"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
domingo, 19 de abril de 2026
ANTENOR SAMANIEGO
Estaba
ciego (VIII)
¿Cómo
no pude persuadirme enantes
de tanto resplandor frente a mi mano,
tantos rubíes juntos y diamantes
en este cobre: corazón cristiano?
Igual que muchos tristes caminantes
me di a escrutar, inútil, el arcano;
y estaban a mi lado en los instantes
en que negaba a Dios, a lo profano.
Estaba ciego y no veía en torno.
Crápula al fin, quemaba mi existencia
en medio del placer, como en un horno.
Hoy que repaso lo pasado, veo
que has sido en mi camino la presencia
un astro dulce de áureo centelleo.
JOSÉ RUIZ ROSAS
Uno
que recoge los granos
uno
que recoge los granos del campo estuvo guardándolos
para sí en un lugar secreto
y hacía propuestas de toda índole hasta que fue descubierto
y con un cuchillo muy pulido que se guarda únicamente para tales eventos
se
le marcaron de un solo tajo las puntas abominables de los dedos
SEBASTIÁN SALAZAR BONDY
El
poeta conoce la poesía
Permítanme
decir que la poesía
es una habitación a oscuras, y permítanme también
que confiese que dentro de ella nos sentimos muy solos,
nos palpamos el cuerpo y lo herimos,
nos quitamos el sombrero y somos estatuas,
nos arrojamos contra las paredes y no las hallamos,
pisamos en agua infinita y aspiramos el olor de la sangre
como si la flor de la vida exhalara en esa soledad
toda su plenitud sin fracasos.
Permítanme,
al mismo tiempo, que pregunte
si un peruano, si un fugitivo de la memoria del hombre,
puede sentarse allí como un señor en su jardín,
tomar el té y dar los buenos días a la alegría.
Qué equivocados estamos, entonces, qué pálida
es la idea que tenemos de algo tan ardiente y doloroso.
Porque, para ser justos, es necesario que envolvamos nuestra ropa,
demos fuego a nuestras bibliotecas,
arrojemos al mar las máquinas felices que resuenan todo el día,
y vayamos al corazón de esa tumba
para sacar de ahí un polvo de siglos que está olvidado todavía.
No
sé si esto será bueno, pero permítanme que diga
que de otro modo la poesía está resultando un poco tonta.
LUIS ERNESTO GONZÁLEZ SOTO
Otra
cita
Noche.
Al peso de los párpados,
una voz. Pide
otro silencio, un silencio más hondo.
Ven. Te espero. No tardes.
Y ya no hay noche. Estás
dentro de ti.
Sabe a tierra mojada
la luz del primer sueño. Árbol
arriba se desprenderá un fruto.
Ahora
ya todo es un romper de prismas dentro de tu cráneo.
Colores se derraman por dedos aparentes.
No lo sabías: el sueño esculpe la luz de la que vienes.
La sustancia que ondula eres tú más allá
de las leyes espirales que te forman.
Y está tu amada enfrente, en esa nada
luminosa, esperándote.
MARÍA BELÉN MILLA ALTABÁS
Seremos
hermosos
Ocupada
en mejorar cierta técnica
ocupada en llamarme tu yegua, la combativa
una manera de mantenerse con vida
sobre las superficies de tu penúltimo torso
de ser rotunda como tú
avanzo como un pez espada a tu garganta
desde que la verdad se hizo idiota entre nosotros
yo me pronuncio
en el color cian y en el proyecto yo
me pronuncio
en la felicidad frágil
en el magnífico sapiens
en la vida quieta
me presento en el mundo así
a la manifestación
acudo así
al lugar donde las canciones
se cubren con tus vellos
y con tu prepucio
los adornos favoritos de Dios
ven, gira
hacia mí como un lenguaje que se marcha
esta es la suma de tus partes
este es el enunciar terrible de las cosas
seremos hermosos como un sol fuerte
defenderemos tu corazón laico
seremos hermosos no
nos gobernarán
no amaremos
desde las esquinas ordenadas del mundo
DOROTHY MILES
A un
niño sordo
Tienes
la palabra en tus manos;
y aunque tu voz hable, nunca
(aun si la enseñaras para siempre)
podrá alcanzar la elocuencia labrada
por esta seña. ¿Quién, solo con palabras,
puede decir que el día es luz y la noche oscuridad?
¡Oh, mira!
Las señas del vivir, del ser
inspirado, emocionado —¡qué parecidas son!
Tu más leve palabra en la mano
se alza como mariposa, o se pliega
en movimiento líquido: cada gesto encierra
ecos de acción, de forma o pensamiento.
Quizá en tus manos das forma a una visión
nueva y clara —el diseño del hombre para vivir;
así, otorgando
signo y sentido a las lenguas de Babel,
para que desde ahora quien ve con claridad pueda oír.
Tienes la palabra en tus manos
y ofreces la palma de la amistad;
mientras otros, en las fronteras del habla,
rinden un servicio de labios a la hermandad,
tú pasas, libre, sin ser frenado
por sonidos que ahogan el sentido, ni por el miedo
a la esclavitud del idioma extranjero;
oh, mejor
la palabra en la mano que mil
derramadas desde la boca sobre un oído que no oye.
