Kayak
Del
largo día que pasamos juntos
rescatás, un rato antes de dormir
el momento en que llevaste el bote
hasta la salida de la playa
y al final me impulsaste y me alejé
remando con tus remos
las manos acolchadas por tus guantes
la luz menguada por la visera de tu gorra.
Te gustó, me decís,
esa asistencia técnica.
Y yo, remando de regreso
vi tu pelo plateado y desbocado
que asomaba del agua marrón
como una luz de bienvenida.
¿Cuáles son tus leyes y cuáles las mías?
Eso siempre va a ser un secreto.
Nada funciona sino a los chispazos.
Chispa de pelo bajo el sol,
chispas entre remo y río,
chispas justo antes
de dormirnos.
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