"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
jueves, 2 de julio de 2026
BORÍS HRÍSTOV
Lluvia
otoñal
Tan
en silencio padece su dolor la piedra en la colina…
Lo mismo que el árbol enloquecido en la honda del viento
y el tallo en su piernecita oscura.
Tan en silencio padecen su dolor las cosas, que oigo…
que
por las calles corvas los pies arrastra
una procesión disímil de ancianas blancas.
La Iglesia enjabelgada brilla en la lejanía
como dentadura postiza tirada en las malezas.
No
habrá dejado nada este hombre
pues no hay clarines que anuncien su muerte,
con un chillido la viuda no se desmaya,
cae la lluvia y blasfeman los parientes.
Toda
la vida abrevió su nombre
para que se viera bien, y resaltara. Mas
de repente la hoja se desprende de la pared,
gira un instante y al cielo escapa:
se
eleva sobre el hogar ruborizado por las velas,
se cuela por el roto tamiz de los árboles,
y el lento nombre humano va ascendiendo
por la escalerilla frágil de la lluvia.
De: “El
solitario”
BERNARD SPENCER
En
Courmayeur
Este
valle de montañeros con sus santuarios junto al camino
(la joven Madre coronada y sus flores marchitas)
se convirtió durante semanas en nuestro tema. ¿Recuerdas
las cartas que escribíamos y cómo planeábamos
el viaje hasta allí y elegíamos el hotel; el nuestro
debía ser uno “entre los pinos”?
Las
conjeturas se quedaron cortas; pero zigzagueando tras aquella cresta
la carretera asciende desde la ciudad romana; allí se alzan
los picos relucientes, y uno, el Dios, inmenso,
arrojando nubes alrededor de sus hombros; aquí
está lo que pedías, pastos de verano y
un aire con glaciares en su filo.
Bajo
todos los sonidos cae agua de montaña;
de noche, el río parece acercarse mucho más;
amor mío, ¿cómo pudiste pensar que podría olvidarte,
a ti que para siempre te quedaste atrás? Tu ausencia
regresa dura como las rocas. Justo ahora fueron
esas flores colgantes las que trajeron el recuerdo.
PERCIVAL EVERETT
La
bemol mayor
1
Alguien,
por ejemplo un niño, se detendrá
y te hará una pregunta. No sabrás la respuesta,
pero eso está bien, está bien,
y siempre, para siempre, estará bien.
2
Lo
que se mide no siempre es lo que
se abarca, no es nunca lo que se pierde, es
siempre lo que se requiere para creer,
para estar en paz, para apagar el fuego.
3
Nada
está lejos, todo está lejos,
un círculo, como un plato, un disco, como
la pregunta de ese niño.
Dar
vueltas y vueltas y vueltas
en torno a un radio nunca abarcado, medido
sólo con la idea de distancia.
De: “Sonetos
para una tonalidad perdida”
Versión
de Mariano Peyrou y Daniel Peyrou
CLEMENTE PADÍN
Paratexto
De cómo
las palabras AMOR, MUERTE, REVOLUCIÓN,
ESPERANZA, ALEGRÍA, YO, TÚ, NOSOTROS y otras…
se reúnen y se niegan a ser usadas como paños de lágrimas
o banderas desplegadas por algún poeta…
EMILIO ORIBE
Lo
Divino en el Hombre
A Manuel A. Claps.
En la
noche
el Poeta dejó de cantar,
para intentar comprender
lo más profundo:
¿Qué es el esfuerzo del Ser
por perseverar
en él Ser?
***
Luego
se fue a meditar
por el mundo.
Miró a su alrededor,
y vio el esfuerzo del placer por perseverar
en el placer,
y el esfuerzo del dolor por perseverar
en el dolor.
Vio
después que el esfuerzo del rocío
por perseverar en el rocío,
era el esfuerzo de la pureza
por perseverar en la Pureza,
y que el esfuerzo de la luz del estío,
por perseverar en la luz del estío,
era el esfuerzo de la belleza
por perseverar en la Belleza.
***
Y
vio el afán del oscuro instante
por perseverar en el brillante instante,
junto a la sed de la oscura rosa
por perseverar en la durable rosa,
y el esfuerzo del pequeño abismo
por perseverar en el gran abismo,
junto al esfuerzo del vago nombre
por perseverar en el más firme nombre.
***
Y al
morir, el Poeta,
vio en sí mismo, como hombre,
la más trágica lucha por triunfar del terror
de su propio destino.
Recién comprendió su dolor
que el hombre
es el único ser que ha errado el camino
y reniega su suerte,
puesto que el hombre se resiste a perseverar en el Hombre,
y pretende alcanzar,
más allá de su esencia que es Muerte,
lo Divino,
lo Divino,
lo Divino!
INMA CHACÓN
Fútbol
a las afueras de la medina
Ha empezado
el partido.
El delantero y el defensa
comparten un par de sandalias
para poder patear el balón
-uno con el pie derecho
el otro con el izquierdo-.
Mientras
se enredan en su baile impar
sueñan con el número de la camiseta
que podría llevarlos
-sin necesidad de pateras-
a la otra orilla del mundo
allí
donde también hay miseria
pero no juega al fútbol a las afueras de la medina
entreteniendo al ayuno sobre campos de arena
desafiando al calor
con un sueño imposible
y un pie descalzo.
De: “Fronteras”
