jueves, 4 de junio de 2026


 

VÍCTOR FOWLER

 

 

 

Librejuciones

  

Con el repaso del teclado
clarifica, minucia.
Es como acariciar la barbilla
de Hegel que todo lo dejó escrito:
tesis, antítesis, síntesis.

Etapas o estaciones para el descanso
en el ascenso al sol
de una nueva metafísica.
En las alas de ese pájaro me eduqué,
atravesé los países futuros.

He jugado, lo mismo que un niño,
a soplar una pluma;
si cae al suelo, pierdo.

Eran países armónicos como
La construcción de una coral de Bach,
tejidos por arañas fulguraban
cual catedral en el bosque.
(Dios no era visible, se dejaba adivinar tan sólo.)

Regresar del niño alucinado al pájaro
y luego a Hegel empollando el cerebro
lo mismo que una madre-gallina:
sostiene con desesperación y tiene comicidad
de lo patético extremo.

Oh, Dios, qué bella esta rotura
de las catedrales,
qué imponente la música de Bach.

 

 

AURELIO PASTORI

 

 

 

Punta del Este

  

Como una mujer mirada y no querida
muchos años paralelos
tuvieron tu vida y mi vida.

Nos unió tu jardín
al cabo de ellos.
Entendí:
tu jardín esencial
sin dueño.
El que creen comprar
cada uno en su sueño.
El que desaparece al despertar
No me fui.

 

EDITH SITWELL

  


 

La dama de la máquina de coser

  

A través de campos verdes como espinaca,
Cortados tan al ras como el Tiempo en Greenwich,

Se alza una casa alta; si acaso
La primavera llega como un chal de Paisley—

Dibujos minuciosos
Y juvenilmente ridículos.

En cada cuarto el sol amarillo
Tiembla como un canario, corre

Trino tras trino, roulade y gorjeo acuoso—
Amarillo, sin sentido y estridente.

Rostro tan blanco como cualquier reloj,
Enmarcado en rizos oscuros como perejil—

Todo el día te sientas a coser,
Coses la vida para impedir que crezca,

Coses la vida por miedo a que adivinemos
La fealdad oculta.

Voz polvorienta que late con calor,
Esperando con tu pulso fino de acero

Poner puntadas en mi mente,
Ordenarla, volverla dócil,

No podrás: la mantendré libre
Aunque conviertas tierra, cielo y mar

En una colcha de retazos para guardar
Tu mente tibia y segura en el sueño.

 

ARMANDO CERÓN CASTILLO

 

 

 

El poeta

  

Estoy cantando la primera ilusión.
que escapó del verano del día
Voy a un palacio ambrosial
en un lago azul de primavera.

Estoy soñando, bajo la palmera,
en la ninfa en la fuente y estadía
del fauno de dos cuernos entre la vegetación de Umbría,
en éxtasis de esperanza.

Siento en el cristal de mi conciencia
el alma de las cosas y la esencia
si me ofrece en raudales de belleza,

Y en nubes y destellos de rosa,
Venus viene desnuda en su carruaje
a ceñir de laureles mi cabeza.

 

JAIME LIZAMA

 


 

Progresismo agnóstico

  

Ser agnóstico hoy por hoy
Es la fórmula para ser políticamente correcto
Ser “progresista” hasta en la religión
Metafísicamente moderado, no teñirse con nada
No jugarse con nada a fondo.
El “progresismo” chileno es cada vez más soft
Es incapaz de declararse ateo, lisa y llanamente
Incapaz de declarar que sus viejos principios sociales
Han muerto.
Incapaz de declarar, consecuentemente,
Que Dios ha muerto.

 

GABRIEL ARTURO CASTRO

 

  

Sueño vegetal


Al habitar la negrura de un bosque olvidado,
horizonte que apaga el color,
nuestro sueño vegetal se marcha tras la pesadez infantil
y el ensueño duro. Inútil la voz bajo el frío cielo,
ociosas las huellas de los reyes de madera dura,
el recuerdo sumergido de las lavanderas nocturnas,
tardío el ser que ponía fuego en el pequeño farol.