jueves, 4 de enero de 2024


 

VICENTE QUIRARTE


 

 


La casa está en silencio
y es hora de dormir.
Estás presente
en todos tus sonidos que no haces:
en los muebles
que no sienten más tu peso, en la duela
que ya no es herida en tus tacones.
Hay dos formas de ver esto que pasa:
dolerme de tu ausencia
o sentirte de lleno en lo que llenas.
Me hundo en el sueño y tú conmigo,
rebelde a las lágrimas y al duelo,
cicatriz, tatuaje, incrustación
en mi carne más viva y más sedienta.

 

VALERIO MAGRELLI

 

 


 

ESTAS NOTAS SOBRE LOS DÍAS
son migas
para encontrar el sendero
a lo largo del bosque de los años.
Pero vendrán los pinzones
a borrar las huellas,
a picotear migas,
a seguir el rastro,
para comerse el camino,
para devorarte.

 

Versión de Roberto Bernal

 

 

 

 

 

Finjo que he despertado

 

Finjo que he despertado
para descubrir que soy de nuevo ese pequeño trabajador de empresa que en la madrugada se va a trabajar
guiado en el camino por una colorida corbata
lejos del límite de la noche
lejos del olvido
lejos de las lágrimas

El camión del escombro del tiempo levanta el polvo
que se traga mis sueños
la colorida corbata me jala para que me apure a la calle
en el momento cumbre de los recuerdos
en todas las calles me encuentro con un semáforo en rojo

Finjo que he despertado
y finjo ser un empleado feliz
mi cara estira el cuello de la camisa para bostezar
como el periódico de la noche anterior
cargando con las arrugas
calles con Mercedes-Benz me transportan hasta la oficina

 

Versión al español de Omar Pérez Rizo.

 

 

SANDRA BEASLEY

 

  

 

Una más del reparto

 

Cuando realizan una película sobre esta guerra,
soy el minuto noventa y siete,
lágrimas de hollín
aplicadas con un hisopo, aquella cuyo techo
se derrumba sobre su cabeza antes
de que su pastel esté hecho. Mira cómo te observo,
la manzana y el cuchillo de la manzana aún enrollados
en mi falda, con los ojos vastos como el gin. La explosión,
luego cenizas. El director gritó ¡Corte!
Más cenizas, dijo él, y me bombardearon de nuevo.
Mi muerte es el fragmento que envían a la Academia;
más tarde me matarán en español, luego en francés.
Moriré en silencio, en aviones, fila tras fila
en mi pequeña agonía de pantalla táctil. Mi amor,
soy una más del reparto: yo
y el valiente chico de la calle, el asustado soldado de infantería,
yo y la mujer cuya belleza plastificada
vende gyros en cada tienda griega,
soy un personaje útil que avanza la historia
y luego desaparece. En tu sueño,
dentro de seis meses haré mi cameo
como la clienta con una sonrisa desenfocada,
ofreciendo un billete de veinte mientras la caja registradora
comienza a temblar y humear bajo tus manos.
Las monedas se elevarán y escupirán plata al aire.
Las monedas se elevarán y escupirán plata al aire.
Sepultaron mi pueblo, una casa a la vez,
incapaces de distinguir entre un cuerpo sostenido de uno sosteniendo,
y en el minuto noventa y seis puedes verme levantar
mis brazos como si quisiera evitar que el cielo se desplomara.

 

Versión de Yéred Cosío Martínez

 

JOSÉ EUGENIO SÁNCHEZ

 

  

 

cuando los pobres se mueran y ya
y los ricos hereden y ya
o sea: cuando todo vuelva a la normalidad
y en el mar los peces se enreden en cubrebocas
y frascos de antivirales
y empaques de sopas instantáneas que se cocinan
en los borbotones de petróleo
o sea: cuando todo vuelva a la normalidad
y el cielo esté enrojecido de gases y partículas
y las aves en extinción se precipiten sobre animales en extinción
que se pudren sobre otros animales en extinción
como fiambres y jamones de un sándwich
o sea: cuando todo vuelva a la normalidad
y los pederastas reinicien sus actos rituales
los asesinos limpien sus armas con la saliva de sus víctimas
y consigan orgasmos con cadáveres y billetes
o sea: cuando todo vuelva a la normalidad
y andemos buscando amor drogas empleo deudas
o cualquier cosa que te haga sentir vital
o motivado para acabar con la existencia
los enemigos del poder seguirán furiosos porque no lo tienen
y los amantes del poder lo amarán tanto
imaginando que es un descubrimiento científico
ignorando que las moscas que nos zumban alrededor
nos huelen como una mierda apetitosa
o sea: cuando todo vuelva a la normalidad

 

De: “El manto de rocío sobre las flores está asistido por un respirador mecánico”

 

ELKE ERB

 

  

 

Calor y ruido de máquinas

 

Un cierto horror o un asco diminuto, aguzado: avispas
(las avispas) machacan un corazón de pollo,
frito, seco y con mordidas, pedacito de corazón (que los gatos

dejaron en el suelo –
Cómo me maltrata el lenguaje
al describir/nombrar, cómo se me impone su medida)

La ajada migaja se deshace, las avispas –
(o quizá sean moscas que parecen avispas, ¡me toca vengarme!)
zurean sobre la exhausta mesa de madera.

Al brillo del sol luce exhausta.
El despertar confianza, lo que alguna vez fue su orgullo, pino,
apenas hay rastro de tal presencia.

Mas cómo entonces, al constante fluir de hojarasca y de viento,
la miga de corazón se deshace, ya casi polvo,

y abajo en mi corazón se machaca un agudo
horror diminuto, asco acaso.

El tono de las máquinas se mantuvo impasible, taladraban…

 

Versión de Daniel Bencomo.