarios”

 

jueves, 18 de febrero de 2021

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ

 

 

 

Materia de sueño

Juan Ramón Jiménez

“Los dioses no tuvieron más sustancia que la que tengo yo”.

 

 

En esto del amor siempre tuviste la última palabra. Una palabra inquieta de soledad sonora. La juventud se escapa por las ventanas de mi sonrisa, que busca la tuya más allá de cualquier horizonte. Eterna sonrisa donde se esconden los días con sus noches y sus lunas extraviadas, infinitas, ingrávidas, metálicas hasta el ocaso. Tu cuerpo no es de este mundo y mis manos no pueden asir lo que no alcanzan a comprender. Tú, belleza insondable, fuente misma del placer; placer mismo, insólito, universal, aéreo. Tú, lejana belleza atemporal e incorpórea hecha de la materia misma del sueño; perfil de vida, temblorosa esencia escarchada, irresoluble, perfecta.
Diosa entre dioses, esperanza de flor seca y desahuciada, que meces los inauditos tallos de la melancolía con tu mirada divina. Verdad plena bajo las nocturnas ondas donde vago yo, ínfimo mortal, hecho no a tu imagen y semejanza; yo, vulgar copia anhelante de originalidad, rescoldo más que lumbre entre tus brazos kilométricos, infinitos. Átomo, molécula, diminuto ser extraviado sin tu luz; reflejo de astro lunático: hombre a secas. Tan sólo eso, eco de tu voz; melodía inacabada; sollozo más que llanto. Apariencia de ser y estar, de estar y sentir, de ser y amar. Herida en la herida, hora sin tiempo, vida sin vida. Fragmento de ti, espacio deshecho de tu cosmos, confín de soles y de cuerpos ateridos sin tu mundo. Ideal entre ideales.
A veces pienso, inocente, esperanzado, que “los Dioses no tienen más sustancia que la que tengo yo”. Pobre ingenuo, mortal presuntuoso debes pensar tú. ¿Cómo siquiera podría comunicarme contigo? ¿Cómo mi verbo podría acariciarte, penetrarte? Impía se me antoja la palabra; impía y torpe, hecha a la medida de los hombres que sólo saben llamar al chopo, chopo; al mar, mar. Demasiado poco, casi nada a tus ojos enormes, esenciales.

¡Universo todo, paraíso, sendero, lo que seas! Tal vez la inmensidad abrume al común de los mortales, pero yo, en mi sueño, acaricio tu inmensidad y me regocijo en ella. Me siento total y libre en tu regazo. Desdeño la carne que me limita pero no el latido que te siente. Soy mitad Dios, mitad hombre; cielo y tierra en tus brazos retorcidos de torbellino sin aire. Por eso te canto y te venero. Por eso me reconozco orgulloso en tus ojos y grito a los cuatro vientos, enloquecido y somnoliento, NOSOTROS, plural infinito que nunca acaba.

De: “Septiembre en los armarios”

viernes, 12 de febrero de 2021

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ

 

 

 

Era el tiempo

 

 

Era el tiempo de los sueños y las risas.
El tiempo de las nubes que acarician los rostros
y amortiguan las pisadas, todavía cálidas,
de este inasible septiembre que se escapa.
Era el tiempo de los abrazos infinitos.
El tiempo de los cuerpos sin aliento
y las horas abrasadas por los pechos desnudos
de esos lunes soñolientos con sabor a domingo.
Era el tiempo de los días sin prisa.
El tiempo de los besos redentores
y las formas sin contorno al auspicio
de esas noches de piel y de caricias.
Sí. Era el tiempo de los sueños y las risas.
Y nosotros, cuerpos amarrados al instante.

