domingo, 19 de abril de 2026

DOROTHY MILES

 

 

 

A un niño sordo

  

Tienes la palabra en tus manos;
y aunque tu voz hable, nunca
(aun si la enseñaras para siempre)
podrá alcanzar la elocuencia labrada
por esta seña. ¿Quién, solo con palabras,
puede decir que el día es luz y la noche oscuridad?
¡Oh, mira!
Las señas del vivir, del ser
inspirado, emocionado —¡qué parecidas son!
Tu más leve palabra en la mano
se alza como mariposa, o se pliega
en movimiento líquido: cada gesto encierra
ecos de acción, de forma o pensamiento.
Quizá en tus manos das forma a una visión
nueva y clara —el diseño del hombre para vivir;
así, otorgando
signo y sentido a las lenguas de Babel,
para que desde ahora quien ve con claridad pueda oír.
Tienes la palabra en tus manos
y ofreces la palma de la amistad;
mientras otros, en las fronteras del habla,
rinden un servicio de labios a la hermandad,
tú pasas, libre, sin ser frenado
por sonidos que ahogan el sentido, ni por el miedo
a la esclavitud del idioma extranjero;
oh, mejor
la palabra en la mano que mil
derramadas desde la boca sobre un oído que no oye.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario