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domingo, 24 de enero de 2021

JOHN DONNE

 

 

 

Usura de amor




Por cada hora que ahora me concedas,
                te entregaré,
Dios usurero del Amor, a ti, veinte,
cuando a mis cabellos negros los grises sean iguales.
Hasta entonces, Amor, deja que mi cuerpo reine, y deja 
que viaje, me quede, aproveche, intrigue, posea, olvide;
la del año anterior retorne, y piense que aún
                no nos conocíamos.

Deja que imagine mía la misiva de cualquier rival,
                y nueve horas después cumpla la promesa 
de la media noche. En el camino tome
a doncella por señora, y a ésta le hable del retraso.
Deja que a ninguna ame, ni a la diversión siquiera.
Desde la hierba del campo hasta las confituras de la Corte
o fruslería de la urbe, deja que informes 
                a mi mente la transporten.

Esta oferta es buena. Si, cuando viejo, por ti
                soy inflamado;
si tu honor, mi pudor o mi dolor
codicias, más a esa edad podrás ganar. 
Haz tu voluntad entonces; entonces objeto y grado,
y frutos del amor. Amor, a ti someto.
Déjame hasta entonces. Lo acataré, aunque se trate
                de una que me ame.


Versión de Purificación Ribes

 

lunes, 18 de enero de 2021

JOHN DONNE

 

 

 

Seducción




Ven a vivir conmigo, y sé mi amor,
y nuevos placeres probaremos
de doradas arenas, y arroyos cristalinos;
con sedales de seda, con anzuelos de plata.

Discurrirá entonces el río susurrante 
más que por el sol, por tus ojos calentado,
y allí se quedarán los peces enamorados,
suplicando que a sí puedan revelarse.

Cuando tú en ese baño de vida nades,
los peces todos de todos los canales 
hacia ti amorosamente nadarán,
más felices de alcanzarte, que tú a ellos.


Versión de Purificación Ribes

 

 

martes, 12 de enero de 2021

JOHN DONNE

  

 


Nocturno sobre la festividad de Santa Lucía, en el día más breve del año




Ésta es la medianoche del año y la del día, 
Santa Lucía, día que apenas siete horas se descubre, 
se extingue el sol y ahora sus redomas 
envían luces débiles, mas no incesantes rayos; 
ya la savia del mundo fue absorbida: 
el bálsamo universal hidrópica la tierra ha bebido hasta el término, 
donde, como a los pies del lecho, la vida está encogida, 
difunta y enterrada; mas todas estas cosas parecen sonreír 
comparadas conmigo, pues yo soy su epitafio. 

Estudiadme por tanto los que seréis amantes 
en el próximo mundo, la primavera próxima, 
porque yo soy todas las cosas muertas 
y en mí amor urdió una nueva alquimia. 
Pues su arte expresó
la quintaesencia misma de la nada; 
de enjutas privaciones y vacuidad inane 
me redujo a ruinas, y heme aquí reengendrado 
de ausencia, sombra, muerte, cosas que nada son. 

Los otros, todos, de todo extraen todo lo bueno, 
vida, alma, forma, espíritu, y así a su ser acceden; 
yo, que en el alambique del amor fui formado, la tumba soy 
de todo lo que es nada. Muchas veces han sido 
inundación nuestros dos llantos e inundamos así 
toda la tierra, muchas veces llegamos 
a ser dos caos cuando al mundo exterior 
nos acercábamos, muchas veces los éxtasis 
arrebataron nuestras almas, reduciendo a cadáveres los cuerpos.

Mas yo soy por su muerte (tal palabra la injuria) 
el elixir de la primera nada. 
Fuera yo un hombre y, si lo fuera, 
sin duda lo sabría; sin duda prefiriera, 
de ser alguna bestia, 
ciertos fines y medios; pues incluso las plantas y las piedras odian 
y aman; todas las cosas, todo de algunas propiedades se reviste; 
si una nada ordinaria sólo fuera, 
como lo es una sombra, un cuerpo y una luz tendría al menos. 

Mas nada de eso soy ni volverá mi sol a levantarse. 
Amantes, para quienes el sol menor ahora 
gira hacia Capricornio 
en busca del deseo con que habrá de encenderos, 
gozad de todo vuestro estío; 
ella disfruta de su larga noche 
dejadme ir hacia ella y dejadme que llame 
su vigilia y su víspera a esta hora 
que es del día y del año medianoche profunda. 




