sábado, 2 de septiembre de 2023


 

NÉSTOR E. RODRÍGUEZ


 


El cuervo

 

Ese que con los ojos encendidos
imita nuestra voz
y se afana en caminar por los trapecios,
tiene la inteligencia de un chimpancé
y nunca olvida una cara.

 

BÁRBARA ALÍ

 

 

 

Ahora hay un lienzo blanco tirante
me acerco
dibujo un árbol
en el centro
el árbol flota
no se sabe dónde
quizás en el agua
pienso
¿cómo se sostiene algo
sin tierra firme?
fantasmea
sobre las cosas.

 

ROCÍO G. BENÍTEZ

 

 

 

A Teresa


                    mi abuela
no la dejaban salir a jugar
al final de los sembradíos
porque allá
                       se escondían las estacadas:

Mujeres clavadas a la tierra
con una lanza de hierro
en medio de las piernas.
El rebozo en la cabeza
y las manos tan juntas
que parecían rezar.

Eso le contó mi abuela a mi madre
mi madre a mí
                               y yo a ustedes.

 

DRAUPADÍ DE MORA

 

  

 

echados en la arena
contemplamos la vejez en cueros
algunos tienen parejas jóvenes
con hilos dentales
otras
se enfrentan al mar
con la sola fiereza de sus brazos flácidos
parecen cascarillas de nuez
azotadas por el oleaje

una viejita lucha por entrar al mar
el agua la arroja playa adentro
me distrae el vuelo de un pájaro
cuando miro
cruzó la frontera de las olas
y es paneas un punto oscuro      a lo lejos

 

De: “Obeliscos”

 

 

MARTÍN RODRÍGUEZ-GAONA

  

 

 

Lord Byron

 

No he tenido una puta en seis meses.
Me he entregado estrictamente
al adulterio.
Todo amor es vanidad, egoísmo en su origen
y en su fin,
salvo cuando surge la locura,
el espíritu que lucha
por fundirse con la frágil
fatuidad
de la belleza,
de la que el ser de la pasión
depende.

Aquellos movimientos, aquellas mejoras
en nuestros cuerpos
que los vuelven ansiosos por abandonar
un foso de arena,
y buscan unirnos a una diosa,
lo que es toda mujer,
en un inicio,
sin lugar a dudas.

¡Qué hermoso es ese instante!

¡Y qué extraña la fiebre que precede
a la derrota
de nuestras sensaciones!

Es muy injusto
que quieras que pague
mis deudas.
No sabes cómo duele.

 

De: “Motivos fuera del tiempo: las ruinas”

 

ADRIÁN AGOSTA

 

  

 

Loma verde, un wéstern 

 

Fue brutal Arrancaron los dos
imantados por una gravedad desconocida, el deseo
de darse muerte
 
uno con una punta otro
alzando con su solo brazo un pedazo de teja El sol
 
ardía en el cielo La vieja
Asunta los miró fugazmente desde la ventana
y corrió las cortinas Nadie más

escuchó ese sonido El sonido
que hace una teja al atravesar el cuero, fresco el
cráneo
el crudo cerebro, el secreto crúor y después
 
lo que había ahí adentro Eso que
fuese lo que fuese, fantasma o fuego, se fue