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jueves, 19 de mayo de 2022

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

  

Quiero morir en un poema

 

 

Quiero morir en un poema
y nunca levantarme,
dejarme caer en el cetro olvidado
del flanco de un pájaro
ser removido por el viento.
Nadie sabrá que he muerto,
me asfixiaré mil veces en el pulmón
que agoniza en tu pecho,
un cuerpo ahogado
cuando pases,
sin que lo sepas.

  

De: “Alguien me ve llorar en un sueño”

 

viernes, 13 de mayo de 2022

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

  

Quiero morir en un poema



Quiero morir en un poema
y nunca levantarme,
dejarme caer en el cetro olvidado
del flanco de un pájaro
ser removido por el viento.
Nadie sabrá que he muerto,
me asfixiaré mil veces en el pulmón
que agoniza en tu pecho,
un cuerpo ahogado
cuando pases,
sin que lo sepas.

 

De: “Alguien me ve llorar en un sueño”

 

viernes, 26 de noviembre de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

 

 

Donde vivo soy un extranjero

A Óscar Núñez Argumedo

  

Donde vivo soy un extranjero
con el hábito de saludar
a las prostitutas en los pasillos,
de escuchar sus viejas historias
cuando me dicen estar casadas
con uno de los huéspedes
¡Como si yo no fuese un huésped!

Donde vivo se tiene la fama
de hacinar drogadictos funcionales,
homosexuales, madres solteras,
mujeres sonámbulas que caminan
desnudas por las escaleras,
hombres que salen a quitarse
la culpa con las primeras
manifestaciones del invierno,
porque el agua fría de la lluvia
produce calambres y punzadas
en la angustia donde está la frágil carne.

Donde vivo también existen
vírgenes de dudosa reputación,
lesbianas y hasta borrachos
de baja categoría que evaden
siempre la cordura, porque el acto
de saberse leves en el fondo
de una botella les resuelve más que el sudor,
las lágrimas y la orina que aún
no llenan el hueco de ningún corazón vacío.

Donde vivo he notado que
cada habitación bien podría
ser un centro de masajes
para el desamparo de todos los hombres.

Tanto se dice de este lugar
que a veces es mejor
aprobar las verdades,
por mi parte, yo prefiero ocuparme
de la chica del cuarto piso
que se intenta suicidar
frente a mi puerta,
de las botellas rotas en la madrugada
a manos de terroristas
que vigilan el negocio
de las operadoras sexuales
o bien, forzar el sueño ante el ruido
de los cuartos, principalmente
por los gemidos de la muchacha que llega
a tocar la puerta del vecino
a las cuatro de la madrugada,
pues la cocaína no le deja cerrar los ojos
y se levantó por un vaso de agua
y el grifo de la cocina se descompuso
y entonces mi vecino, altruista, le atiende su sed.

Donde vivo soy un extranjero
porque nadie sabe que existo
y uno de estos días puedo amanecer
desplomado en el baño,
muerto de saberme indigno
en este miserable cuerpo encerrado.

Donde vivo, el sol se rehúsa a entrar
por la ventanas y los amantes
dejan a sus mujeres en pleno abandono
con el vientre en proceso de extensión,
los huéspedes bajan de sus madrigueras
a una hora específica para sentarse
en las gradas principales
y así escuchar historias de amor
a través de una guitarra parapléjica
que todavía suena con tres cuerdas.

Donde vivo tengo la manía
de levantarme por la noche
cuando todo está en calma
para ver a los perros echados
a orilla de las puertas,
para ver cómo se retuercen
frente a otro animal que muere.
Hasta dan ganas de pedirles nos regalen
las caricias que han recibido de sus dueños.

Donde vivo soy extranjero
con la manía de vendarme los ojos
y sentirme un pronombre indefinido
en un lugar donde a diario me alimento
con pequeñas víctimas de sueños.

Donde vivo soy un extranjero
pero soy también un emigrante
que sale bajo esta piel
no para buscar poblaciones
sino para encontrar momentos poblados
frente a una noche cualquiera.

  

De: “Alguien me ve llorar en un sueño”

 

 

sábado, 20 de noviembre de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

  

Nada

 

Nada es una palabra
inventada por Dios
para escupir su desprecio.

Yo soy la palabra de Dios.

  

De: “Alguien me ve llorar en un sueño”

 

domingo, 14 de noviembre de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

 

 

Los pájaros

 

 

Sus pasos,
dulces gotas de lluvia
sobre el tejado.

  

De: “Memorias del agua”

 

 

lunes, 8 de noviembre de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL


 

Ars poética

 

 

En una ciudad en cuyo centro
carece de luz un faro,
a la poesía le corresponde
imaginar el mar

 

De: “Memorias del agua”

 

martes, 2 de noviembre de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 


 

Yo soy Lynndie England

 

 

Yo soy Lynndie England
cuando permanezco distante
ante el estrujamiento contra el pueblo de Irak
soy Haydar Sabbar con una mordaza
y una capucha mientras me escupen
el cuerpo desnudo
y sobre mis genitales
alguien apaga un cigarrillo
soy un perro anónimo
que arrastran por el suelo de un pasillo
soy la humanidad llagada por la guerra
un ser que convulsiona en un sueño
y amanece con las manos amoratadas de torturas
soy tantas muertes en un tiempo
donde Dios prepara su acto en este Zoológico humano
soy un hombre convencido de mis cuatro patas
pero soy también Nick Berg
decapitado por un hombre con un puñal en su mano.

