miércoles, 31 de diciembre de 2025


 

GLADYS MENDÍA

 


 

Luces de peligro

 

el alma lleva las luces de peligro
parpadeando la triste noche
que por segundos se convierte en día
la bruma y la arena en una misma orilla
postes de cruces eléctricas parpadean sobre el camino
las casitas perdidas en el barranco
las casitas al borde del barranco
el mar que es un plato de huellas brumosas
detrás de las matas de plátano
los maizales los mangos
la poesía que no tengo y busco en todo
los diminutos soles en el túnel por donde va el tren
he visto los granos de arena arder en el asfalto
los pies descalzos de los niños arder en el asfalto
sus ojos de hambre y preguntas
sus manitos y mejillas envejecidas
al ver la vida correr sin ellos
la escuela sin ellos
la mesa servida sin ellos
la madre buscando cobijo en la esperanza
cuidando el niño ajeno al otro lado de la ciudad

 

 

JARL RICARDO BABOT

 


 

Deposita la moneda

  

Deposita
la moneda
no tengas miedo perderla.
La melodía,
casi siempre,
de inmediato suena.
Anda.
Hoy puedes
hasta tararear la melodía
sin pedir permiso a nadie.
Tú pagaste por ella
—era tu única moneda—
Tienes derecho a este minuto.
¡Apresúrate!
Sólo queda
el último compás,
¡y ya está sonando!

 

 

FLORIDOR PÉREZ

 

 

 

Como un brujo que sale a volar por las islas

  

Aquella noche
perdí la cabeza
y cada mañana
la encuentro
en tu almohada

 

 

RAQUEL JODOROWSKY

 

  

Ama, amor

  

Ama, amor
mientras yo estoy lejos.
Dentro de mí sostengo tu rostro inigualable
y le doy eternidad.
Creces en mí. No cambias.
Sólo el amor da el rostro de lo eterno.
Besa otras bocas
tan bellas como la mía
mientras estoy lejos.
No dejes que el tiempo
torne de agua tu mirada de animal
y seque tu belleza y ponga puntos blancos
en tu crin dorada y vuelva de paja
tus cabellos como los locos.
Ámame, amor
en otras
mientras estoy lejos.
No sea que se te olvide
el ejercicio de dar.

 

 

RIGOBERTO GÓNGORA

 


 

Momentos sin pan y sin dinero


Tomen mi sombra y cobren.
Salgan a caminar por los portales.
Deshagan las últimas gotas de vida en mi silencio.
Desahoguen su lupa de impulsos y
descubran el minuto
ardiente.
Y tú,
desaforada bestia:
diviértete,
duerme en el rebaño y
juega con la hierba.
Después, mucho tiempo después,
despertarás con un grito,
verás que tu espalda se acomoda lentamente
y tumbarás las piedras del sofisma…
sólo entonces hundirás tus dientes…
y cuando lo hayas saboreado todo,
todo,
lo sabrás…
sabrás,
sabrás a pura sangre
que tú eres la bestia.

 

ZHIVKA BALTADZHIEVA

 

 

 

Aquel año, cara a cara

 

con la visión digital automática de lo que

pasa, sucede, viene, se ausenta, desaparece,

cara a cara con la muerte y la mudez

de la supervivencia, en medio del asedio

de las guerras y las pandemias,

de los virus, las armas y los odios

en las células herborizadas de la existencia.

 

Estos años cara a cara

 

con lo que no pasa, no sucede, no viene, no viene,

solo una mirada envía, una mirada

 

a través de lo opaco.

 

De: “En el sinlenguaje”