Ser
un lápiz es una ambición secreta
Ser
un lápiz es una ambición secreta.
Consumirse sobre el papel lentamente
y permanecer en la hoja
en una nueva forma inesperada.
Transformar de ese modo la carne en signo,
el esqueleto en un instrumento
delgado de las reflexiones.
Pero esta dulce
huida de la materia
no siempre es concedida.
Hay quien amanece solo con su cuerpo:
después es más doloroso el separarse.
Versión
de Roberto Bernal
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