 


De: “Secuencias de piel sobre el invierno”

 

sábado, 6 de febrero de 2021

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ

 

 

 

 

“Cercado estoy, mujer, en tu universo”

A Manuel Gahete y su Vitral de La región encendida



Recorres, ávida, mi trayectoria
con tus brazos inmensos
que abarcan ciudades.
Eres reflejo impío
en noche sin prisa,
secuencia sonora
de estío imposible.
Tu susurro es de sueño apagado,
de luna indolente
reflejada en mis aguas.
Estremeces las ondas
con tu tacto seguro,
en busca de puertos
ya desolados.
Eres fiel a la brisa,
que trastorna mis miembros
los lunes ajenos
a los calendarios.
Te sumerges y ríes
con tu boca de vientre
arañando el salitre
de este cuerpo habitado.
Y me arrastras al fondo
de tus ojos sin mancha
con la fuerza del viento
que airada tú exhalas.
Y me pierdo en tu cuerpo
bañado de escarcha,
aterido en tu pecho,
cual niño enfermo.
Asido a tus labios,
me recreo en tu rostro,
mientras busco el misterio
de tus constelaciones.
Y, mudo, yo grito,
anhelante de sueños:
-“Cercado estoy, mujer, en tu universo”.

  

De: “Secuencias de piel sobre el invierno”

 

martes, 29 de diciembre de 2020

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ

 

 

  

Incendio

 

 

Llega la noche

y tus ojos iluminan

las estancias

de mi cuerpo.

Tal vez mañana

nos encuentren

en los rescoldos

del incendio.

 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ

 

 

 

 

Hombre del parque

 



Llevas el tiempo en los bolsillos.

La mirada perdida en el cemento.

Un centenar de dudas en los ojos.

El viento de la tarde sobre el pecho.

Nadie sabe tu verdad dormida.

El porqué de la nostalgia del ceño.

Todos los días sobre el banco herido.

Sin prisa, ensimismado, voz de sueño.

Llevas el tiempo en los bolsillos

y un naufragio sin mar en el recuerdo.

(De Secuencias de piel sobre el invierno)

 

jueves, 17 de diciembre de 2020

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ

 

 

 

 

Balcón sin visitas


 

 

Hay sueños que saben a derrota

y ojos que anuncian despedidas.

Hay risas ajenas al tiempo

y balcones sin vistas a tu vida.

Y hay manos que rozan tu desnudo

y heridas que una vez fueron caricias.

 

 

viernes, 11 de diciembre de 2020

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ

 

  

 

Ah de tu vida

 

 

Tu vida es un verso sin sentido,

una playa sin visitas a mi vida,

un laberinto de sueños escondidos,

un cuerpo sin piel sobre la acera.

Sí. Tu vida es un verso sin sentido,

y no lo he escrito yo,

esa es mi pena.

 

 

sábado, 5 de diciembre de 2020

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ

 

  

 

Vivir del aire

 

Viviré del aire, del soñar despierto.
Manuel Salinas

 

 


Casi siempre el tiempo nos impone sus verdades
como el viento empuja las nubes en noviembre.
Hay rostros que han nacido para ser de nadie
y ojos que duelen como turbias heridas.
Quizás la risa nos encuentre un día
bailando con la lluvia que empapa las manzanas
y esa luz del mar moje nuestras retinas
anegando el alma de sueños.
Porque todos merecemos un mañana,
hasta la rosa de amantes pétalos inquietos.
Todos necesitamos, al menos un instante
vivir del aire, soñar despiertos.

 

 

domingo, 31 de marzo de 2019

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ





Invento



Te invento.
Enredo tu pelo.
Me recreo en el contorno
De los ojos.
Matizo
Los labios.
Imagino
Su risa.
Le doy forma
Sin prisa.
En los pómulos.
Paso a hurtadillas
Por el cuello.
Noto su escalofrió.
Con los ojos cerrados
Perfilo el pecho.
Te miro.
Me sonrojo
Ya voy
Por las piernas.
Me desarmas.
No lo olvides.
Yo te invento.


