No
tengo de dónde asirme
La columna rota que me erige perdió su base
La
firmeza del suelo se hace polvo
Mi
cuerpo
templo en ruinas exhibido en un museo
solo está al alcance de los ojos visitantes
y de algunas manos
que cruzan la línea transparente de lo prohibido hasta tocar
la huella humana de la historia
De: “A una llama del lugar”
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