"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 17 de mayo de 2019
RICARDO CASTILLO
El chipote
Ahora
puedo verme el cadáver, ahora puedo verme la
sensibilidad del pulso.
La
soledad tiene 360 grados. Nada gano con ir dulcemente al infierno,
nada
gano con hablar de mí a estas alturas de ¡Pum! y olvido.
La
calle tiene devastados los adentros; peatones de la
ilusión, farmacodependientes del miedo.
La
belleza sólo ha pasado, sólo ha dejado mucho por desear,
sólo
mezquinas gratificaciones de la intimidad, puros cuentos.
Ahora
puedo ver lo que la equivocación llama suerte,
ahora
puedo ver cómo el dolor domestica el rumbo vitalicio.
Es
mentira que los ahogados se mueran en un vaso de agua.
Es
mentira lo que tú crees de ti.
IBN HAZM
Por
ti tengo celos hasta de que te alcance mi mirada,
y temo que hasta el tacto de mi mano te disuelva.
Por guardarme de esto, evito encontrarte
y me propongo unirme contigo mientras duermo.
Así, mi espíritu, si sueño, está contigo, separado
de los miembros corporales, escondido y oculto,
pues, para unirse contigo, la unión de las almas
es mejor mil veces que la unión de los cuerpos.
y temo que hasta el tacto de mi mano te disuelva.
Por guardarme de esto, evito encontrarte
y me propongo unirme contigo mientras duermo.
Así, mi espíritu, si sueño, está contigo, separado
de los miembros corporales, escondido y oculto,
pues, para unirse contigo, la unión de las almas
es mejor mil veces que la unión de los cuerpos.
De: "Sobre la
conformidad"
CORAL BRACHO
La penumbra del cuarto
Entra
el lenguaje.
Los
dos se acercan a los mismos objetos. Los tocan
del mismo modo. Los apilan igual. Dejan e ignoran
las mismas cosas.
del mismo modo. Los apilan igual. Dejan e ignoran
las mismas cosas.
Cuando
se enfrentan, saben que son el límite
uno del otro.
uno del otro.
Son
creador y criatura.
Son imagen,
modelo,
uno del otro.
Son imagen,
modelo,
uno del otro.
Los
dos comparten la penumbra del cuarto.
Ahí perciben poco: lo utilizable
y lo que el otro permite ver. Ambos se evaden
y se ocultan.
Ahí perciben poco: lo utilizable
y lo que el otro permite ver. Ambos se evaden
y se ocultan.
VICENTE GAOS
Ojos
verdes de Marta de Nevares.
Ojos -¿negros tal vez?- de Dorotea.
Ojos azules, clara luz febea
de Camila Lucinda. ¡Qué avatares
Ojos -¿negros tal vez?- de Dorotea.
Ojos azules, clara luz febea
de Camila Lucinda. ¡Qué avatares
de
amor sin contención! Gozos, pesares,
gozos... Esto es amor. Quien no lo crea,
mírese en unos ojos, que se vea
en unos ojos de mujer. (Cantares:
gozos... Esto es amor. Quien no lo crea,
mírese en unos ojos, que se vea
en unos ojos de mujer. (Cantares:
Esos
ojos que vemos no son ojos
porque nosotros los veamos, son
ojos porque nos ven.) Mas la ceguera
porque nosotros los veamos, son
ojos porque nos ven.) Mas la ceguera
de
marta, y el olvido, los despojos
de tanta lumbre extinta... Tu canción
se eleva al fin hacia la luz primera.
de tanta lumbre extinta... Tu canción
se eleva al fin hacia la luz primera.
ISABEL RODRÍGUEZ BAQUERO
Ojalá
Ojalá que te bebas mis sueños,
que mi nombre se extienda por todo tu cuerpo.
Que me pierda en tu piel de aceituna
en las lentas horas de abril y de luna.
Ojalá a mi cintura
se amarre la cinta de tu sangre oscura.
Y que por tus labios
húmedos y sabios
transiten mis besos de óxido y de llanto.
Ojalá que asciendas
por mi sangre enhiesta
con la fiebre izada como una bandera.
Aunque luego huyas.
Aunque nunca vuelvas.
Aunque torne negra
esta primavera.
Aunque yo me muera.
Ojalá que te bebas mis sueños,
que mi nombre se extienda por todo tu cuerpo.
Que me pierda en tu piel de aceituna
en las lentas horas de abril y de luna.
Ojalá a mi cintura
se amarre la cinta de tu sangre oscura.
Y que por tus labios
húmedos y sabios
transiten mis besos de óxido y de llanto.
Ojalá que asciendas
por mi sangre enhiesta
con la fiebre izada como una bandera.
Aunque luego huyas.
Aunque nunca vuelvas.
Aunque torne negra
esta primavera.
Aunque yo me muera.
OLVIDO GARCIA VALDÉS
te
busco por las calles
de casas en ruinas y olor acre,
no hay timbres ni nombres;
te encuentro y me miras
pequeño y envejecido, no eres tú,
te pones un sombrero rayado
de ala vuelta y mínima, te vas
de casas en ruinas y olor acre,
no hay timbres ni nombres;
te encuentro y me miras
pequeño y envejecido, no eres tú,
te pones un sombrero rayado
de ala vuelta y mínima, te vas
De: "Ella, los
pájaros"
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