Pocas
hojas muy verdes en las ramas
Pocas
hojas muy verdes en las ramas
de uno y otro álamo, y el resto un sueño:
muros de árboles casi muertos
estirados como juncos altísimos
a los costados del camino.
¿Quién piensa, aquí, en el deseo
de agua que fluya entre la roca?
Tierra agrietada, la mica resecando los labios
y la quietud del cielo amenazando tormenta.
Como este largo sendero hacia la nada,
como este largo, largo sendero,
busco eso que vuelva las cosas a su lugar:
alegrarme de estas pocas hojas verdes,
de estar bajo y cerca del cielo
en un camino de montaña,
de la frescura de un río donde las nenas
se mojen los pies, reconociendo
formas y colores en las piedras.
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