miércoles, 13 de marzo de 2019

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ





Cuando la lluvia cae

Negar el agua es negarse a uno mismo
Francisco Ruiz Udiel



Me resguardo del tiempo y la memoria
bajo el balcón del sueño y tu recuerdo.
Octubre siempre tuvo la melancolía de las horas
anestesiadas por la humedad de las caricias sin prisa.
Negar el agua es negar nuestros instintos,
alejarnos de su lenguaje que se asienta en la tierra,
rechazar nuestras raíces hasta hundirnos en el lodo.
Negar el agua es negarse uno mismo,
aniquilar el cuerpo deshidratando la sombra que proyecta.
Por eso, ahora que los años me liberan
de la falsa quietud que da la primavera,
abandono mi soledad de centinela
y me entrego a la lluvia que cae sobre mi rostro
sin saber que redentora será imagen de otros.

jueves, 7 de marzo de 2019

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ





Al abordaje



Este dolor tan simple es un desierto.
Fernando Valverde

Ahora que el mar se cobija en mis recuerdos
y tus ojos ya son parte de su antiguo oleaje.
Ahora que las ciudades son fríos inviernos
y un temblor de septiembres y paisajes.
Ahora que el viento azota mi rostro
y octubre se escapa por las autopistas de peaje.
Ahora que la noche es el olvido
y tu cuerpo niebla, sueño y maquillaje.
Ahora este dolor tan simple es un desierto
y yo, un náufrago sin ti al abordaje


viernes, 1 de marzo de 2019

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ





Inmortalidad en el beso

Sólo quien ha besado sabe que es inmortal
Raquel Lanseros



El cuerpo nos recuerda lo que fuimos
con sus prisas ajenas y silencios.
Las flores seducen la mirada,
nos alejan de los grises
de la pátina del tiempo.
Hay lunes que sonrojan las mejillas
con secuencias de piel sobre el invierno.
Las caricias están en la otra esquina,
deambulando incansables por tu sueño.
Somos aire que acaricia los contornos
y semillas acunadas por el viento.
Incertidumbre somos
y pasajeros borrosos del recuerdo.
Manos cansadas que buscan temblorosas
los perfiles lejanos del encuentro.
Inconstantes somos
y, a pesar de los pesares, fuego.
Juguetes rotos que anhelan ser mañana
extraños en las playas de febrero.
Un lunar en tu falda
y su derribo.
Un punto, en tu cuaderno,
Secuencias de piel sobre el invierno
suspensivo.
Unos ojos.
Sus contrarios.
Hielo en el estío.
Al menos, eternos en el beso.
Inmortales lenguas de rocío


domingo, 25 de noviembre de 2018

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ




  
Eternidad en la ausencia



Tú no sabes,
pero yo alguna vez lo he visto:
hace parte de las cosas
que cuando se están yendo
parece que se quedan.
Andrea Cote

Siempre quisiste ser lluvia,
prolongación de nube,
rocío mismo
sobre la verde hierba.

Yo, en cambio, solo anhelaba ser camino
bajo tus pies descalzos,
regazo de tierra
para tu cuerpo herido.

Siempre quisiste ser río sin cauce,
sueño impío y sobresaltado,
brizna suelta de sueño
sobre los tejados.

Yo, sólo mano en tu cintura,
susurro en tu oído,
Secuencias de piel sobre el invierno
caricia en tu espalda,
beso en tu ombligo.

Imposible abrazarnos:
Yo, ceniza; Tú, agua.
Fragmento de ti.
Sendero no transitado.

Maldita verdad la nuestra:
siempre te estás yendo
aunque parece que te quedas.

Sí. Siempre quisiste ser lluvia.
Yo, al menos, seré el camino
bañado por tus aguas.



lunes, 19 de noviembre de 2018

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ




  
Pequeño cuento



Era tu cuerpo una ciudad desierta,
infinita de sueños y de aceras.
Bordeaba la luna tu sonrisa
al vaivén de tu mar y mis caderas.
Sí. Era tu cuerpo una ciudad desierta
y yo, un vagabundo sin prisa
por tus calles.



