París
El Sena amaneció sereno. La quietud de su agua me
renueva. Ser agua que siempre va, que siempre viene. Ser quietud vaivén de las
corrientes. Mantener mi cuerpo eucalipto morado. Pecho rosa tallo con espinas.
Hacer nadar las palabras ausencia y presencia.
Hablar pájaro que canta. Imaginar gaviota que vuela y llama. Renacer
primavera.
El Sena lleva en su cauce las desilusiones de fin de semana, pero agua que mira
el espejo refleja la llegada de la espera. Con ella, más tiempo.