viernes, 11 de agosto de 2023


 

VALERIA SANDI

 


 

 

Oración a la lluvia

 

No importa

cuanta sal

agregues al cielo

formando una cruz

y repitas

“Agua

vete de aquí”.

 

No importa

cuánto incienso

enciendas

cerca de tu almohada

sí desde tu centro

el dolor

…cae en gotas.

 

Conozco

los que exprimen

las toallas

repitiendo

“Regresa

por donde viniste

Agua

no atormentes

más con tu presencia”.

 

Hoy

me niego

a creer

en la oración

certera

en el ritual

secando lluvias

si las gotas

viven sobre nosotros

nos marcaron

desde nuestra infancia.

 

Su atmósfera húmeda

nos habita la mirada.

La noche

se completa

con el torrente

de sus aguas.

Nadie

debería

escaparse

de su reflejo

nadie

debería huir

de la lluvia

diluvio que agita nuestra vida

hace crecer

nuevos frutos

salva hombres

con su seco dolor.

 

Deberíamos invertir

los rituales de la cruz

entregar

nuestro daño

a sus aguas

lavar nuestras heridas.

 

Esta vez

invoco más lluvia

ya clavé mis cuchillos

…colgué las tijeras

tendí mi sombra.

 

arrojé

todas mis cenizas al cielo.

 

 

 

DIEGO L. GARCÍA

  


 

la compañía tiene reglas especiales.
códigos para solicitar ayuda. cara y cruz.
afuera
el clima es insoportable.
todo va sobre ruedas
porque es la garantía de vida
de aquel que camuflado como una duna
apunta a la cabeza del camello a 355 metros.
en su mayoría son libros de autoayuda y vegetales disecados.
los empleados sonríen
y fingen haber muerto en la adolescencia.
todo va sobre ruedas. afuera. el clima.
hay cosas que no podrían resistirse
a ser dichas con la seducción de una parábola.
otras acechan como lobos en la nieve

 

*

 

un libro en el fondo es la base de una lata
llena de palabras espumosas como
ha sido una mañana muy difícil. tenemos
muchos asuntos que resolver. te diré
una cosa imbécil. está en la línea.
lamento mucho molestarlo. pues yo
diría que sí. esto no ha terminado amigo.
un libro blanco en perspectiva con el bigote y la bandera.
el teléfono. la conducta de un tipo blanco en el fondo blanco.
una biblioteca llena de condecoraciones

 

 

 

 

DIRA MARTÍNEZ MENDOZA

 

  

 

“Es el mundo que torna y sigue y gira

Es una última pupila”

Vicente Huidobro

 

Retazos civiles

 

He visto a mis amigos intentar escapar de la guerra mudándose a otras guerras

coleccionar las fotos del piso del aeropuerto cromático de nuestra niñez entrañable

correr y hablar desnudos después de haberse ocultado tanto

buscando pruebas de persecuciones para poder pedir un asilo donde sea

buscando linaje ancestral de otras tierras para irse a donde sea

hallando en Orwell las respuestas de un tiempo explosivo hasta la medula

 pintando los billetes hiperinflacionarios, haciendo dibujos de casas en llamas,

mirando atónitos todos los incendios de los campos petroleros

 versados en un solo modo de

producción, la adicción a la renta petrolera también es una droga dura, se sabe.

 

Miles de personas recaudando fondos para rescatar bibliotecas que arden

 intentando recuperar pasillos techados que se vinieron abajo

 recordando el sonido de todos los heladeros de la infancia.

corriendo apresurados sin mirar que una semilla da la flor

 buscando asideros en el sótano de los libros

de Ana Frank, cuando caen las bombas.

He visto carteles en la carretera como en alguna extraña remembranza del viejo oeste, ofreciendo

recompensa a quien encuentre a los que son considerados “traidores de la patria”

He visto a mis amigos buscando el fragmento de aquel escritor muerto que alguna vez escribió: “A este

país se lo han cogido cuatro bárbaros, veinte bárbaros, a punta de lanza y látigo”

Mientras un grupo de hombres en el país juega dominó en una mesita sencilla

con tapabocas y sin guantes en plena pandemia

otros asisten al velorio de los suyos aglomerados, sin miedo a la muerte.

 

Los más silenciosos, recortando el exceso de palabras que nos aturden a todos.

 

He visto también a los seres jardineros labrar la tierra con esmero

y por donde van caminando la tierra se vuelve abundante y reverdece.

He visto a esos jardineros hacer bailar estrellas con las bombas que van cayendo

 saltando al ritmo de lo imprevisto, y hasta con risa

 y te dan una mano, y estalla en uno el amplio mundo.

Creadores

saben que, al tener una semilla y esparcirla, es ser viento.

Despiertos terrestres y celestes de la eternidad

sin pretender tener todas las respuestas.

Su mirada y corazón abarcan la belleza, la han visto, no intentan retenerla.



KANEKO MISUZU


 

 

Voz

 

El brillo del cielo
al ocaso del día hay
siempre, lejos,
voces sonando.

¿Será el juego kagome
que estarán jugando? O algo así…
¿será eso o…
el sonido de las olas? Quizá…
Creo que ya sé…
es la voz de los niños, claro.

Ya hace hambre
al ocaso del día hay
siempre, lejos,
voces sonando.

 

Versión de Mario A. Palacios López

 

 

VALERI VERGILOV

 

  

 

Extinction Rebellion

 

En las faldas de un atardecer, agonizando
lejos de las falacias de la esperanza,
fuera de las leyes de la profecía,
allí prenderemos nuestro último fuego,
el espacio, curvado a su alrededor, se irá reduciendo
tal como una olvidada tentación;
allá nos alimentaremos de siembras del viento
y negros cuervos nos traerán
los últimos trozos del hígado de Prometeo,
las últimas gotas de agua turbia nos beberemos
a través de los párpados de la materia bañada en lágrimas;
de algunas pirámides ocultas
saldrán volando murciélagos y delante de nuestros ojos
se convertirán en un apocalipsis hecho realidad;
en una postura esotérica y lamentable
sobre una cruz se resecará nuestra última rosa bogomila1
y en algún lugar en la lejanía en vez de golondrinas
prediciendo que no habrá paisaje alguno,
ranas croarán.
 


Versión de Marco Vidal González y Katya Gérova

 

VALERIO MAGRELLI

 


  

Ser un lápiz es una ambición secreta

 

Ser un lápiz es una ambición secreta.
Consumirse sobre el papel lentamente
y permanecer en la hoja
en una nueva forma inesperada.
Transformar de ese modo la carne en signo,
el esqueleto en un instrumento
delgado de las reflexiones.
Pero esta dulce
huida de la materia
no siempre es concedida.
Hay quien amanece solo con su cuerpo:
después es más doloroso el separarse.

 

Versión de Roberto Bernal