martes, 13 de noviembre de 2018

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ





Cuando la lluvia cae

Negar el agua es negarse a uno mismo
Francisco Ruiz Udiel



Me resguardo del tiempo y la memoria
bajo el balcón del sueño y tu recuerdo.
Octubre siempre tuvo la melancolía de las horas
anestesiadas por la humedad de las caricias sin prisa.
Negar el agua es negar nuestros instintos,
alejarnos de su lenguaje que se asienta en la tierra,
rechazar nuestras raíces hasta hundirnos en el lodo.
Negar el agua es negarse uno mismo,
aniquilar el cuerpo deshidratando la sombra que proyecta.
Por eso, ahora que los años me liberan
de la falsa quietud que da la primavera,
abandono mi soledad de centinela
y me entrego a la lluvia que cae sobre mi rostro
sin saber que redentora será imagen de otros.


miércoles, 7 de noviembre de 2018

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ




  
Inmortalidad en el beso

Sólo quien ha besado sabe que es inmortal
Raquel Lanseros



El cuerpo nos recuerda lo que fuimos
con sus prisas ajenas y silencios.
Las flores seducen la mirada,
nos alejan de los grises
de la pátina del tiempo.
Hay lunes que sonrojan las mejillas
con secuencias de piel sobre el invierno.
Las caricias están en la otra esquina,
deambulando incansables por tu sueño.
Somos aire que acaricia los contornos
y semillas acunadas por el viento.
Incertidumbre somos
y pasajeros borrosos del recuerdo.
Manos cansadas que buscan temblorosas
los perfiles lejanos del encuentro.
Inconstantes somos
y, a pesar de los pesares, fuego.
Juguetes rotos que anhelan ser mañana
extraños en las playas de febrero.
Un lunar en tu falda
y su derribo.
Un punto, en tu cuaderno,
Secuencias de piel sobre el invierno
suspensivo.
Unos ojos.
Sus contrarios.
Hielo en el estío.
Al menos, eternos en el beso.
Inmortales lenguas de rocío



jueves, 1 de noviembre de 2018

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ



  

Al abordaje

Este dolor tan simple es un desierto.
Fernando Valverde



Ahora que el mar se cobija en mis recuerdos
y tus ojos ya son parte de su antiguo oleaje.
Ahora que las ciudades son fríos inviernos
y un temblor de septiembres y paisajes.
Ahora que el viento azota mi rostro
y octubre se escapa por las autopistas de peaje.
Ahora que la noche es el olvido
y tu cuerpo niebla, sueño y maquillaje.
Ahora este dolor tan simple es un desierto
y yo, un náufrago sin ti al abordaje



viernes, 29 de junio de 2018

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ





Eternidad en la ausencia



Tú no sabes,
pero yo alguna vez lo he visto:
hace parte de las cosas
que cuando se están yendo
parece que se quedan.
Andrea Cote

Siempre quisiste ser lluvia,
prolongación de nube,
rocío mismo
sobre la verde hierba.

Yo, en cambio, solo anhelaba ser camino
bajo tus pies descalzos,
regazo de tierra
para tu cuerpo herido.

Siempre quisiste ser río sin cauce,
sueño impío y sobresaltado,
brizna suelta de sueño
sobre los tejados.

Yo, sólo mano en tu cintura,
susurro en tu oído,
Secuencias de piel sobre el invierno
caricia en tu espalda,
beso en tu ombligo.

Imposible abrazarnos:
Yo, ceniza; Tú, agua.
Fragmento de ti.
Sendero no transitado.

Maldita verdad la nuestra:
siempre te estás yendo
aunque parece que te quedas.

Sí. Siempre quisiste ser lluvia.
Yo, al menos, seré el camino
bañado por tus aguas.


sábado, 23 de junio de 2018

RAMÓN MARTÍNEZ LÓPEZ





Al abordaje



Este dolor tan simple es un desierto.
Fernando Valverde

Ahora que el mar se cobija en mis recuerdos
y tus ojos ya son parte de su antiguo oleaje.
Ahora que las ciudades son fríos inviernos
y un temblor de septiembres y paisajes.
Ahora que el viento azota mi rostro
y octubre se escapa por las autopistas de peaje.
Ahora que la noche es el olvido
y tu cuerpo niebla, sueño y maquillaje.
Ahora este dolor tan simple es un desierto
y yo, un náufrago sin ti al abordaje