"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 9 de diciembre de 2023
MANUEL IRIS
¿Quién
eres tú? ¿El silencio
de quién eres tú?
Thomas Merton
No
en lo blanco de la hoja, sino detrás de la tinta
está el silencio.
En
la otra cara de la piel está.
Es
el envés del amor,
su reverso es la música.
Por
dentro de los párpados
devela su escritura.
Detrás
de la palabra,
en la palabra misma
puede revelarse.
De: “Devocionario”
EMILIO COCO
Nuestra casa
Tú
y yo vivimos en un piso inmenso,
ya sin hijos y libres del tormento
de que llegue el dinero a fin de mes,
sin sustos ni sorpresas enojosas.
Tú
en tus quehaceres sola en la salita,
yo con mis españoles en mi estudio.
Ya no tienen espinas nuestras rosas,
sólo los dos y cada vez más solos.
Hace
años que sólo nos reunimos
a la hora del almuerzo y de la cena,
y esperamos ansiosos el momento
de
acostarnos, cada uno en su rincón.
Para casos urgentes de importancia
siempre podemos recurrir al móvil.
VIOLETA OROZCO
Pico de pájaro
mi
voz es el pozo donde se tiran las madres
ellas caen arriba de sus hijos
piel aplastada el agua.
Silvia Goldman
Tengo que escribir sobre mi madre.
Porque escribir sobre la madre es pedirle cuentas a la historia
Cuentas claras.
Amistades largas.
Era un dicho de mi tiempo.
Duraban poco, mis amistades largas
duró poco el tiempo con mi madre.
¿Pero qué podría decirle
el pico de un pájaro al pájaro que la alimenta?
Exactamente.
Duró poco, por más
que me dio mi tiempo
y su tiempo y el tiempo
le pedí más ámame amamántame llévame contigo
no te vayas ven, siéntate ven,
necesito un árbol para abrazar cuando las manos
se me llenan de miedo y no llega el sueño
cuando lo llamo como tú
todavía sueño
que se meten a la casa a sacarte
y me dejan sola con la casa sin la madre.
¿Qué es una casa sin madre?
¿Qué es una madre sin madre?
SEBASTIÁN URLI
Ta’m-e gīlās
A
María Auxiliadora Balladares
Espanta,
tu pájaro te deja
Vives atada al
idilio del viento
y a nuestra buena
fe: tu piel
es
la forma de mi deseo.
Espanta,
y el cerezo en
raíces viciadas
como jardín japonés:
un cuadro
y dentro del
cuadro, niebla,
la simetría de un
pie sobre el otro
hasta
salir. Del cuadro. Del tiempo.
Espanta,
y el azul te sucede
en el rostro
y en tu queja. Te
seguiría.
Pero mi piel tiene el aroma de los cerezos.
MARIO MARTÍN GIJÓN
di
(r/s)ecciones
para en(t/c)ender
escondi
je
lo que debía
una
end(e/i)cha
de lo perdido
ANA PORTNOY BRIMMER
Noche de San Juan
Me fui de Puerto Rico
una Noche de San Juan.
Quiero decir, aullé
por la ventana del avión
como las sirenas y los satos
que nos acuestan a dormir
por la noche. La tradición estipula
que a la media noche debes caer
de espaldas en la mar
al menos tres veces
para asegurar la buena fortuna
todo el año. Las maletas empacadas,
observé desde mi ventana
en Luquillo cuerpos caer
como hachas sobre la salmuera,
quebrantando como troncos río abajo.
Maravillada por la fe
en el agua. En la noche
y el caer en ella.
La creencia en la magia
y una extraña providencia—
cómo podría conjurar
una insurrección, expulsar
al gobierno actual,
desaparecer la maldición
del colonialismo.
Cayendo una, dos, tres,
cuatro veces sobre olas venideras,
una quinta por si las dudas,
esperanzadx que lanzarte
como arpón al océano
cambiará las cosas.
Así vería a la isla por última vez:
tajando la profundidad,
buscando pescar una chapita
de aguante, esperanza.
Así le dejaría:
sabiendo que las cosas
no cambiarían —o peor aún,
cambiarían sin mí.
Todxs cayeron de espaldas
en la falda del Atlántico o el Caribe.
Yo abordé un vuelo
de madrugada. Mi espalda
estremecida, seca, sin
la bendición del agua.
