domingo, 1 de octubre de 2023


 

VÍCTOR CABRERA

 


 

New Age

Estábamos en eso de salvarnos…
María Rivera

 

Estamos en la era del Mercurio retro:
vintage emocional,
communication breakdown.

Estábamos sacándonos la lengua,
lamiéndonos las llagas,
haciendo citas a destiempo
en un hotel de corazones rotos
—¿en tus daddy issues
o en mi complejo Edipo?—,

en el sofá de una terapia
remota de parejas disparejas:
tomándonos la selfie
en el estanque de Narciso.

Estábamos
—yo estaba—
dibujando hexagramas en el humo,
cazando vaticinios,
arcanos favorables:
buscando una respuesta en la basura metafísica.

Tú estabas
desnuda y distraída,
distante como Venus
en tu estela de símbolos ambiguos:
la sal, la sed,
lo diáfano y lo turbio.

Yo estaba
—estoy—
sentado frente al muro
—modo zen—,
tratando de aprender el viejo truco
del loto que florece entre las ruinas.

Tú estabas de otro modo,
a tu manera,
buscándole la cuadratura al triángulo,
la raíz a nuestro círculo
vicioso.

Yo estoy
—estaba—
haciéndome a la idea del desapego,
porque “en tal vínculo palpita
la raíz del sufrimiento”,
me dijo mi senséi espiritual.

Dice mi oráculo:
“Necesitas recobrar tu centro,
volver a tu balance”.

Mi analista recomienda
un mix de fluoxetina y broma-
zepam después de la merienda.

“Derrótate con amor”,
me sugiere mi padrino.

“No te hagas ilusiones”,
dice el Buda de la Risa.

Anoche, entre penumbras,
vino Jesús a recordarme:
“Cada resurrección
te hará más solitario”.

 

 

DIEGO VÁZQUEZ

 

 

  

Puente                                

 

Me engrifo en el puente que me lleva
de justo a pecador & viceversa

Mario Santiago Papasquiaro

 
(un poco a escondidas, un poco sin vergüenza)

¿Cuántas veces?
Y ¿de qué lado del puente?
encuentro las palabras

Los hallazgos 
se vuelven míos
me pertenecen

los nuevos caminos
me producen vértigo

 
 

VALERIA SANDI

 

 


 

Disección de un poema

   

Oler su carne

tocar su rojo misterio

esparcido río

en la hoja

moviendo horizontes.

 

Quiero recorrer

su circulación sanguínea

desde el origen

sentir el fuego

de cada letra.

 

Quiero saber

con qué pulsión

trasportó Sáenz

la noche paceña

de vena en vena.

 

Abrir

sus versos

escuchar los pasos

del aparapita

cargar en su sombra

siempre cargando

vida y muerte.

 

 

MARÍA NEGRONI

 

   

 

—A black pool opened up at my feet.
I dived in. It had no bottom.

 

la noche es una casa
para perder la casa

           algo así
           como una izquierda erótica
primero ardiente después glacial

o bien nada viene
y después está

el corazón lisiado
la brusca sangre

asíntote diríase

cuanto más cerca
más lejos

mejor hubiera sido
aclimatarse

prestar oído
           a las diáfanas
                      patrañas del amor

en la jungla de asfalto
los pájaros estudian
           lo imposible

la noche tiene
mil ojos
y un ojo

 

 

SAÚL ORDOÑEZ

 

 


 

MIENTO. Siempre fue así. Muchos años después de que muriera Mamá Carmen, encontramos galletas, panes ocultos entre trapos detrás de su cabecera. Como si la Revolución, la guerra pudiera venir sobre nosotros como un ladrón en la noche. Como para la Gran Tribulación.

El germen de la muerte, siempre gestándose en la vida, parasitándola. El germen de lo que vino después.

 

De: “El castillo de la impureza”

 

NATALIA GÓMEZ

 

 

 

HAY UNA melodía en mi nariz
que se agita
con el latido de un corazón enfermo
de una mente que no se mide
ni se acaba en la comisura de mi angustia

Hay una melodía en mis ojos
escurriéndose en las mejillas
y no palpita en este acto
de sonidos inquietos
oraciones ilegibles
surgiendo
de la lengua huidiza de mis vecinos
cada que llego
y mi aspecto ya no ríe

Reconozco
de nuevo
esa canción del luto
sonar entre mis nervios