"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 5 de mayo de 2023
JUAN DE CUETO Y MENA
Cómo
falló Macías
CV
Tanto
anduvimos el cerco mirando,
que nos fallamos con nuestro Macías,
e vimos que estava llorando los días
con que su vida tomó fin amando.
Lleguéme más çerca, turbado ya quando
vi ser un tal ombre de nuestra nación,
e vi que dezía tal triste canción,
en elegíaco verso cantando.
INMACULADA MENGÍBAR
Cosas
de mujeres
Pero
seamos realistas:
Penélope, cosiéndole,
no es más feliz que yo
ahora mismo rompiéndole
la cremallera.
CATULLE MENDÈS
El
niño y la estrella
Un
astro brilla en el azul del cielo
y en el agua dormida se refleja.
Un
hombre que pasaba
dijo al niño poeta:
“Tú,que sueñas con rosas en las manos,
y con el alma al ideal abierta
cantando vas tus iluciones, dime:
¿entre tú y yo, cuál es la diferencia?”
“Esta,
responde el niño:
levanta la cabeza :
¿ves la estrella que brilla solitaria
en el azul?
-La
veo
-Ahora cierra
los ojos y responde:
¿con los ojos cerrados sigues viéndola?
-“No, dijo el hombre, no la veo”.
Entonces,
como el que absorto sueña,
“aunque cierre los ojos, dijo el niño,
yo sigo viendo en el azul la estrella”.
ARTURO CORCUERA
Fábula
de la luciérnaga y su sueño terrorífico
Diamante
en trizas.
Semáforo
diminuto
que señala el rumbo
de las libélulas
Posada
sobre un madero
cantas intermitente,
astilla de lucero.
ANA CASTILLO
Algo
de ti
Algo
de ti
me recuerda a casa;
no la de hoy,
la de otros tiempos–
Las tortillas de la abuela
sobre su comal ardiente;
el perfume de la bugambilia
en el jardín.
Tus pestañas estrelladas–
de niñez
como las estrellas mismas
que contemplaba yo, me parece
hace siglos ya.
JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ UNSÁIN
Sur
y Norte de América
Mírame
donde estoy, apenas triste,
solitario desde hace tanto tiempo,
con las venas desechas , sin su sangre,
temblando con oscuro sentimiento.
Mírame donde estoy patria temible,
Desesperado sin posible espera,
Sin antes, sin bandera, sin consuelo.
Mírame patria, mírame llorando,
Adivinando el rumbo de tu viento,
Viendo crecer las fieras invasiones.
Ellos están aquí. Los extranjeros.
Aquí donde tu eras la certeza,
de un campo verde, un cielo azul,
Un pueblo:
un pueblo con vergüenza, con el coraje,
ya sin felicidad, pero creciendo.
Aquí donde la tierra miserable,
era nuestra nomás y era en el cielo,
Donde moría la mejor frontera,
donde la libertad paraba vuelo.
Esta patria era el sur, Bárbaro y alto,
el apampado sur, el sur violento,
Sin otra industria que la del coraje,
sin otro Dios que Dios, el del silencio.
Arriba de la rosa, por el Norte,
los ángeles malignos van creciendo,
Convocando su guerra prodigiosa,
pudriendo el aire con su largo aliento.
Yo estoy aquí, en el Sur. Pido con odio
que haya luz en los ojos de los ciegos,
Que velen los que duermen
y se afilen los filos de los dientes y el acero.
Ellos están aquí, fuertes y hermosos,
ya están sus fuegos en la patria ardiendo,
Ya se pervierte el alba y hay un soplo
de conquistas, de sombras y de miedo.
Yo digo: que este sur nos pertenece, que todo es nuestro,
Simplemente nuestro, y hay que defenderlo con las uñas,
con la voz, con el alma, con el pecho, o quedar una tarde azul y blanca
definitivamente libres. Muertos.
