sábado, 18 de julio de 2026


 

CARLOS PINTADO

 


  

Canto en la noche.
Las sirenas me llaman,
Sueñan mi muerte.

ÁLVARO OJEDA

 

 

 

8

 

Miércoles de señoritas
reza el cartel corroído
en un teatro abandonado en pleno centro
entonces había señoritas
y eran notorias y públicas
bellas: no se sabe
aunque el acto de concurrir los miércoles
indique alguna cosa
sobre la belleza insular
abandonada a la evidencia.

No es que Saturno se ensañe
con las señoritas de los miércoles
ni que el poeta replique la admonición divina
es que los desposeídos
añoran la utopía que comprenden
irremediable.

Las señoritas de los miércoles
rondan un teatro sempiterno
desde entonces
parcialmente bellas
ríspidamente utópicas
circunstancialmente solas:
en los adverbios habita toda su esperanza.

 

 

ARMANDO CERÓN CASTILLO

  


 

Me pierdo

  

Me pierdo
en las inmensas dimensiones oscuras y luminosas del Universo.

Pero también:
En el azul verdoso del cristal marino,
en el alba de la primera mañana saludable,
en el penacho dorado y musical del ave,
o en la jaula vacilante de la casa,
en la integridad de los circuitos del átomo
o en la oscuridad del macrocosmos,
en el mil y sueño con sentirme vivo
y en angustia metafísica y visceral
para volarme muerto,
en las peleas de mi ángel y mi demonio,
donde a veces hay cielo y a veces hay infierno;
en mis andanzas me perseguía la ansiedad
de Dios,
en la verticalidad de mi amor
y en la ingratitud exclamaba en tus ojos.

A veces me pierdo…

 

CHRISTIAN NIETO TAVIRA

 

 


 

Filmoteca de ausencias 01: Cuento de verano

(Éric Rohmer, 1996)

  

Se baña como una sirena
y dice que es alemana.
Viéndola en la piscina me siento
dentro de una película de Éric Rohmer.

El pelo rubio recogido en una cola
queda mojado como el trigo
tras la lluvia fresca de la mañana.

Hay un instante en el que el tiempo
se paraliza y su mirada se fija en la mía.
Un instante en el que quizá
pueden pasar tantas cosas.

Quizá haya un tornado en Missouri,
una guerra en cualquier país del mundo,
gente que grita y que ya no puede
amar, ni besar, ni reír.

Gente que,
como yo ahora, en algún momento fue feliz.
Y, como si la vida fuera cine,
pero el cine no es la vida,
un fundido a negro
y llega el fin del poema.

 

De: “Galería de intimidades”

 

JUAN MANUEL NAVARRO ALFARO

 

 

 

VI. Te has acostumbrado a ti

«Prevalece el grito de medianoche
de todas las noches […]»

Oriette D’Angelo

 

Ahora te has acostumbrado a ti,
a tu geografía.
Has salvado tu alma despedazada.
Tus mentiras y costumbres
sobre la pena de tus
ruinas se han alzado en un altar.
Ya no te consuelan las palabras
ni las caricias.
Te has ocultado en un mundo impropio,
en las inmediaciones de un tiempo inexacto.
Has agotado tus márgenes
hasta encender en tus ojos
la madurez de quien sabe
que nada es eterno.
Ahora te has acostumbrado a ti.
A tus luces, a tus sombras
y a la fuerza que te sostiene.

 

De: “La mujer de esparto”

 

 

ARMANDO CERÓN CASTILLO

 

  

 

Sed

  

Siempre en esta lucha encadenada,
con el cansancio de cuestas y el espino
-pareciéndome a la sombra de la chimenea-,
¡relámpago de rabia en el costero!

Siempre paso, pero siempre listo,
a los vientos oscuros del destino,
con este corazón en desatino
y en diamante de sangre, ¡huracanado!

Hacia adentro, la sede de las colinas.
y en la angustia, la flor de las ternuras
y en las fibras la luz de los ratones…!

Y busca las luces a la vista,
Estoy escuchando a todos los remitentes:
¡El hambre de Dios, de la eternidad y del espacio!