"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 12 de mayo de 2023
MIGUEL GAYA
Manos
reposando sobre la mesa
Manos
reposando sobre la mesa
Los dedos
no retuvieron nada de lo que pasó
entre ellos
Lento toco las grietas que dejara
el tiempo
Tiernas pecas de la historia
que no construyen ningún
mapa
SANTIAGO SYLVESTER
Madera
y una idea básica
Madera
y una idea básica es todo lo que se necesita para hacer una mesa.
Una mujer y un hombre para contribuir al momento irrepetible:
ella se asoma a la mirada y reproduce sin saberlo, el primer gesto del primer
día de la primera insinuación;
él prende un cigarrillo y, mirando con jactancia el humo, reproduce el primer
miedo, la inminencia del primer coraje.
Finalmente, los ojos del que mira: pescador que afirma en el anzuelo ese animal
extraordinario que tal vez no merece.
JUANA BIGNOZZI
Los
grandes nombres del exilio
cuando
descienden a visitar su metrópoli
en una ceremonia esclarecedora
viejos compañeros convertidos en gloria
aceptan benevolentes libros destinados al olvido
grandes maestros de la confusión
nunca caen en ella
duros maestros de la ironía
dejan el papel de ogro para las más ingenuas
saben, que la historia la desatará la mano
de la que siempre habla
HUGO FOGUET
Trajano
llora frente al mar
Este
viejo
que llora frente al mar
es Trajano
Qué viento
se pregunta
y qué nubes como éstas que el viento arruma en el horizonte del golfo
y qué olas
y qué arena oscura
de una playa que la bajamar descubre
aguardan por mi hoguera
por los leños que una madrugada y frente a otro mar
arrasarán mi carne
Qué materia sutil
destruirá el fuego
qué sueño de ciudades entrevistas sólo en sueños
de orillas de un río turbio de cadáveres
de un templo donde los monos ensucian y chillan en las gradas
Es un viejo el que pregunta si lo que no viviremos
es más importante que lo vivido
Un viejo
que llora frente al mar mientras las legiones
se reponen de fiebres y fatigas tras los muros de Sharax.
GABRIELA SACCONE
Pocas
hojas muy verdes en las ramas
Pocas
hojas muy verdes en las ramas
de uno y otro álamo, y el resto un sueño:
muros de árboles casi muertos
estirados como juncos altísimos
a los costados del camino.
¿Quién piensa, aquí, en el deseo
de agua que fluya entre la roca?
Tierra agrietada, la mica resecando los labios
y la quietud del cielo amenazando tormenta.
Como este largo sendero hacia la nada,
como este largo, largo sendero,
busco eso que vuelva las cosas a su lugar:
alegrarme de estas pocas hojas verdes,
de estar bajo y cerca del cielo
en un camino de montaña,
de la frescura de un río donde las nenas
se mojen los pies, reconociendo
formas y colores en las piedras.
