Una
más del reparto
Cuando
realizan una película sobre esta guerra,
soy el minuto noventa y siete,
lágrimas de hollín
aplicadas con un hisopo, aquella cuyo techo
se derrumba sobre su cabeza antes
de que su pastel esté hecho. Mira cómo te observo,
la manzana y el cuchillo de la manzana aún enrollados
en mi falda, con los ojos vastos como el gin. La explosión,
luego cenizas. El director gritó ¡Corte!
Más cenizas, dijo él, y me bombardearon de nuevo.
Mi muerte es el fragmento que envían a la Academia;
más tarde me matarán en español, luego en francés.
Moriré en silencio, en aviones, fila tras fila
en mi pequeña agonía de pantalla táctil. Mi amor,
soy una más del reparto: yo
y el valiente chico de la calle, el asustado soldado de infantería,
yo y la mujer cuya belleza plastificada
vende gyros en cada tienda griega,
soy un personaje útil que avanza la historia
y luego desaparece. En tu sueño,
dentro de seis meses haré mi cameo
como la clienta con una sonrisa desenfocada,
ofreciendo un billete de veinte mientras la caja registradora
comienza a temblar y humear bajo tus manos.
Las monedas se elevarán y escupirán plata al aire.
Las monedas se elevarán y escupirán plata al aire.
Sepultaron mi pueblo, una casa a la vez,
incapaces de distinguir entre un cuerpo sostenido de uno sosteniendo,
y en el minuto noventa y seis puedes verme levantar
mis brazos como si quisiera evitar que el cielo se desplomara.
Versión
de Yéred Cosío Martínez
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