Sobre el puñal,
puedo ver a alguien que se asemeja
cada día a mi áspero rostro de ser humano.

  

De: “Alguien me ve llorar en un sueño”

 

 

 

jueves, 30 de septiembre de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

 

El corazón de los remos

A Pablo Antonio Cuadra

 

 

No navegué en la isla
ni vi caballos erguirse
sobre la arena
como sucedió días después.

Sólo vi tu sombra
sobre aquella barca con olor a muelle.
La tarde cubrió de púrpura
el corazón de los remos.

Dicen que es preferible
no alzar la mirada
cuando los hombres parten,
pero los pescadores aquel día
vieron cómo la música
cubrió de óleo tus hombros.

Desde entonces
—durante la lluvia—
se escuchan ecos de tu nombre
entre las bocas de las ranas.

No esperan que vuelvas;
sin embargo, los pescadores
—más pobres que nunca—
hunden sus redes en el agua.

 

De: “Memorias del agua”

 

 

 

jueves, 23 de septiembre de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 


 

Las piedras

 

 

Y si encuentro mi voz en las piedras,
y si descubro que todo este tiempo
el animal construyó su acertijo
dentro del mismo hueco.
Si encuentro mi voz, me pregunto,
será en las piedras que reconozca
mi propia ruina.
Si encuentro mi voz en las piedras
sé lo que espero,
lo bueno es que sé lo que espero.
Te pediré me arrojes junto al río,
no habrá más hierba que cubra la caída.
Si encuentro mi voz,
si de verdad encuentro mi voz,
levántame y observa:
en tus manos me tornaré agua.

 

De: “Memorias del agua”

 

 

viernes, 17 de septiembre de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

 

 

Escritura sobre el agua

 

 

Escribo el nombre
de los peces sobre el agua
y el agua se llena de colores.
Escribo signos sobre el agua
y el agua se torna púrpura
cual melodía que se expande
para que los peces vuelvan a soñar.
Escribo tu nombre,
intento escribir tu nombre
pero el agua revuelve mis dedos

en un vértigo de peces que se ahogan.

 

De: “Memorias del agua”

 

 

 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

 

 

Casa de jengibre

—Versión libre de Hansel y Gretel—

 

  

Antes de emprender el viaje
tomé el único trozo de pan sobrante de la cesta de mimbre,
duro pan de olvido que arrojé en migajas
para iluminar el sendero.

Más allá, en la espesura,
donde hay ramas que languidecen,
niebla esparcida del bostezo en las bocas de los árboles,
lancé algunos mendrugos cual luciérnagas desterradas
hacia cualquier parte.

Y ya perdido, definitivamente perdido con mi corazón
de leñador que transita en la humedad del bosque,
decidí dormir un poco
para soñar que el Diablo me ofrecía piedras,
y así, convertirlas en algún bocado.

Pero el sueño es tarde que apacigua al trigo,
y cuando desperté, la ausencia recorría,
como el agua,
aquel camino que un día conoció el pan.

Tras de mí no queda nada:
sólo un aleteo de sombras
y el ruido de pájaros insomnes que, hambrientos,
van borrando mis huellas.

  

De: “Memorias del agua”

 

 

lunes, 6 de septiembre de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

 

 

Al agua en sí

 

 

Al agua en sí,
su sustancia, no es a quien tememos.
Su transparencia, acaso, el otro lado,
lo que transfigura, avisa, revela
que solos no estamos.

Bajo la atadura está el otro.

De qué sombra nuestra o dolor ajeno viene.

Habría que decirle,

implorarle,
tirarlo por las fuerzas,
que se vaya,
removerlo de su cómodo asidero,
y que sea nuestra mano un badil
para limpiar sus cenizas álgidas.

Escurridizo es cuando apresarlo queremos,
su imagen busca el apabullante extremo,

la trampa, ¡ah!, la trampa.

Si nos dejáramos acercar un poco,
si nos dejáramos ver el rostro, no esperar,
al fondo ir, atrevernos a seguir sin amago de límites,
con la vida puesta en la poesía,
en el agua, en su transparencia.

 

De: “Memorias del agua”

 

 

 

viernes, 28 de mayo de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

 

 

Gesto desvanecido en la esquina de una estación

 

 

Esta estación no será más una estación,
quedará únicamente mi gesto desvanecido
en el polvo de alguna ventana,
si acaso hay ventanas,
si acaso decido en las estaciones
desamparar algún gesto.

Esperaré junto a las cabinas telefónicas
a que las horas se desvanezcan azules
en mi cigarrillo encendido
de mirada triste e inclinada,
me verán apretar la mandíbula
para masticar, como las aves
que emigran de una tierra a otra,
cualquier bocado de aire
sin saber qué les espera.

El aire se ha vuelto amargo
y aún no sé en qué otras estaciones
abordará mi soledad otro cuerpo.

