La
vida es sueño
Llegamos
de a poco a reunirnos ante el nicho,
un mausoleo prestado.
Quién
hubiese dicho que iba a ser necesario
erigir un lugar de reposo
(la obra está en proceso—le quedan tres vacantes);
es como cuando
una pareja joven alquila su cochera.
Y de
a poco los otros empiezan a irse,
es como si los palcos y plateas,
los asientos delanteros
se desintegraran y ante la escena desnuda,
el escenario vacío, el drama,
solo quedásemos mi hermano y yo.
Como
la puerta de una heladera
cierran el nicho ante nosotros.
Mi
hermano dice cómo puede ser,
cómo puede terminar la vida
ahí.
De a
poco nos vamos nosotros también.
El
gozne del portón del cementerio
gruñó a nuestras espaldas.
Las cadenas, el candado se cerró.
Ya
está. Se terminó.
Miramos para atrás.
Nadie
nos sigue.
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