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miércoles, 3 de enero de 2024

CAMILA RÍOS ARMAS

 

 

 

París

  

El Sena amaneció sereno. La quietud de su agua me renueva. Ser agua que siempre va, que siempre viene. Ser quietud vaivén de las corrientes. Mantener mi cuerpo eucalipto morado. Pecho rosa tallo con espinas. Hacer nadar las palabras ausencia y presencia.
 
Hablar pájaro que canta. Imaginar gaviota que vuela y llama. Renacer primavera.
 
El Sena lleva en su cauce las desilusiones de fin de semana, pero agua que mira el espejo refleja la llegada de la espera. Con ella, más tiempo.
 

martes, 2 de enero de 2024

CAMILA RÍOS ARMAS

 

 

 

El yo; el otro

 

No hay cuerpos en la noche húmeda de ausencia.
Ni ojos atravesando el ruido que nos separa.

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Enlazo lo paralelo de nuestros mundos sin que los nudos se rocen.
La espera deja de ser la causa para ser el fin.

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La cuerda por la cual cruzar la oscuridad paraliza el miedo.
Desgarro cada centímetro de tu duda.

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Le tengo fobia a los pozos, a la negra angustia de lo incierto.
Sé que el encuentro de nuestras manos sellará el temor que habitamos.
 
 

 

lunes, 1 de enero de 2024

CAMILA RÍOS ARMAS

  

 


Boca de Uchire

 

El sol siempre es el mismo a esta hora en Boca de Uchire. Los cangrejos han tomado cuerpo de hombre, de pescador de orilla. Cavar es mi propio ejercicio de retorno a la infancia. Horas de labor indagando la arena, los residuos de la desidia de otros. Los restos de quien ya no soy. A pocos metros, de niña dibujo corazones con un palo de madera. Mientras el final de la curva roza la esquina de la otra mitad, media figura se ha borrado. Se me hace imposible representar el amor en la inmediatez de las olas. Insisto, porque un corazón tiene que estar completo. Presente, mi ideal a medias. Totalidad, certeza de olas. La brisa le pega a él, durmiente frente al mar, que me interroga mis bordes, mi límite, la finitud de mi vientre. Reto al tiempo que reposa en mis pies. Comienzo de año y fin de otro. 

De la incertidumbre nace la más fuerte convicción de encuentro.