Versión de José Ángel Valente 


viernes, 27 de noviembre de 2020

JOHN DONNE

  


 

La prohibición




     Guárdate de quererme.
Recuerda, al menos, que te lo prohibí.
No he de ir a reparar mi pródigo derroche
de aliento y sangre en tus llantos y suspiros,
siendo entonces para ti lo que tú has sido para mí. 
Pues goce tan intenso consume al punto nuestra vida.
Así, a fin de que tu amor frustrarse no pueda por mi muerte,
si tú me amas, guárdate de quererme.

      Guárdate de odiarme,
o de excesivo triunfo en la victoria. 
No es que yo a mí mismo haga justicia,
y me resarza del odio con más odio,
pues tú el título perderás de conquistador
si yo, tu conquista, perezco por tu odio.
Así, a fin de que mi ser a ti en nada perjudique,
si tú me odias, guárdate de odiarme.

        Mas ama y ódiame también.
Así ambos extremos la función de ninguno cumplirán.
Ámame para que pueda morir del modo placentero.
Ódiame, porque tu amor es excesivo para mí, 
o deja que los dos mutuamente, y no a mí, se destruyan.
viviré entonces para apoyo y triunfo tuyo.
Así, para que tú a mí, a tu amor y odio no destruyas,
déjame vivir, pero ama y ódiame también.

Versión de Purificación Ribes

 

sábado, 21 de noviembre de 2020

JOHN DONNE

 

 

 

El testamento




Antes que exhale mi último suspiro, deja, Amor,
que revele mi legado. Es mi voluntad legar
a Argos mis ojos, si mis ojos pueden ver.
Si están ciegos, Amor, a ti te los entrego;
A la Fama doy mi lengua; a embajadores, mis oídos; 
     a mujeres, o a la mar, mis lágrimas.
Tú, Amor, me has enseñado
al hacerme amar a aquella que a veinte más tenía,
que a nadie debía dar, sino a quien tenía demasiado.

Mi constancia entrego a los planetas;
mi verdad, a quienes viven en la Corte;
mi ingenuidad y franqueza
a los jesuitas; a los bufones, mi ensimismamiento;
mi silencio, a quien haya estado fuera;
mi dinero, al capuchino. 
        Tú, Amor, me has enseñado, al instarme a amar
allí donde amor no es recibido,
a dar sólo a quienes tienen incapacidad probada.

Mi fe entrego a los católicos;
mis buenas obras, todas, a los cismáticos
de Amsterdam; mis mejores modales,
mi cortesía, a la universidad;
mi modestia doy al soldado raso.
         Compartan los jugadores mi paciencia.
Tú, Amor, me has enseñado, al hacerme amar 
         a aquella que dispar mi amor entiende,
a dar sólo a quienes tienen por indignos mis regalos.

Sea mi reputación para aquellos que fueron
mis amigos; mi industria, para mis enemigos.
A los escolásticos hago entrega de mis dudas; 
    de mi enfermedad, a los médicos, o al exceso;
    a la naturaleza de todo lo que en rima tengo escrito,
     y para mi acompañante sea mi ingenio.
Tú, Amor, cuando adorar me hiciste a aquella
que antes este amor en mí engendrara, 
a hacer como si diera, me enseñaste, cuando restituyo sólo.

A aquel por quien tocan las campanas,
mi libro doy de medicina; mis pergaminos
de consejos morales sean para el manicomio;
mis medallas de bronce, para quienes tienen 
      escasez de pan; a quienes viajan entre
      todo tipo de extranjeros doy mi lengua inglesa.
Tú, Amor, al hacer que amara a quien
considera su amistad justa porción
para jóvenes amantes, haces mis dones desproporcionados. 

Así, pues, no daré más, sino que el mundo
destruiré al morir, pues el amor muere también.
Tu hermosura, toda, menos entonces valdrá
de lo que el oro en la mina, sin que haya quien lo extraiga
y de menos tus encantos, todos, te servirán, 
de lo que puede un reloj de sol dentro de una tumba.
Tú, Amor, me has enseñado, al hacerme
amar a aquella que a ti y a mí desdeña,
a ingeniar esta manera de aniquilar a los tres.

