jueves, 13 de abril de 2023


 

VICENTE MULEIRO

 


 

Milonga de Jorge Luis

 

El bastón que lo precede va buscando una
palabra
viene del sur y va al sur
silabeando la tiniebla
busca
a palabra parda, la no dicha
de bambú
aquel balbuceo nonato
la pura que se hizo agua.

Cuando está escrita es la muerte
si no está escrita es la nada.

 

 

MIGUEL ÁNGEL MORELLI

 

 

 

Pensar el ser, nombrar lo sagrado

 

más allá de estos cielos despiadados | por encima de sus huecos y sus dioses |
otros mundos nos esperan para ser:
como mudos testigos de viejos naufragios
aguardan un pensamiento que los roce |
la boca que les preste sus palabras | el ojo que los descubra como soles nuevos |
como estrellas que jamás han existido

y sé, también, que dentro de estas cuatro paredes que levanta la locura |
hundidos y expectantes | ocultos en sus propias naderías
otros mundos nos revelan lo sensible y luego huyen, se evapora |
eluden la luz cada que el verbo los atrapa | cuando la efímera razón lo toca

 

CARLOS GERMÁN BELLI

 

 

 

Oh Hada Cibernética

 

Oh Hada Cibernética
cuándo harás que los huesos de mis manos
se muevan alegremente
para escribir al fin lo que yo desee
a la hora que me venga en gana
y los encajes de mis órganos secretos
tengan facciones sosegadas
en las últimas horas de día
mientras la sangre circule como un bálsamo a lo largo de mi cuerpo.

 

 

ENRIQUE VERÁSTEGUI

 

 


 

Maitreya

  

Me he sentado a esperar la vejez.
No pienso ni hago nada hasta que llegue otra
generación
a desempolvar el brío, los libros dorados, las
matemáticas,
el cuerpo, el alma, el universo,
todo ese conocimiento sepultado por el rencor,
la gnosis que demuestra que lo infinito
está en lo finito
donde está, realmente, el universo.

Florecí más que nadie
pero perfidia cayó sobre mí,
doblándome como una flor,
herrumbrándome, y fui silenciado.
Maitreya pasó desapercibido como una sombra por la
vida,
¿no dan ganas de llorar?

 

 

BILLY COLLINS

 

 

 

Cruzando el Atlántico a pie

 

Espero a que la gente del feriado despeje la playa
antes de subirme sobre la primera ola.

Al rato estoy cruzando el Atlántico a pie
pensando en España,
buscando ballenas, trombas marinas.

Siento el agua sosteniendo mi balanceante peso.
Esta noche dormiré sobre su superficie al vaivén.

Pero por ahora trato de imaginar lo que
esto les parecerá a los peces allá abajo,
la planta de mis pies apareciendo, desapareciendo.

 

 

JULES LAFORGUE

 

 

 

Para el libro del amor

 

Mañana puedo morir y aún no he amado.
Jamás mis labios rozaron unos labios de mujer,
Ninguna me entregó en su mirada el alma,
Ninguna me estrechó contra su extasiado corazón.

Ha sido mi vida un continuo penar, por toda la naturaleza,
Por los seres, por el viento, las flores, el firmamento ,
Sufrir por todos mis nervios, minuciosamente,
Sufrir por no tener un alma aún lo bastante pura.

¡Desprecié el amor y maté la carne!
¡Loco de orgullo, inflexible me mantuve ante la vida!
Y, solo, sobre esa Tierra al Instinto sometida,
Al Instinto desafiaba con amargo rictus.

Por doquier, en los salones, en el teatro en la iglesia,
Antes esos hombres fríos, los más grandes, los más esbeltos,
Y esas mujeres de ojos dulces, celosos y altivos
Cuya alma exquisita redoraríamos castamente,

Pensaba: ¡Mira en lo que ha quedado todo! ¡Escuchaba
Los estertores del inmundo apareamiento de los brutos!
¡Tantas abyecciones para un acceso de tres minutos!
¡Hombres, corrección! ¡Mujeres, seguid con vuestras zalamerías!