domingo, 4 de junio de 2023


 

NÉSTOR GROPPA

 


 

El mar en las vísperas y el diluvio del tiempo

 

Primero fueron las supernovas
(estrellas que explotan) y en ellas,
las cosas.
Entre aquellas cosas fue el mar.
Cada hombre llegó con él.
Hay restos del mar (la sal) en la sangre del hombre.
La sal y la meticulosidad del movimiento

reavivado en las vísperas de todo ser.

 

LUCÍA CARRANZA

 

 

 

Conteo

 

Self injury, tú eres más fuerte, un dios al que no necesito rezar.
En soledad ser mi enemiga es tan placentero,
ya no digamos luego.
Tengo que esconderlos aunque sea invierno
Porque no quiero responderte
Porque no me da la gana de escucharte, de quererme.

Esto es como el sexo, como yo con el sexo.
Excesos primero, culpa luego.
Miro un cepillo de dientes, mi instrumento
Veo la porquería saliendo
Y duele en las tripas,
En las tripas y en el corazón, en los ojos rojos que odio en el espejo.

Dos mil calorías en una hora,
Arcoíris de lentejas, paquetes de galletas.
Mi fiesta y no necesito bailar.
Todos los invitados son mis esclavos
Falso, la esclava soy yo.
Ahora soy tan dulce, pero no te puedo besar.

 

 

VIVIANA AYILEF

 

 

 

Los niños nuevos


El rostro
noble
de un hijo nuevo
estalla como colores,
arcos de iris verdes,
refracciones de luz.

Estalla como caminos plenos
con avispados sauces,
que -felices-
se sublevan, Galileo.

El rostro
nuevo
de un niño noble
remonta barriletes por los azules aires en la siesta
y vuela hacia lo lejos,
para poblar con panaderos
el invierno.

El rostro
niño
de un hombre nuevo
restaura barcos de guerra, heridas,
ausencias tantas:
huecos
sociales.

El rostro
hombre
de un niño nuevo
nunca podrá brillar, curar dolores,
beber agua de manantial, regar sonrisas
contar o crear cuentos
—nunca jamás—.

Los niños nuevos
tienen la libertad
de andar carita al viento
con todo el sol que ampare
sus siluetas
correteando
hacia el atardecer de la mirada
del adulto
que más tarde serán
     sólo más tarde—.

 

 

SARA VENTRONI

 

 

 

Almuerzo de domingo

 

El viento golpea los palos de la luz, los cables no tensados.

Altísima es la tensión aunque aquí no sucede

nunca nada. Se eleva y camina la gran sombra

de la tierra al cielo, de la cama al salón.

El domingo tintinean los sonidos

de los cubiertos en los bordes de los platos.

Las mujeres enseñan a estar callados y compuestos

con trayectorias de miradas indirectas

 


 

 

KURT DE BOODT

 

 

 

Manifiesto

El escritor frente a la pantalla se expone
a que una bala le atraviese la cabeza

ahí ya se acerca el tirador
ahí ya ataca el lector

el arte está en mantenerse en movimiento
quererlo todo al mismo tiempo y ya

beber el brebaje antes de que
el poso ¡socorro! se embeba

levantarse más allá detrás de
abracadabra existencia pasada

de rosca ruido bocinas
bullicio correo electrónico

choque mucho pucho trucho

                                    rugen
    braman
                          gruñen
                 golpe
                                   pito
                              crac
             paf
                                                 ¡auuu!

máquinas ¡cucú! cucúa
el reloj ¡despertad! sacad a la ciudad

de su letargo invernal humor matinal
enfermedad cardíaca horas pico noticiero vespertino

hombre acribillado en un shopping
autor escapa muerto de risa


todo lo que vive y se mueve va a parar
a la realidad.

  

Versión de Diego Puls

 

KEIJIRO SUGA

 

 

 

El mar viene tomando tierra, hacia la rivera,
Las olas avanzan de pie hacia la rivera,
Toco una bomba volcánica incrustada en la roca golpeada por las olas,
Y yo también camino, siguiendo a alguien que viene del pasado.
Yo camino, acompañado por varios fantasmas,
Escuchando alegres canciones de las gaviotas (que se llama “gato marino” en
    japonés).
Expuesto al fuerte viento,
Bañado en una luz clara,
En una tarde impenetrable del comienzo del otoño,
Hacia un pueblo del norte,
Hacia un pueblo de los Tiburones callados,
En la vasta rivera repleta de maleza,
Contra la gravedad,
Contra el tiempo.
El brezal está bailando como si estuviera en llamas.
El sol gira y gira, y pone el mundo en el negativo.

  

Versión de Eiko Minami