 

 

Versión de Purificación Ribes

 

domingo, 15 de noviembre de 2020

JOHN DONNE

 

  

 

El corazón roto




Loco de remate está quien dice
   haber estado una hora enamorado,
mas no es que amor así de pronto mengüe, sino que
   puede a diez en menos plazo devorar.
¿Quién me creerá si juro 
haber sufrido un año de esta plaga?
   ¿Quién no se reiría de mí si yo.dijera
   que vi arder todo un día la pólvora de un frasco?

¡Ay, qué insignificante el corazón,
   si llega a caer en manos del amor!
Cualquier otro pesar deja sitio
   a otros pesares, y para sí reclama sólo parte.
Vienen hasta nosotros, pero a nosotros el Amor arrastra,
y, sin masticar, engulle.
   Por él, como por bala encadenada, tropas enteras mueren.
   El es el esturión tirano; nuestros corazones, la morralla.

Si así no fue, ¿qué le pasó
   a mi corazón cuando te vi?
Al aposento traje un corazón,
   pero de él salí yo sin ninguno.
Si contigo hubiera ido, sé
que a tu corazón el mío habría enseñado a mostrar
   por mí más compasión. Pero, ¡ay!, Amor,
   de un fuerte golpe lo quebró cual vidrio.

Mas nada en nada puede convertirse,
   ni lugar alguno puede del todo vaciarse,
así, pues, pienso que aún posee mi pecho todos
   esos fragmentos, aunque no estén reunidos.
Y ahora, como los espejos rotos muestran
cientos de rostros más menudos, así
   los añicos de mi corazón pueden sentir agrado,
                                                              deseo, adoración,
pero después de tal amor, de nuevo amar no pueden.

 

 

Versión de Purificación Ribes

lunes, 9 de noviembre de 2020

JOHN DONNE

 

 

 

Canción




Ve y coge una estrella fugaz;
     fecunda a la raíz de mandrágora;
dime dónde está el pasado,
     o quién hendió la pezuña del diablo;
enséñame a oír cómo canta la sirena, 
a apartar el aguijón de la envidia,
     y descubre
     cual es el viento
que impulsa a una mente honesta.

Si para extrañas visiones naciste, 
     vete a mirar lo invisible;
diez mil días cabalga, con sus noches,
     hasta que los años nieven cabellos blancos sobre ti.
A tu regreso tú me contarás
los extraños prodigios que te acontecieron. 
     Y jurarás
     que en ningún lugar
vive mujer hermosa y verdadera.
        
Si la encuentras, dímelo,
     ¡dulce peregrinación sería! 
Pero no, porque no iría,
     aunque fuera justo al lado;
aunque fiel, al encontrarla,
y hasta al escribir la carta,
     sin embargo,
     antes que fuera,
infiel con dos, o tres, fuera.


Versión de Purificación Ribes

 

martes, 3 de noviembre de 2020

JOHN DONNE

  

 

La salida del sol



          Viejo necio afanoso, ingobernable sol,
          ¿por qué de esta manera,
a través de ventanas y visillos, nos llamas?
¿Acaso han de seguir tu paso los amantes?
          Ve, lumbrera insolente, y reprende más bien
          a tardos colegiales y huraños aprendices,
anuncia al cortesano que el rey saldrá de caza,
ordena a las hormigas que guarden la cosecha;
          Amor, que nunca cambia, no sabe de estaciones,
          de horas, días o meses, los harapos del tiempo.

¿Por qué tus rayos juzgas
tan fuertes y esplendentes?
          Yo podría eclipsarlos de un solo parpadeo,
          que más no puedo estarme sin mirarla.
Si sus ojos aún no te han cegado,
fíjate bien y dime, mañana a tu regreso,
          si las Indias del oro y las especias
          prosiguen en su sitio, o aquí conmigo yacen.
Pregunta por los reyes a los que ayer veías
y sabrás que aquí yacen Todos, en este lecho.

Ella es todos los reinos y yo, todos los príncipes,
y fuera de nosotros nada existe;
          nos imitan los príncipes. Comparado con esto,
          todo honor es remedio, toda riqueza, alquimia.
Tú eres, sol, la mitad de feliz que nosotros,
luego que a tal extremo se ha contraído el mundo.
          Tu edad pide reposo, y pues que tu deber
          es calentar el mundo, con calentarnos baste.
Brilla para nosotros, que en todo habrás de estar,
este lecho tu centro, tu órbita estas paredes.