 

sábado, 22 de mayo de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

 


Alguien quiere denunciar

A Imelia

 

 

La infancia de Andrés
huele a dolor en mal estado.
Crece y es memoria sepia
como cuerpo quemado
dice y cuenta cómo lo encerraron en un baño
veinte y cuatro horas desnudo
de la vez que lo arrodillaron otra vez desnudo
naked, no nude
otra vez desnudo
de la vez que le pusieron
las manos a dos centímetros del fuego
con el pretexto de hurgar verdades.

 

Esta vez no fue desnudo
vestía de odio con lengua
despellejada en rabia.

 

lunes, 10 de mayo de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 

 


 

Alguien muerde en mi voz

 

 

 

Cuando la vi abandonada
en las cañerías, mirando de un lado a otro
con demencia de búhos,
con tetillas escurridizas de traiciones
y con piernas enterradas en el fango,
supe entonces que buscaba
ensayar su hambre en mí,
alimentarse de cualquier
trozo viviente que no estuviera
infestado de rabia.

 

Puso en los míos sus ojos,
intentó ladrar,
no pudo,
entonces mi boca se quedó asestada,
ahogando el denso aire que respiran los ciegos
en el vacío.

 

 

martes, 4 de mayo de 2021

FRANCISCO RUIZ UDIEL

 


 

Alguien abre los ojos por primera vez

A Tamara Baltodano


 

La primera vez que Andrés abrió los ojos
el olvido empuñaba seis líneas en la mano
las enrollaba
y se las daba en la boca
como si fuesen pequeñas bolitas de carne.



domingo, 17 de febrero de 2013

FRANCISCO RUIZ UDIEL






Gesto desvanecido en esquina de una estación



Esta estación no será más una estación, 
quedará únicamente mi gesto desvanecido 
en el polvo de alguna ventana,           
si acaso hay ventanas,                   
si acaso decido en las estaciones       
desamparar algún gesto.

Esperaré junto a las cabinas telefónicas 
a que las horas se desvanezcan azules   
en mi cigarrillo encendido               
de mirada triste e inclinada,           
me verán apretar la mandíbula           
para masticar, como las aves             
que emigran de una tierra a otra,       
cualquier bocado de aire                 
sin saber que les espera.                

El aire se ha vuelto amargo             
y aún no sé en qué otras estaciones     
abordará mi soledad otro cuerpo.          

sábado, 16 de febrero de 2013

FRANCISCO RUIZ UDIEL






Alguien nos grita desde la cima de una montaña



Te espera una plaza de soles                     
con esperma de insectos,                         
nadie sabe si despertarás                       
con las manos atadas                             
y los párpados volteados,                       
blancos de muerto                               
frente a un destello,                           
al día le torcerás un nudo                       
y morderás sus brazos,                           
que no te tiente                                 
su húmeda lengua de esperanzas,                 
miente, miente, ella siempre miente             
sabrás que en lo alto el dolor es cíclico       
y bajarás corriendo con boca de Argos humillado 
pegando ladridos de abandono, no volvás Andrés   
no enterrés las uñas en la roca                 
dejála rodar
                                  rodar         
rodar                                           
abajo otro empujará                             
su propia miseria.            



viernes, 15 de febrero de 2013

FRANCISCO RUIZ UDIEL






El mar se quedará ciego



A Pablo Hernández



Me hubieras gritado                       
para que reaccionara                     
para que tus manos fueran                 
una bomba de oxígeno                     
sobre mi pecho.

Me hubieras golpeado                     
en la parte más baja                     
de mi soledad.

Hubieras reclamado                       
mi mirada de niño                         
que nunca encontraste                     
pues un día arrojé                       
mi corazón sobre                         
los cadáveres de los pájaros             
cuando supe que éstos                     
al presentir su muerte                   
le arrancaban los ojos a los peces

Te hubieras atado                         
dentro de este árbol                     
que se secó                               
y cuyo fruto sólo comieron               
las mujeres sin nombres                   
las que devoraron                         
el desprecio de la noche                 
y jugaron dados con su sexo.

Hubieras hecho tanto                     
Yo sé                                     
pero de qué hubiera servido               
mañana el mar se quedará                 
ciego para siempre.


De “Alguien me ve llorar en un sueño.”

jueves, 14 de febrero de 2013

FRANCISCO RUIZ UDIEL






Poema para quedar inmune



Llevo una reja en mis dedos           
una prisión de viento que te habla     
tócame y seré libre                   
llevo dos ojos que se abren           
grandes en  la noche                   
y un abismo que separa                 
a mi  cuerpo                           
de otro cuerpo                          

Cuatro millones de años               
me encerraron                         
cuenco aire en un costado             
y me devuelve al suelo                 
incluso la libertad aterra             
en el último instante

no me reconozco                       
en una madrugada de traidores         
en una hoja oxidada                   
por el olor de mis muertos             
ni en  la fría corteza                 
de los  árboles que esperan           
será que ya me acostumbré             
a que me entierren en los ojos         
una amarga tarde                       
y dos agujeros de cielo

¿Qué más puede herirme?