lunes, 28 de septiembre de 2026


 

VITTORIO SERENI

 


 

Concierto en el jardín

 

A estas horas

riegan los jardines en toda Europa.

Un ronco torbellino de salpicaduras

reúne a los niños guerreros,

retumba en sonidos de aguas

hasta este banco en la sombra.

Abanica a los niños que combaten

en el jardín, se arremolina;

sonido suspendido en gotas

instante

te reflejas en el verde sombrío;

torpedos blancos y rojos

estallan en el asfalto del Avus,

los trenes corren hacia el sureste

entre campos de rosas.

Desde este banco en la sombra

escucho los gruñidos de la bomba de agua:

en ritmos de gotas

mi tiempo se armoniza.

Ya silban los trenes al llegar.

Se ha ahogado en el calor

el concierto de la vida que varía

en extremas girándulas de agua.

 

 

ÁNGELA MALLÉN

 

  

 

Guerra

(Musée de l´Armée)

 

                            Estalla. Eso hace:

                            ¡estalla!.

                            Fuerte como en los años treinta,

                            como en los años cuarenta,

                            como en las llanuras de Esparta,

                            y en las campiñas de Granada,

                            y en las planicies del Cáucaso,

                            y en las plazas de Beirut,

                            y en las sierras de Afganistán.

 

                            Un hombre y un niño.

 

                            El hombre llora como un niño

                              (de rabia, de profunda decepción).

                            El niño llora igual que un hombre

                              (de abatimiento y soledad).

                            La mano del hombre yace sobre el niño

                            con la misma lasitud

                              del caído en el fragor de la batalla.

 

                            La guerra ha estallado con pujanza.

                            La madre ya ha sido alcanzada.

 

De: “Palabra de elefante”

 

 

 

DOROTHEA LASKY

 

 

 

Certeza relativa

 

Estoy casi segura de que en mi vida pasada fui un animal
Lo sé
Por mi hocico
Por el pelaje que me envuelve
Por mi amor
Mi Loba mi Loba
Te quiero

Todas mis hormonas
El cuerpo desnudo
Y el cadáver
Los días, dulces y largos
Y de repente, la nada
El espacio absoluto
Con el que hacer un trato

Estoy casi segura
De que lo importante era el pelaje
Antes de estar atrapada en este cuerpo
Sé que justo antes de que los planetas me tragasen
Miré a la gente e intenté hablar
Y fue mi vocabulario, mi tono
El que acabó conmigo

 

Versión de María Ramos, Valeria Meiller y Cecilia Pavón.

 

 

DAVID DELFÍN

 

 

  

Sienten alegría las olas al romper.

La visión es la de los veranos que no pierden su propia inercia; del recuerdo, pequeñísimas roturas sortean el desenlace o lo desoyen. Nunca otra conclusión apalabrada más apacible, más indómita la sal.

 

De: “Oqueruela Tékne”

 

 

ÁNGEL GUINDA

 

 

 

Yo empecé a andar por las nubes
como pájaro sin alas.
Quise la paz, quise el día,
el aire, la tierra, el agua.
Pensé que todo era inútil
y me eché el tiempo a la espalda.
Ahora vivo en el instante
colgado de una esperanza.
Y, a veces, abro la puerta
creyendo que alguien me llama,
y es un profundo deseo
como un murmullo de casa.
Poesía, poesía,
realidad que no me engaña.

 

De: “Me he fumado la vida: Antología poética”

 

 

LOGAN FEBRUARY

 

 


 

Echarse atrás

 

Si el amor fuera un mar,
una diosa nodriza,
un tragaluz.
Si otra vez el vacío
de la foto se llenara
de pájaros. Si el tiempo
se extendiera
ante todes nosotres, un horizonte
Y nadie preguntara:
¿y ahora qué?
Si se me retorciera
el corazón, listo para estallar
como los fuegos artificiales.
Claro que me preocupo. La tierra
cae cada vez más en menopausia.
Lo celebramos con un brindis. Fiesta
en la playa. Año Nuevo
en la Isla de Lagos. Cruzar
la línea cósmica de llegada,
una semiótica de la turbulencia
de nuestras mentes. O tal vez no
turbulencia sino esto: lo que viene. Ya sé
lo que merezco. Estrellitas de bengala
en el espejo. Ruidos futuros. Un calor súbito.
Si no me hubiera arrastrado la marea,
me metería corriendo.

 

De: “Fuckboys”

Versión de Ezequiel Zaidenwerg