lunes, 4 de diciembre de 2023


 

ESTEFANÍA ARISTA

 

 

 

Hipocampo

  

Me propongo un experimento:
un par de veces a la semana
olvido mis medicamentos
e investigo unas cuantas
palabras:

hipocampo,
prominencia encefálica
situada en los ventrículos
laterales del cerebro.
Caballo de mar
que posee la virtud
de la gestación;

vientre,
cavidad donde anida acurrucada
el ave con plumas;

encéfalo,
médula espinal
compuesta por tres partes:
guillotina, cicatriz, intemperie;

laguna,
ejercicio de rendirse, volcar
el nombre sobre el olvido
como un acto de expiación.

Sostengo mi hipótesis:
el inicio del lenguaje es imitación,
adquirimos un yo por supervivencia
aunque no queramos ser
diferentes a los demás.

Vencí el instinto
de ser inmune al dolor:
siento el corte,
intento emparejar cada costura.
Hago el esfuerzo
de no quedarme sin plumas.

 

De: “Hipocampo”

 

FRANCISCO SEGOVIA

 

 


Gilgamesh el tirano


            5
El rey es el hueso del dátil
la pedrada en el agua
la punta fija del compás
la vocal que sostiene a la sílaba
la cuerda que tensa el arco
la vela y el ancla del bote
el que hace pie en el fondo …

El rey se abre paso entre la gente
como la quilla del barco o la reja del arado
se pasea orgulloso por las calles
con la mirada feroz y el arma enhiesta.
¡Nada lo detiene!

En el mercado
toma el pan que se le antoja y no lo paga
toma la fruta que se le antoja
le da un mordisco
y la arroja hastiado al suelo.
¡Todos le temen!

Todos alzan la mirada al cielo
y en silencio dicen sus endechas.

 

            6
No lo digas niña por ahí
no se lo des a saber al viento
que todo lo esparce con un soplo.
Que no salga de tu boca mientras andas
por la calle quédatelo en los oídos
bien guardado dando vuelta y vuelta en las orejas
sin que alcance nunca tus labios.
No lo digas ante gente que no conozcas
que no lo oiga nadie en el mercado
que se queden tus palabras con tus padres
tus abuelos tus hermanos tus amigos más queridos
no vayas diciendo alegremente por ahí
que te vas a casar mañana …

Porque si lo sabe el rey
si lo escuchan sus oídos
vendrá por ti
vendrá por sus fueros a violarte
a interrumpir tu noche de bodas
metiéndose en tu cama a hincar
su rodilla entre tus muslos
a desflorarte antes que tu novio vendrá
por ti a ejercer sobre ti
su maldito derecho de pernada …

No no digas nada niña
no muestres al cielo tu alegría
que si lo haces
él vendrá por ti …

 

De: “Siduri”

 

NAHUEL LARDIES

 

  

 

La vida es sueño

 

Llegamos de a poco a reunirnos ante el nicho,
un mausoleo prestado.

Quién hubiese dicho que iba a ser necesario
erigir un lugar de reposo
(la obra está en proceso—le quedan tres vacantes);
es como cuando
una pareja joven alquila su cochera.

Y de a poco los otros empiezan a irse,
es como si los palcos y plateas,
los asientos delanteros
se desintegraran y ante la escena desnuda,
el escenario vacío, el drama,
solo quedásemos mi hermano y yo.

Como la puerta de una heladera
cierran el nicho ante nosotros.

Mi hermano dice cómo puede ser,
cómo puede terminar la vida
ahí.

De a poco nos vamos nosotros también.

El gozne del portón del cementerio
gruñó a nuestras espaldas.
Las cadenas, el candado se cerró.

Ya está. Se terminó.
Miramos para atrás.

Nadie nos sigue.

 

LAURA WITTNER

 

  


Kayak

 

Del largo día que pasamos juntos
rescatás, un rato antes de dormir
el momento en que llevaste el bote
hasta la salida de la playa
y al final me impulsaste y me alejé
remando con tus remos
las manos acolchadas por tus guantes
la luz menguada por la visera de tu gorra.
Te gustó, me decís,
esa asistencia técnica.
Y yo, remando de regreso
vi tu pelo plateado y desbocado
que asomaba del agua marrón
como una luz de bienvenida.
¿Cuáles son tus leyes y cuáles las mías?
Eso siempre va a ser un secreto.
Nada funciona sino a los chispazos.
Chispa de pelo bajo el sol,
chispas entre remo y río,
chispas justo antes
de dormirnos.

 


DAMARIS CALDERÓN CAMPOS

 

 

 

Pessoa

 

Muchas veces quise ir a Lisboa
para encontrarme con Pessoa.
Pero cómo encontrarme con Pessoa,
el más desconocido,
en un lugar que no fuera
una plaza, una estatua,
o una fuente de soda con palomas?
Siempre en la foto,
aparece un hombre pequeñito, de lentes,
cruzando rápido una calle, sin querer hacerse notar.
En la curva del camino,
siempre otro,
hay un fingidor.
Alguien come chocolatines, sin filosofía,
y tira el envoltorio a la calle.
Y la calle está llena de pessoas
que más bien parecen heterónimos.
Solo el mar relincha allí
como un poeta o un hombre.

 

 

ROBIN MYERS

 

 

 

Drupa



Cómo hace alguien para decidir lo que sea de acuerdo con lo que cree va a seguir queriendo o no queriendo para siempre por el hecho de quererlo o no quererlo ahora, me excede. Aunque en cierto sentido es lo que estoy haciendo y la verdad no hay nada que me exceda, o nada que yo misma pueda hacer. No me excedió golpear a S en el hombro, tampoco irme del bar con el novio de alguien que admiraba de verdad. Por qué mejor no extrapolar de ahí. De acá, mientras desayuno en el piso. Delante mío, el plato de madera con cerezas. Adentro, el ácido. Lo que excede mi cuerpo es la semilla.

 

Versión de Daniel Lipara

De: “Centro”