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viernes, 27 de junio de 2025

ENRIQUE ANDRÉS RUIZ

 


 

5

Por una poesía sin futuro

 

 

Entre vecinas
ES muy largo el trabajo
y siempre se repite, sin vísperas de nada.

Por la mañana cargas a tu espalda
con el peso del mundo
y todo tu saber es el dolor
del cuerpo en tus rodillas.

Pero al irte a la cama,
esa sabiduría
de tu carne despierta a su verdad más honda:
al deseo absoluto de una vida infinita.

A ti, que otra esperanza
te lleva en los instantes
robados a las horas
cautivas, discontinuas,

a escribir en resguardos de la compra,
en reversos de sobres sueltos por la cocina
unas palabras que hablan de la nieve,
del sol sobre la nieve, y del mar,

en viajes que no vuelven…, ¿qué te puede
prometer el mañana de los días?

 

De: “Los verdaderos domingos de mi vida”

 

jueves, 26 de junio de 2025

ENRIQUE ANDRÉS RUIZ

 

 

 

4

Caja de luz

 

 

Así como de un campo volteado,
mezclado entre la tierra puede a veces
saltar al sol algún cristal de cuarzo
con su dulce fulgor. Mas su destino
es volver hacia el fondo,
…Esto era algo

pendiente desde siempre entre los dos
–me acuerdo que dijiste–. ¿Y cuántos años
envueltos en la noche del presente
pasarán otra vez hasta encontrarnos
de nuevo?
¡Cierva antigua, sueño mío

que yo he querido retener en vano
hasta el último instante antes del alba,
despierto ya, con ojos aún cerrados!
(Ventanas en la noche, iluminadas
con un tiempo interior a nuestro abrazo

junto a la mesa de las fotografías,
mientras sueño y acción fueron hermanos.
El círculo de luz que nos unía.
El hielo deshaciéndose en los vasos).
…Pendiente desde siempre, y hasta siempre.

 

 De: “Los verdaderos domingos de mi vida”

 

 

miércoles, 25 de junio de 2025

ENRIQUE ANDRÉS RUIZ

 

  

3

Algo que brilla

 

 

Los sueños, en las noches más inquietas
del verano, remueven los montones
de escombros y ceniza hasta que llega
con luz de yeso el alba y los sorprende.

¿De qué voz eres tú –ya es el momento
de llamarte así– el eco
cuando dices de pronto que me quieres
y el tiempo ya no pasa: nuestro tiempo?

Hay veces que la vida imaginaria
abandona su limbo y se hace carne,
igual que si el recuerdo de un deseo
resurgiera, como un cuerpo flotando.

Entre los vertederos, un instante
mezclados con el tiempo desahuciado,
de pronto resplandecen los amores
primeros, y dan ganas de llorar.

Porque en la historia triste, de secreta
intimidad, el día siempre vuelve
–con luz de yeso– pero las memorias
con luz de luna lo oscurecerán.

  

De: “Los verdaderos domingos de mi vida”

 

 

martes, 24 de junio de 2025

ENRIQUE ANDRÉS RUIZ

 

 

 

2

De cuando nuestros padres eran jóvenes

A José Ferrero

 

 

Es el cielo amarillo
de algún anochecer, en el verano,
y hace mucho calor.

Un calor retenido
después de todo el día, en la terraza,
bajo la oscuridad del entoldado

de hiedra, ya reseca.
Y es un jarrón azul
de vidrio, en la baranda de la pérgola,

que aumenta la visión. Al otro lado,
los barrios aturdidos tras un día
de sol en las afueras.

–Una isla, el jardín,
en medio del océano.
Y un sueño el de este instante que demora

lo que fue alguna vez vivir aquí,
en un tiempo feliz que para entonces
ya estaba en el pasado.

 

De: “Los verdaderos domingos de mi vida”

 

 

lunes, 23 de junio de 2025

ENRIQUE ANDRÉS RUIZ

 

 

  

1

Canción de bienvenida

 

 

Aquel momento, siempre, de llegar
con el anochecer
y enseguida asomarnos al balcón
sin deshacer siquiera el equipaje,
se parecía a un rito.

La calle, entre dos luces,
muy confusa a esas horas, que pasaba
del ruido de los cierres en las tiendas
a las risas y voces que anunciaban
un público distinto.

La oscuridad detrás, que nos decía
la presencia del mar a nuestra espalda
–su jadeo invisible–,
el animal del mar, agazapado.
Y el intacto deseo

de los días enteros por delante,

con gusto refrenados
en la ilusión, lo mismo que un encuentro
–lo mismo que un amor ni un solo instante
todavía rozado por el tiempo.

 

 

De: “Los verdaderos domingos de mi vida”