sábado, 8 de julio de 2023


 

MONIKA RINCK

 




no tener: objetivo
o: el tañido desconcertante del animal guía

 

naturaleza con mugre en las manos
el pajar, la paja, el ritmo
de las tímidas cabañas en la ladera
la arruga profunda en el cuello de los bueyes jóvenes,
distancias extasiadas, los senderos,
por los cuales el tiempo se extiende,
empedrados y con muchas indicaciones,
optamos por ir por lo más intrincado,
seguimos las señales de ese camino (círculo rojo, franja negra)
y de regreso a casa, en el funicular, alguno habla
de estructuras articuladas y se refiere
a los rastros de nieve en el acantilado,
lo claro aquí y lo oscuro.

 

Versión de Daniel Bencomo

 

MIJALIS PIERÍS

 

  

 

Café matutino en Ledra

 

Tengo cuarenta y siete años y soy
feliz. Porque estoy sentado aquí
en un rincón privilegiado y dentro de este día
que no es ayer ni es mañana.

Estoy aquí, en este día que es
hoy, no fue ayer ni será mañana
y estoy en la ciudad en una calle peatonal, en esta
ciudad, aquí (la, digamos, dividida)
y estoy sentado y a través de la ventana veo la lluvia
a la gente que se mueve y la mesera
es bonita (y lo sabe)
y tiene la sonrisa fácil.

Soy de verdad tan, pero tan
(aunque solo sea por poco tiempo) feliz.

 

Versión de Selma Ancira y Francisco Segovia

 

 

GABRIELA AGUIRRE SÁNCHEZ

 

 

 

POR PRIMERA vez vamos juntas al mar.
Celebras los puentes del camino,
sus colores y sus formas.
Y nombras el lago que agoniza,
las garzas que comen del espejo.
Veo tus dientes brillando al sol y al viento
porque sonríes para señalarme
algo que no está en el paisaje.

¿Qué es lo que me dejas ver del mundo
que nunca antes vi?
¿Por qué miro tus dientes o tus manos
y son el primer diente,
la primera mano que veo?

Recién nacida de ti abro los ojos
y encuentro pómulos y mejillas,
lunares
y líneas que parten por la mitad los dedos.
Descubro apenas el mundo,
el gris de la carretera,
la dilatación de tus pupilas
y la galleta que me pones en la boca.
He nacido.

Al deseo del mar,
a la medida de los kilómetros,
a los monosílabos que vienen de tu pecho.
 
 
De: “La isla de tu nombre”

 

 

SANDRA LUCÍA RAMÍREZ

 

 

 

La idea de una afección cualquiera del cuerpo humano
no implica el conocimiento adecuado del cuerpo exterior.
Libro II, prop. 25

 

HAMBRE que me es ajena
pero que sacio con dolor en mis pezones
hambre que arrullo

desde la apertura del sacro
el cordón tasajeado
se conecta a tu espalda

duermes y no sabes
qué significa estar fuera de mí
te toco sin saber
qué significa la distensión en tus costillas

seco tu pelo oloroso a bayas falsas
derroto la distancia que intenta distinguirnos

en el ejercicio de poseer tu cuerpo
tú me apresas

cuerpo    alma    cosa entre las cosas

amor es patrimonio de los cuerpos

excrecencia de la voluntad

el pensamiento            yo pienso

como la vaca
como la cerda
como la perra que suspiró profundo
un momento antes de morir
condenada al silencio de su bestialidad

la bestia agacha su cabeza y ama.

 

ROBERTO ECHAVARREN

 

 

 

EL RAYO DE AMOR blanco amarillo es un arpón completo es la visita la investidura del amor de mi estirpe llega como mandato presidencial de lo alto, es así, no se discute, una investidura completa instantánea, un imperativo de la fuerza amorosa, un mandato al investir el cuerpo, el centro de la espalda, ese cuerpo que viene en imagen vibratoria a la mente esa espalda que vibra investida el rayo tiene una direccionalidad, como la punta triangular de una flecha luminosa y nítida incrustada en la espalda.

 

 

ADRIANA DORANTES MORENO

 

  

 

Se cuentan los ingredientes contenidos en la leche vegetal; a medida que avanza la lectura, estos se hacen más impronunciables. Qué más da si lo importante es que no contiene azúcar.

 

¿Qué son las colaciones?
De niña me enseñaron que eran un premio.
En los regímenes para bajar de peso,
las colaciones son frutas a medias o raciones ridículas de gelatina sin azúcar.
               (Hay algunos en los que las colaciones no existen
               y las frutas están prohibidas.)
 
De niña no era necesario comer cinco veces al día.
Ahora, tantas resultan insuficientes.
¿Qué solución hay cuando la colación es una toronja pequeña?
Se come, se sigue con la vida.

Cuando veo la toronja en el plato
recuerdo a la madre de Harry en Réquiem por un sueño;
pienso en la simplicidad de sus deseos:
que el cierre del vestido rojo alcance el cenit de su anatomía.
Ella come una toronja y un huevo duro;
sorbe a fuerzas una taza de café negro.
El hartazgo la lleva a buscar un estímulo más fuerte,
ése que la lleva a la perdición y a la locura.
A los nutriólogos se les olvida decirnos cómo no volvernos locos.

Las colaciones, es muy importante respetar las colaciones.
Da lo mismo que no quiten el hambre.
Se hace lo que se debe.
La colación es un premio momentáneo al hambre feroz que abre su camino
poco después de comer nada más que lechuga y otros pocos vegetales.

La colación es un control para el hambre que vendrá después,
un engaño,
un falso premio,
una pizca de satisfacción.

El hambre no va a saciarse con los elegantes nombres
que aparecen en los menús;
seguirá después de cenar el smoothie de fresa con leche de coco
—nada de azúcar—
con su rebanada de pan integral tostado
—la única del día—
y una porción medida de queso cottage.

 

De: “La costumbre del vacío”