domingo, 5 de mayo de 2019


RICARDO CASTILLO





Camionera-Centro-Talpita



A veces la vida es chusca, cosa en donde realmente come
            y ronca el amor.
Cosa que da pie ligero a las pulsaciones,
            cosa cosa, motor.
Y es por eso que dedico este poema a todas las ventanillas
            de los camiones
porque ellas nos enseñan a distinguir la vida de la teatral
            muerte.
Procure siempre la ventanilla de los camiones
y mire cómo la calle le dice que está equivocado,
que su objetivo en la vida da risa, que le sobran recovecos.
Vea cómo se va sintiendo entumido,
cómo le va faltando gas, cómo le va sobrando incubadora
            al sentimiento.
Resístase a ver su reloj,
piense que se está haciendo tarde,
piense que ha paladeado a la muerte,
piense que la vida se le puede acabar, como ha vivido,
            tontamente.


IBN HAZM





No la censures porque huye y rehúsa la unión.
¿Cómo es posible tildarla por eso?
¿Hay media luna que no esté lejana
o existe gacela que no sea esquiva?


De: "Sobre el olvido"

ALEKSANDR PUSHKIN





Todo lo sacrifico a tu memoria...



Todo lo sacrifico a tu memoria:
los acentos de la lira inspirada,
el llanto de una joven abrasada,
el temblor de mis celos. De la gloria
el brillo, y mi destierro tenebroso,
lo bello de mis claros pensamientos
y la venganza, sueño tormentoso
de mis encarnizados sufrimientos.


Versión de Eduardo Alonso Duengo



VICENTE GAOS





Amor



¡Qué profundo es mi sueño!
¡Qué profundo y qué claro,
qué transparente es, ahora, el universo!
Si pensando en ti, siempre,
si, soñado contigo, me desvelo,
y te miro por dentro, con mis ojos,
si te miro por dentro...
veo la oscura entrada de mi vida,
tu sorda luz de fuego,
y ya no sé si a ti te estoy mirando,
o si contemplo el cielo:
el último transfondo del poniente,
sin nubes y sin velos,
más arriba de todas las estrellas,
donde está dios, despierto.
O el inicial trasfondo de la noche
donde estás tú, durmiendo.

Y yo sobre la tierra, oscurecido
por tanta luz, yo, ciego,
soñando en dios, soñando en ti, soñando
lo mucho que te quiero.


ISABEL RODRÍGUEZ BAQUERO





Final



Yo subiré al amparo de tus labios
entre nubes de acero desgarradas
y trenzarán al fin mis dedos sabios
las olas de tu aliento desatadas.

Yo llevaré a tu puerta mi astrolabio
y mi esfera armilar y mis andadas.
Y llegaré sin dudas ni resabios,
sin historia y sin huellas, y sin nada.

Y dormiré al cobijo de tus besos.
Y a la luz tersa de la amanecida
carne y carne serán glorioso cepo.

Monumento de amor serán los huesos.
Árbol sin fin los enlazados cuerpos
con su savia de sangre estremecida.


OLVIDO GARCIA VALDÉS





Deslumbra el cielo...



Deslumbra el cielo
si mira fijamente
contra él una flor,
se hace negra y deslumbra.
No habla. Porque son inherentes
al hablar el oír
y el callar. Mira: tomates,
hojas, tallo, tierra. El cielo
es una bóveda, finito
mundo azul sobre el mundo,
los tomates son rojos.


De: "Caza nocturna"