"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 15 de junio de 2026
GILRAEN EÄRFALAS
Ectopia
cordis
Dejar
que te sepan vulnerable
es como ir con la carne abierta por la calle
mientras todos ven cómo te sostienes las vísceras con
las manos.
No
digas que no te quieres,
no digas que hoy eres débil,
no digas que tu sueño es ser amada,
no digas que has intentado suicidarte
con el deseo de fallar,
no digas que quisieras ser cuidada,
no digas que la mujer de tu expareja te parece muy guapa,
no digas que no quieres estar sola,
que la soledad te agobia,
no digas que tu cama se siente vacía cuando
miras al costado y la almohada no te pone los labios
encima,
no digas lo primero que pisa tu lengua,
miente.
Cuando
el corazón te crezca tanto que te obstruya las
vías respiratorias,
miente,
cuando crezca tanto que se salga de ti,
miente,
cuando el vómito te esté llegando al cuello,
miente,
cuando no quieras levantarte,
cuando tu cabeza sea insostenible,
cuando le llores a lo que todavía no muere,
miente.
Duele leer la verdad,
crea una historia fantasiosa,
córtate las comisuras para que sonrías en el día,
trapea la tinta roja de la cocina,
miente,
creciste en los árboles,
no sabes qué son los padres,
nunca pierdes,
porque devoras a los que ganan,
miente,
nadie quiere verte delicado,
nadie quiere saberte humano.
De:
“Desfibrilador”
VERA RICH
Solicitud
de visado, circa 1936
El
formulario nazi exigía: “¡Indique su raza!”
Y Tolkien, con sonrisa que no fracasa
—valiente y honrado humano—
escribió en mayúsculas: “HUMANO”.
Nota:
Vera Rich, seudónimo de Faith Elizabeth Rich
ERIC NAIVO
lágrimas
de un verano moribundo
tus manos recorriendo mi cabello
seis dedos
tú y yo a merced de la brisa
la luz naranja del alba cual florecilla
fugaz se eleva por las ramas
de los árboles
un beso sin fin
volamos sobre el río
mientras la ciudad duerme
en tu mano late un corazón
cálido y alegre
aquí estamos a salvo bajo la ardiente
luz del sol volando lejos de la ciudad
convirtiéndonos en flores
De:
“Ritmo”
Versión
de Antonio Sánchez Carnicero y Marco Vidal González.
AURELIO SERRANO ORTIZ
Nace
polvo de todo llenándose de polvo
Perdido
el foco del Sol
su luz se duerme
y la Tierra es punto que ilumina el aire
seres
y cosas proyectan su sombra hacia lo alto
transformando su volumen en su horma
La
inercia impide recordar el movimiento
que sería necesario en cada circunstancia
y la esperanza se rompe
se diluye lo aguardado
Golpe
que agita las partículas depositadas
en revuelo de enmienda pretendida
finge enturbiar la atmósfera
mas
vuelve a depositarse inanimado
a la vez que el pensamiento huye
y la realidad aplasta
De:
“Entre nosotros”
IRENE MAÑERO
sostengo
la cuenca de tu hombre
el lugar mínimo
para dejar caer mis vértebras
el único gesto
para verterlas como manchas fragilísimas
hasta que te venza mi femur
y lo toques
y te quedes
y deje de existir para ambas
así
me nace un cuerpo nuevo
que no es carne ni pastilla
es saliva en otra parte
fisura entre lo que imagino
y el tránsito hasta convencerte
de que me toques
te quedes
y dejemos de existir para el resto
De:
“Seré yo el marido más bello”
JESÚS TORRES BEATO
El
payaso
Sonrío
con el labio del payaso
que se sabe médico-profeta,
instructor de jarabes poéticos,
pomada para adultos tristes y niños,
balada literaria bajo mi estrella.
Mi electricidad está a tus dedos unida
como cables de wifi conectados;
señales que, como barcos,
navegan el aire
y son origami celeste
sobre fondo de luz.
El poeta es el pianista, la melodía y el piano,
el capitán, las olas y el navío;
corchea
que introduce el pie en el lago
es su esencia.
No es cuidador de rebaños el poeta, Pessoa,
es más bien domador de murciélagos,
de toros yanquis
(paz, sin ti, son tan salvajes,
a veces, los pensamientos…),
águila que porta en el bolsillo mensajes,
antorcha de mi espíritu.
Cuando compongo, como Mozart,
soy músico, pero también soy albañil-poeta
y defiendo a obreros y a empresarios.
Me convierto, al fijarlo, en el ladrillo.
Mi corazón se crea en el sudor de la pala.
La
vida es un jardín.
Al bautizar los cimientos construyo
la futura casa que será el poema
(paredes fuertes, cuartos, ventanas)
y este manuscrito
por el que paseas, ahora y para mí,
sin ropa interior.
He aquí el labio del payaso,
la trompeta de amor que, allá, el cielo,
artista acróbata, en su lejanía,
con su pincel galáctico me afirma:
página frecuente de alas,
periódico de aguas llenas de peces,
tobogán humilde del sol por el que avanzo,
desciendo de color rosa
y es mi recreo.
La nieve, allá, frente a la valla,
me llama: escucho su silencio.
Lanzo
mi ballesta de paz al centro del pájaro,
a su nido exacto de poemas:
campanas eternas
hacia lo azul.
De:
“El labio del payaso”
