Líquen
Hongo
y
alga
copulan:
criptofagia.
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
Otro
abril
Ábrete
Abril de rosas tumefactas:
pétalos que en el hedor
se
desintegran.
Tardes
de enero
Las
tardes de enero
heridas en el pecho
con su lluvia gris
y sus gatos de niebla entre las bardas.
El
cierzo y sus cuchillos
que tasajean el rostro de la ciudad,
las visiones de todas las ventanas
abiertas al vacío de la realidad que se toca
y quema
o se desbarata entre
los dedos.
(El
alma sitiada
ofrece rienda suelta a sus delirios
La sed nos
petrifica
la compasión desaparece
y los ojos se enfrentan al reto claroscuro de otros ojos)
En
algún recodo de mí mismo
se ha roto un cuerpo.
Nocturno
de Oaxaca
Ahora
me busco al fin mi otro rostro
entre los adoquines y las húmedas ruinas.
Ha
transcurrido un tiempo de reflejos adustos
que sólo se saciaban en el estéril núcleo de la palabra Yo.
Y
sin embargo ahora, mirándote dormida tan desnuda,
encuentro mi otra máscara del sal.
Desde
hace ya muchas sombras espero el regreso del sol
cuyo fantasma brilla, amarillento, en todos los espejos.
Ha
pasado la parvada de cuervos con su luz temporal
y no me reconozco sino en el fondo de tu piel de sándalo.
Porque
a mi cuerpo lo volvió inextricable
la vertical que asume, y lo contiene.
Afuera,
la monótona repetición de la luna en las ventanas
revela su unidad rugosa y árida.