Versión de Jordi Doce

 

 

miércoles, 28 de octubre de 2020

JOHN DONNE


 

 

La aparición



Cuando por tu despecho, ¡oh inmoladora!, esté muerto,
                 y libre te creas ya
de todos mis asedios,
vendrá entonces mi espectro hasta tu lecho
y a ti, vestal farsante, en peores brazos hallará. 
Parpadeará entonces tu enfermiza llama,
y aquel, tu entonces dueño, fatigado ya,
si te mueves, o intentas despertarlo con pellizcos, pensará
                 que pides más,
y en sueño simulado te rehuirá,
y entonces, álamo tembloroso, menospreciada, abandonada,
te bañarás en gélido sudor de azogue,
espectro más real que el mío propio.
Lo que diré no he de decirlo ahora,
no vaya eso a protegerte. Desvanecido ya mi amor,
antes quisiera verte con dolor arrepentida
que, por mis amenazas, inocente.


Versión de Purificación Ribes

 

jueves, 22 de octubre de 2020

JOHN DONNE

  

  

El mensaje




Devuélveme mis ojos largamente descarriados,
pues es ya mucho el tiempo que han estado sobre ti;
mas ya que tales males allí han aprendido,
     tales conductas forzadas
     y apasionamiento falso, 
         que por ti
         nada bueno
pueden ver, quédatelos para siempre.

Devuélveme mi corazón inofensivo,
que pensamiento indigno no podría mancillarlo, 
pero si el tuyo le enseñara
     a burlarse
     del amor;
          a quebrantar
          palabra y juramento, 
quédatelo, porque mío no será.

Pero devuélveme mi corazón, mis ojos,
que pueda ver y conocer tu falsedad;
que pueda reírme y gozar
     cuando te angusties, 
     cuando languidezcas
          por aquel
          que no querrá,
o, como tú ahora, falso sea.

 

Versión de Purificación Ribes

 

viernes, 16 de octubre de 2020

JOHN DONNE

  

 


Constancia de mujer

 



Un día entero me has amado.
Mañana, al marchar, ¿qué me dirás?
¿Adelantarás la fecha de algún voto recién hecho?
               ¿O dirás que ya
no somos los mismos que antes éramos? 
¿O que de promesas hechas por temor reverente
del amor y su ira, cualquiera puede abjurar?
¿O que, como por la muerte se disuelven matrimonios verdaderos,
así los contratos de amantes, a imagen de los primeros,
atan sólo hasta que el sueño, imagen de la muerte, los desata? 
¿O es que para justificar tus propios fines
por haber procurado falsedad y mudanza, tú
no conoces sino falsedad para llegar a la verdad?
Lunática vana, contra estos subterfugios podría yo
                argumentar, ganando, si lo hiciera.
                Pero me abstengo,
porque mañana puede que yo así también piense.

 

Versión de Purificación Ribes

 

sábado, 10 de octubre de 2020

JOHN DONNE

  


 

Alquimia de amor



Algunos que más hondo que yo en la mina del amor han excavado
dicen dónde se halla su céntrica felicidad.
         Yo he amado, y poseído, y relatado,
mas, aunque hasta la ancianidad amara, poseyera y refiriera,
ese misterio escondido no habría de encontrarlo. 
         Todo, ¡ay!, es impostura.
Y como ningún alquimista obtuvo aún el elixir,
         mas su marmita repleta glorifica
         si por casualidad 
algo odorífero o medicinal le sobreviene, 
   así un deleite pleno y prolongado sueñan los enamorados,
   para obtener una noche de estío, de apariencia invernal.

Por esta vana sombra de burbuja ¿habremos de entregar
nuestro bienestar, esfuerzo, honor y vida?
         ¿En esto amor termina? ¿puede cualquiera 
tan feliz ser como yo si soportar puede
la burla breve de una representación de novio?
         Ese infeliz amante que asegura,
no es la médula del cuerpo; es de la mente,
         lo que él en ella angelical encuentra,
         igual jurar podría que escucha en el rudo,
crudo, griterío de ese día, las esferas.
   No esperes hallar inteligencia en la mujer: a lo sumo,
   dulzura e ingenio; momias , sólo, poseídas.

 

Versión de Purificación Ribes